Plan

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Sugou se alejo de mi y comenzó a aventar algunas cosas de su escritorio, parecía enloquecer de rabia.

- Hasta después de muerto me molestas - dijo entre dientes - dime una buena razón para no matarte ahora - me vio con odio aún inclinado sobre su escritorio.

- ¿Tan poco te importa tu empresa? - seguía hablando sin pensar - saben que estoy aquí, si desaparezco ahora reafirmaran las sospechas sobre la empresa... Y tú serás el principal sospechoso, en cambio... - me miró intrigado mientras se enderezaba - puedes dejarme ir y yo no diré nada...

- ¿Por qué harías eso?

- Porque tienes algo que yo quiero - susurré.

- Te escucho - tomo asiento del otro lado de su escritorio.

- Creo que te será más interesante experimentar con una mente cercana a Kayaba - continúe - te ofrezco un trueque... - ¿Qué estoy haciendo? - mi mente por la de un chico.

- Suena bastante interesante - Sugou parecía más tranquilo - ¿Qué me asegura que no me engañarás?

- ¿Mi palabra no te basta?

- Si así fueran las cosas, no habría guerras en este mundo - se mostró pensativo - pero eres una niña, supongo que no tengo opción - parecía resignado - estuviste con una de mis hadas, no? - de verdad era el rey de ese mundo.

- Si - susurré.

- ¿Esa es la mente que quieres que libere?

Asentí.

- Quiero sus recuerdos intactos - exigí.

- Es sorprendente lo que se puede hacer con la tecnología ahora - se paró frente a mi y extendió su mano - te estaré esperando a media noche en la cima del árbol.

Dudé un poco, pero termine estrechando su mano.

- Retiraté - me ordeno.

Sin decir nada más, me pare de aquella silla y salí de la oficina, recorrí los mismos pasillos hasta llegar a la salida.

- Nos vemos - salí de aquel edificio sin voltear a ver a nadie. Pare un momento en la esquina, mire por accidente mi reflejo en el edificio, parecía estar aterrada. ¿Qué acabo de hacer?

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- Pronto regresaras - susurré mientras sostenía la mano de Yato entre las mías. Aún son calidad.

- ¿Irás a la reunión de hoy? - preguntó Reisi.

- No lo creo, debo prepararme para la fiesta del abuelo - respondí como si nada.

- ¿Le avisarás a Osai? - preguntó curiosos.

- Iré a verlo antes de regresar a casa para arreglarme, en teoría él también debe asistir - le sonreí.

- Olvidaba que son parientes - río - deberías ir ahora - me sugirió.

Solté la mano de Yato y me puse de pie.

- Feliz año nuevo - dije antes de caminar a la salida.

- Feliz año nuevo - me respondió con una sonrisa.

Camine a la salida, pero... algo llamo mi atención en el pasillo.

Un chico de pelo negro un poco largo pero ordenado y ojos color negro, de piel blanca y de constitución muy delgada paso frente a mi.

Voltee a verlo con discreción, se trata del espadachín negro, el héroe de SAO. Si él está aquí... Eso quiere decir que...

Me detuve por un momento, espere a que él entrara a la habitación continúa a la de Yato y me acerque cuidadosamente.

DespiertaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora