Ir al café de Jacob Lucas se había vuelto algo habitual para mi desde el día de la inauguración. Cuando llegamos casi no había gente pero se lleno de inmediato cuando el delicioso aroma inundo el callejón; no había cafeterías cercanas al departamento de Chris y aunque estaba alejado de mi casa por alguna razón me gusta innegablemente hablar con Jake.
—¡Estás loca!— dijo entre risas un domingo por la noche mientras cerrábamos juntos el café y le hablaba de mi plan para conseguir novio.
—No lo estoy, tú no sufres la tortura de ser una Catherinette— le recordé
—No, pero aún así conocer hombres por mes sólo para ver si así encuentras al indicado suena estúpido— siguió diciéndome mientras llevaba una caja a la pequeña bodega— digo— continuó cuando volvió— ¿Qué sucede si encuentras a dos hombres que te atraen un mismo mes?— me miró fijamente
—Saldría con los dos— contesté como si fuera lo más obvio del mundo
—Y si sales con los dos al mismo tiempo ¿no le estás quitando oportunidades a ambos de que te muestren que son el indicado— se recargó en la barra, ¿desde cuando Jacob era tan atractivo?
—Me estás haciendo dudar de mis decisiones— sostuve mi cabeza
—Cat... el indicado llegará— puso su mano en mi hombro
—Es fácil para ti decirlo— le contesté aún cubriendo mi rostro con mis manos— tienes a Jessica— lo miré. Volteo los ojos y me dió la espalda.
—Con Jess... no lo entenderías— comenzó a calentar agua
—¿Tiene alguna enfermedad terminal?— pregunté antes de meter la pata con algún chiste negro.
—¿Qué?— rió— no — me miro de reojo agregando unas hojas desconocidas a una taza
—¿Por qué estás con ella entonces?— mi curiosidad me estaba matando
—Está embarazada— me atraganté con una nuez que le había robado a su pastel
—¿Qué?— casi le grité —¿Cómo pudiste... meterte ahí?— rió de nuevo
—Es bonita, Cat— hizo una pausa dramática extendiéndome la taza con cosas raras y frutas flotantes— y estaba muy, muy ebrio— lo miré dando un trago a lo que me ofrecía
—¡Está caliente!— me quejé
—¿Estas loca? Es un té, claro que está caliente— me regañó tomando un pedazo de su pastel y acercándolo a mi boca lo tomé, sintiendo alivio inmediato con el pan en mi lengua. —Eres un caso aparte, Catherine Hut— sonreí con pena ante lo que acababa de suceder.
—Ella... coqueteaba con Chris el día de santa Catalina— le informé con precaución de no decir nada que lo hiriera demasiado
—Oh, lo sé— me dijo, confundiéndome aún más— que el embarazo no te engañe, sigue siendo una perra— rió— dice que odia el hecho de qué hay un 45% de probabilidades de que nuestro bebé llegue a una adolescencia con acné por mi culpa— me miró levantando una ceja
—¿Qué?— me reí con ganas —¿Aún así te casarás con ella?— estaba preocupada de verdad
—Sus padres son difíciles Cat y mi papá es gran amigo de su madre— carraspeo— en cuanto se enteraron comenzaron a planear la boda— tomé mas té ahogando mis palabras en el sabor exquisito de los frutos rojos.
—Serás muy infeliz— contesté luego de un rato
—Intentaré no serlo— me miró con tristeza— por mi hijo.— no pude mirarlo más, era doloroso el simple hecho de pensar que se ataría a una mujer por un bebé y más a una tan despiadada como Jessica. —Aparte la chica que me gusta no es para mi— alguien le gustaba y mi egocentrismo me hizo pensar que esa frase tan específicamente elegida era dirigida a mi.
ESTÁS LEYENDO
Catherine
RomancePrimer libro de la serie "Catherinette" Todos los 25 de noviembre en francia se celebra la festividad de Santa Catalina... patrona de los sombrereros, pero eso no es todo. Las mujeres mayores de 25 años que sigan solteras, llamadas "Catherinettes"...
