La señora R tuvo que dejar la mansión para ir de viaje, ya que es dueña del bufete de abogados y la necesitan para eventos especiales o algo así. Según Evan ella se quedaría una semana fuera.
Cuando me vino a recoger esta mañana estaba muy apurado. Por tres específicas razones:
1ra: Se levantó tarde, dijo que se desveló pensando (no me quiso contar más nada)
2da: Stephen estaba con un poco de tos por lo que él solo tuvo que buscar la corbata que combine con su traje.
3ra: La limusina con Robert se averió a mitad de camino.
Así que al verlo un poco con perlas de sudor surcando su frente no me sorprendió, lo que sí lo hizo fue otra cosa muy distinta.
Al llegar me dió un rápido beso en los labios.
—Nena, debemos irnos, como ya sabes estoy atrasado.
Asiento con una sonrisa y me dispongo a ingresar a la limusina pero me sostiene de la muñeca y dice a Robert que suba mi maleta.
—¿Eso es todo?
—¿Eh?— No entiendo su pregunta
—¿Es la única maleta que preparaste?
Ohh con que era eso.
—Si, todo pudo caber allí dentro.
Me empieza a llevar hacia la puerta de mi casa.
—¿Evan, qué estás haciendo?
—Hablaré con tus padres.
Me remuevo incómoda y trato de que pare su arrastre.
—No creo que sea buena idea, mi padre está y...
—No puedo estar postergandolo más.
Toca la puerta y sale mi madre a abrir.
—Oh, corazón, ¿no tenías que ir rápido? — Mamá se sorprende de encontrarnos todavía aquí
—Buen día señora Howland ¿Como ha amanecido? ¿Se encuentra el señor Howland?— Mi madre puede ser bastante expresiva en cuanto a su rostro pero hay veces que lo controla tan bien que asista. Como ésta vez.
—Claro, está en su despacho, lo llamaré y los dejaré solos.
Mamá dió media vuelta para que podamos entrar pero Evan la detuvo.
—Señora Howland, también quisiera que fuera parte de nuestra plática.
Mamá no quiso tragarse sus emociones, por lo que sonrió con todo el orgullo y el cariño que una madre puede regalarle al novio de su hija y asintió.
—Claro, entren, están en su casa.
Mi madre despareció por el pasillo mientras Evan se pasaba la mano por el cabello nervioso.
—Bien, nena, trataré de hacerlo lo más rápido posible. Estamos muy cortos de tiempo.
—Sólo tú— Digo mirando el reloj en su muñeca derecha — Yo tengo bastante tiempo.
Me muestra una sonrisa cómplice y completa. —Creéme nena, te sorprenderás.
—¿Seguro que quieres hacer ésto?.— Lo miro fijamente.— Todavía podemos dar media vuelta e irnos...
—Mira Diosa.— Entrelazó nuestros dedos.—Vine por más de una razón y no me iré hasta completarlas todas.
—Así que estás aquí, muchacho.—Mi padre carraspea y se para frente a nosotros alzando su estatura, queriendo parecer más imponente.—¿Es una visita larga o corta?
ESTÁS LEYENDO
El Contrato
DragosteMe llamo Abbey Howland, provengo de una familia muy humilde pero honrada. Voy a un colegio normal y soy la típica chica que tiene su duo de amigas. Estudiante de secundaria que le encanta comer y jugar Me veo en aprietos, cuando mi vida gira 180 gr...
