Evan
Me dejé llevar, quizá un poco.
No, antes de que me culpen quiero decir algo en mi defensa: No lo pensé.
Hace una semana que la veo. Todos los días sin falta, voy a su instituto y la sigo hasta su casa.
Ella no lo sabe, ni tampoco tiene que saberlo. Pero la verdad es que me preocupa, hay algo dentro de mi pecho que se siente diferente, cuando la miro.
No puedo evitarlo, no sé cómo dejar de sentirlo.
Probé muchas cosas, hacer ejercicio, leer, estudiar, arreglar asuntos de la empresa, ir a embajadas, hasta incluso hacer reuniones extras. Pero nada funciona, al final, siempre mi mente va con esa chica de cabellos dorados.
Por mi chófer personal, sé que se llama Abbey, y nunca había escuchado un nombre igual.
Ahora mismo, quizás sí me estoy pasando más de lo normal. Y no hay ninguna otra manera de verlo, es fatal.
Estoy deambulando sin rumbo por su instituto, fue fácil burlar a los guardias, lo cual es preocupante y me recuerda el por qué no me gustan los institutos del gobierno.
Sé que estoy actuando como un psicópata, pero necesito averiguar, necesito saber, qué tiene esa chica, que me trae loco. ¡No puedo dejar de pensarla! Y eso es frustrante.
Hoy no la vi llegar, y me preocupa que le haya pasado algo.
Paso por enfrente de la cafetería, la puerta está medio abierta, y es cuando la veo.
Está seria y por lo que puedo ver, no le gusta el tema del que está hablando. Está con sus amigas, creo y por más que esté con el semblante serio, se ve perfecta, hay un aura de paz que le envuelve, como si fuera tocada por el mismísimo Dios.
Olvidé que la mirada pesa, y la amiga que está a su derecha gira su cabeza hacia mí.
Rápidamente salgo de su campo de visión, escondiéndome detrás de la puerta. Maldita sea, ¿qué pasa por mi cabeza?
Ofuscado y tremendamente molesto conmigo mismo, salgo del instituto. Tengo que parar, de verdad, esto no es normal y tengo que parar.
(...)
Horas después, me estoy riñendo internamente. Se preguntarán ¿Porqué?
Por el hecho de que sigo en el instituto, es decir no dentro, pero sigo aquí.
Estoy tumbado debajo de un árbol, a metros de la entrada del colegio. Ya está bajando el sol, quizá en unos minutos se esconderá.
Reviso mi reloj y me levanto perezosamente. Abbey va a salir dentro de poco.
Me acerco y observo todas partes, me escondo detrás del pilar que rodea el colegio.
Una silueta muy conocida, aparece en mi campo de visión. Entorno los ojos tratando de enfocar mejor.
La silueta se esconde detrás del árbol más cerca de la entrada. Uno de saúco, creo.
Esto no me huele bien, me da un presentimiento feo.
Siguiendo mis impulsos y no a la voz de mi razón (lo que he estado haciendo por días) me acerco lo más que puedo. Me escondo detrás del pilar, que está muy muy cerca de ese árbol.
La persona mueve su cabeza y casi caigo de la sorpresa. El rayo de luz que ya se va apagando choca contra su cabello y puedo ver una mezcla de colores. No, no, no que no sea lo que estoy imaginando por favor.
Si es ella, entonces no es nada bueno. Debo pararla. Doy un paso para salir, pero el timbre que avisa la hora de salida, retumba en todo el lugar. Rápidamente me vuelvo a esconder.
Salen muchos estudiantes, de todas las edades, algunos corriendo, riendo y otros nada más caminando perezosamente. Poco a poco el instituto va quedando vacío. Hundo las cejas, ¿dónde está Abbey?
Ya las últimas personas salen y detrás de ellas, vienen las tres. La rubia en medio, la preciosa rubia que me trae mal, y en sus flancos están sus amigas, una de piel blanca y la otra de piel canela.
Las tres se detienen frente a la entrada, muy cerca de ese árbol, muy cerca de "ella"
No puedo escuchar de lo que están hablando, empiezo a sudar. No se supone que ninguno de los dos esté aquí. Saco el celular de mi bolsillo y empiezo a teclear rápidamente.
"¿Dónde está, Darleen? El mensaje es entregado con rapidez a Stephen.
Pasan los segundos y no me responde, cada vez me pongo más inquieto. Escucho las risas de las tres y me paralizo, ese sonido, el sonido de su risa, lo conozco. Como si lo hubiese escuchado antes. Una imagen se presenta ante mis ojos, un paisaje, y luego allí: arena.
Yo acorralando a alguien debajo de mí, cabello rubio, ojos café y esa risa. Yo me siento muy feliz y eso es porque...
La vibración de mi celular me trae de vuelta al presente, frustrado porque vi una imagen y no la pude retener, pateo el árbol. Maldita sea.
Leo el mensaje "Salió hace ya bastante tiempo amo, no quiso decir su paradero"
Hoy ya he dicho bastantes maldiciones como para un año entero. Pero lo vuelvo a decir: ¡Maldita sea! Entonces Darleen está aquí y está acechando a Abbey. No pinta nada bien.
Tecleo con mucha velocidad el agradecimiento a Stephen, guardo el celular y para cuando me asomo de nuevo ya no están.
¡Ni Darleen, ni las amigas de la chica de cabellos dorados, ni ella misma!
Salgo de detrás del pilar y miro a todas partes, dos siluetas se divisan a lo lejos. ¡Darleen, lleva a Abbey de la muñeca! Y no parece que Abbey se esté resistiendo.
Suben a un carro bordó y desaparecen por la calle. ¡Já! Eso no me detendrá y menos cuando Darleen tiene a la muchacha que no sale de mi cabeza.
Llamo a Robert y en cuestión de minutos llega junto a mí.
-Robert, necesito que sigas discretamente a ese auto bordó. - informo a mi chófer, cuando salimos a la autopista, mientras señalo el coche.
-Como ordene, amo.-Robert se coloca a varios coches detrás. - ¿Puedo preguntar el motivo, señorito?
-Darleen. - contesto. - Darleen y Abbey.
Levanta las cejas sorprendido, algo brilló en sus ojos un segundo y luego volvió la máscara de profesional. Solo asintió ante mi respuesta.
A medida que avanzamos, se me hace más extraño. ¿Porqué Darleen traería a Abbey aquí? ¿A su trabajo?
Conozco este lugar como nadie, he buscado a Darleen de aquí, incontables veces.
Nos quedamos alejados de la entrada, Darleen baja del coche con una sonrisa de oreja a oreja y sigue arrastrando a Abbey de la muñeca.
Ahora que veo mejor, es cierto, no se resiste pero en su rostro se refleja la incomodidad y las ganas de salir huyendo de allí.
Cuando las veo entrar al lugar, salgo yo también del coche.
-Robert, te llamaré si necesito algo. - Él asiente. - Sólo estate atento.
-Como desee, señorito.
Desaparece calle abajo silenciosamente. Suspiro y miro el grande edificio. Camino hasta allí, sin hacer ruido pero con decisión.
No sé, exactamente que estás tramando, Darleen, pero si es para dañar a Abbey, ten por seguro que te detendré y no te gustará el resultado.
Que tengan un buen día o tarde, Creaciones ♥️
¿Qué piensan de la nueva portada?
Los quiero, bye bye 👋
Nos leemos en el siguiente capítulo. 💋😘
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El Contrato
RomanceMe llamo Abbey Howland, provengo de una familia muy humilde pero honrada. Voy a un colegio normal y soy la típica chica que tiene su duo de amigas. Estudiante de secundaria que le encanta comer y jugar Me veo en aprietos, cuando mi vida gira 180 gr...
