Capítulo 33

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Es increíble como tu mente es tan poderosa. Según una definición es:
“Entidad incorporea, inmaterial, supuesta sede de la imaginación, la conciencia, la reflexión, la intuición, la voluntad."
Y lo que creía Friedrich Nietzsche : ”Lo que distingue las mentes verdaderamente originales no es que sean la primeras en ver algo nuevo, sino que son capaces de ver como nuevo lo que es viejo, conocido, visto y menospreciado por todos.“
Vale, a todo ésto te estarás preguntando ¿Porqué tantas definiciones? Por el simple hecho de que quiero que me entendáis lo mejor posible.

Es sencillo hacer que las cosas sean complicadas, pero es difícil hacer que sean sencillas. Como por ejemplo cocinar, Lo habéis hecho por lo menos una vez en todos los años de existencia (y también cuenta preparar un sándwich.)

Cuando estás enamorada mente y cuerpo se desligan y cada uno viaja por su propia cuenta, alterando algunas de sus funciones.

En un principio había decidido cocinar para Evan, hacerle un lindo pastel y todo, pero cuando tu mente te traiciona, cuando estás nerviosa, tu intuición, tu conciencia y tu reflexión se juntan en una sola pieza y se van al tacho.

Entré en crisis cuando desperté esta madrugada y tomé conciencia de que era el cumpleaños de Evan. ¡Es el cumpleaños de Evan!

Después de el tercer intento de hacer el pastel y que salga fallido, me di por vencida. Estoy tan enamorada de él que mi psiquis estaba como que ”vale, puedes hacerlo sólo tienes que arreglártelas con los ingredientes y listo“ mientra que mi cuerpo estaba como que "no sé como agarrar una maldita cuchara"

Entonces me puse a pensar en un plan de contingencia y se me ocurrió una gran idea: Hacer galletas.

Lo sé lo sé ¿vale? Diríais que no es la idea más nueva o desconocida de la vida pero es más inteligente hacerlo sencillo que matarme haciéndolo complicado, además de que le estoy dando mi toque especial, es decir, que sea original y que no esté en cualquier pastelería de por allí.

Vale, ahora estoy mezclando con cuidado los ingredientes de nuevo, por si las galletas que estoy horneando salen fallidas.

A mis doncellas luego de que me hayan salido mal mis pasteles las mandé a prepararse, ellas necesitan hacer los quehaceres de la mansión desde temprano y yo no podía seguir quitándoles el tiempo.

Estoy tarareando la canción ”Can’t buy me love“ de The Beatles, es una de mis canciones favoritas la verdad y cada vez que mi THDA me deja hacerlo pues me quedo quieta escuchándolo.

Un carraspeo incómodo hace que me quede paralizada. Doy media vuelta totalmente en cámara lenta y veo a un somnoliento Evan recostado por el marco de la puerta de la cocina, totalmente indiferente, como si fuera un ”chico malo“.

Inmediatamente me sonrojo y atraigo todos los ingredientes y las cosas para cubrirlas con mi cuerpo.

-¿Qué haces aquí, Evan?.- balbuceo
-Lo mismo pregunto yo. - levanta una de sus pobladas cejas. - ¿Quién te ha dado el permiso de estar aquí y encima a estas horas?

Aunque me esté dando un sermón o preguntando fríamente no puedo evitar observar lo hermoso que es. Es decir, todas las personas son hermosas pero Evan se pasa de la raya. Su piel bronceada está más oscura por la poca iluminación de la cocina, lo mismo pasa con su cabello, parece aún más negro de lo común, está largo y ya tiene el flequillo tapándole los ojos, pasa una mano para apartarlo distraídamente y casi alargo el brazo para hacerlo yo misma, recuerdo con exactitud lo suave de sus hebras, sus ojos ya no tienen la iluminación de antes pero sigue siendo hermoso ver el verde verano allí, sus facciones han cambiado mucho en estos últimos 10 meses, tiene el rostro más anguloso, más marcado, sus labios están más simétricos con los demás detalles de su cara y sus pestañas, yo mataría por tener esas pestañas, son mi sueño probablemente. Ha crecido unos centímetros, ya está a mi misma altura quizá.

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