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Pasé una mano por mi rostro, suspirando. Justo en ese momento debía interrumpir Jared, pero bueno, era noche buena y debíamos compartir entre los 3, ya que solo nos teníamos a nosotros. Tomé mi camisa y me la coloqué mientras Tess esperaba en el marco de la puerta. La miré desde el fondo de la habitación y sonreí, era hermosa, a pesar de andar disfrazada con un look diferente a cuando la conocí, ella transmitía la misma energía que en aquel momento me irritaba.

-¿Vamos?-su voz me hizo volver a la realidad y asentí, pero me recordé de algo pensando en la Tess de hace unos meses. Me giré a mi maleta y de un costado saqué el perfume Dior en su caja blanca con dorado- ¿Qué es eso?

-En su momento me lo rechazaste, pero... Ya que no tengo un mejor regalo, tal vez ahora me lo aceptas-tomé su mano y puse la caja en la misma. Ella me miraba apretando sus labios- ¿O no te gusta?

-lo siento tanto-agarró la caja y me abrazó- me encanta, solo en aquel momento...

-Tenias toda la razón para odiarme -ella negó y besó mi mejilla repetidas veces-

-No, claro que no, me encanta, solo el detalle de haberlo guardado... Es un gran regalo, es mi fragancia de día a día, me encanta-lo abrió entusiasmada y se echó un poco en su muñeca. Lo olió y sonrió satisfecha- me hacía falta esto -se echó un poco más eb el cuello-

-¿VAN A BAJAR O NO? -La voz de Jared resonó en la casa, hice una mueca de enojo-

-Vamos-ella sintió y cuando le pasé al lado, casi pude sentir como mi cuerpo entero tembló ante su olor. Su olor natural junto al freco aroma del perfume era una droga. Acomodé mi pantalón y sacudí ligeramente ki cabeza, no era momento para exitarme con raros fetiches, era hora de cenar-

Ambos nos sentamos en la mesa, a la par y Jared estaba frente a nosotros. Sonrió de oreja a oreja y nos dió nuestros platos con dos salchichas y puré de papa al lado. Tenía otros acompañamientos que no sabía que era y mientras observaba la comida, escuché una champaña abrirse. Jar nos sirvió a ambos y otra copa a él, diciendo que era su regalo de navidad para nosotros.
Tess se miraba ilusionada, comiendo y hablándonos de la navidad en Alemanía, como era con su padre y las costumbres del país y sus regiones. Sus ojos brillaban de ilusión y su boca solo se detenía para comer y luego seguía hablando,

Mientras conviviamos los 3, sentí algo conocido pero que aún así se me hacía ajeno. Volví a navidades más ostentosas en casa del Sr. Parker, en aquellos únicos momentos que me sentía querido y en familia, era algo que me incomodaba pero me hacía sentir lleno. Ningun dolor ni culpa estaba en mi alma, solo la compañía de personas de buen corazón.

-¿Verdad, Zayn?-parpadee un poco y miré a Jared, asintiendo, volviendo a conectarme a la conversación- si es que... No lo sé, no tienes nada que celebrar en esta vida, pocas veces nos hemos visto para tomar un poco y comer rico, pero normalmente solos. Es una noche más para nosotros.

- ¿Y antes de entrar a este mundillo tan peligroso, que hacías Jared?-sonreí de lado, algo incómodo por la pregunta de Tess hacia mi amigo. Él era una persona abierta, sabía que contaría, pero siempre me parecía molesta la historia, ya que era tan innecesario condenarse de esta manera-

- Era un chico normal, Tess -dio el último pocado de puré de papa y se acomodó- iba al colegio, vivía en un lindo lugar con mis padres y dos perros. Mi padre es un doctor retirado, es mayor, mis padres ya eran mayores cuando yo nací -Tess escuchaba atenta, comiendo. Yo ya había terminado, así que solo me relajé en la silla- Mi madre fue enfermera, se conocieron en el trabajo.

- Que dulce.

- Sí -mi amigo sonrió- yo era un buen estudiante, bastante bueno en la informática...-pareció dudar, pero luego me miro más seguro- esto ni tú lo sabes, hermano, pero les contaré -fruncí mi ceño y presté más atención- mis padres tuvieron a mi hermana unos años después de casarse y creyeron que no podrían tener otro hijo, ya que ella fue un milagro -rio suave- pero llegué 8 años después que Tessa. Ella era una chica dulce y risueña, bastante inocente en su adolescencia según recuerdo. Cuando yo ya tenía 12, Tessa con 20, empezó a salir con un chico muy diferente a ella. Era un tipo de mala fama y empezó a mal influenciar a mi hermana, al punto que ella le ayudaba a sus 21 años a vender droga. El chico me quería mucho por alguna razón y por mucho que mis padres pelearon por alejarme de él ya que no pudieron alejar a mi hermana, yo me escapaba de casa para pasar con él y Tessa. Un amigo de él era un hacker, sabía hackear cámaras de seguridad, sistemas completos de seguridad, desbloquear dispositivos asegurados y clonaba tarjetas de credito, y ya que yo tenía un talento nato para lo digital, aprendí rápido de él. -alcé mis cejas sorprendido, ya que siempre creía todo lo que sabía de hackeo y robo lo había aprendido con el jefe, pero venía experimentado- a mis 15 ya eramos un grupo de unos cuantos delincuentes, yo empezaba a ayudar en robos, pero no me metía gran cosa, Tessa me mantenía a raya. Una noche -tomo aire- ella me mandó a casa porque tenían que "arreglar negocios" porque al parecer debían dinero y no me quería en esa disputa. Eso fue a las 10 y algo pm, pero a las 6 am habían policías en la puerta de casa avisando que habían encontrado el cuerpo de mi hermana, su novio y otro chico con múltiples balazos cerca de donde yo me había retirado.

Fuego || Z.M.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora