Capítulo 5

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Llegué a la clínica al horario que me indicó la secretaria, al bajar del taxi me encuentro con una clínica inmensa, ocupa casi una cuadra.
El guardia de seguridad, que se encuentra en el portón, me indica por donde debo dirigirme, al entrar me quedé impresionada por el lujo de la clínica, es de público conocimiento que es reconocida en tener tecnología de última generación y los mejores médicos del país.
Es la primera vez que vengo a esta clínica pero ya soy paciente del doctor Torres, me atiende desde que me casé, a partir de ese momento me realizo controles ginecológico anuales como debemos realizarnos todas las mujeres, en su consultorio. Pero decidí venir a esta clínica y no a su consultorio porque quiero lo mejor para mi uvita.
Al pasar por la puerta de vidrio, me encuentro con una recepcionista que toma mis datos para que quede registrado el motivo de mi presencia en el lugar, según me explicó la chica es por seguridad, al finalizar su tarea, me informa donde están las secretarias de consultorio externo. Me dirijo al lugar que me indica.
Luego de corroborar que tengo turno, la secretaria me hizo llenar una ficha con mis datos personales y los de la obra social, para que quede asentado que desde hoy seré paciente de esta clínica y otra como paciente del doctor Torres. Una vez que termino de firmar los últimos documentos me informa.
-La primera consulta debe ser abonada en efectivo y luego debe hacer el trámite de reintegro en su obra social.
-Está bien. -Digo mientras estoy buscando la billetera y le entrego el dinero.
-Aquí tiene, con esto puede iniciar el trámite de reintegro. -Me entrega el recibo de pago de la consulta mientras me indica donde debo dirigirme para llegar al consultorio externo.
-Por el pasillo, quinta puerta a mano derecha.
-Muchas gracias.
Fui por el pasillo hasta que encontré la puerta del consultorio del doctor, me senté en la silla más cercana.
Estoy muy nerviosa siempre quise ser madre y la verdad de pequeña me imaginé embarazada pero no de mi jefe y encima que esté casado. Pero bueno la expectativa no siempre coincide con la realidad. Pero a pesar de las circunstancias estoy feliz, porque de no ser así nunca me hubiera animado a ser madre soltera.
-Buenos días. -Dice una mujer que pasa, saludamos los presentes. Miro a mi alrededor y veo que hay muchas personas esperando ser atendida, espero que no sean todas pacientes del doctor Torres. Miro mi celular ya casi es la hora y Angie no llega, lo extraño sería que estuviera a horario.
En ese momento se abre la puerta, sale una mujer y detrás de ella aparece el doctor Torres se acerca a la puerta, mira la ficha que tiene en sus manos y dice.
-Valentina Villaseñor. -Me levanto, él mira a los costados, lee nuevamente la ficha y me pregunta.
-¿Vienes sola?
-Sí doctor.
-Adelante. Toma asiento. -Hice lo que me indicó, lo primero que hizo fue completar un cuestionario básico para crear mi historia clínica.
-¿Vienes a tu control anual?
-No.
-A entiendo, quieres saber si estás embarazada.
-En realidad ya está confirmado, solo vengo para comenzar los controles prenatales.
-Muy bien, felicidades.
-Gracias.
-Valentina te voy hacer unas preguntas de rutina para llenar la ficha.
-Muy bien doctor.
-¿Cuándo tuviste el último período?
-Hace dos meses aproximadamente.
-¿Has tenido síntomas de embarazo como nauseas, mareos?
-Si, también vómitos y he tenido dolores en el bajo vientre.
-¿Con qué frecuencia has tenido esos dolores? -Su expresión me indicó que no le agradó esa información.
-Cada vez que estoy nerviosa, y en este último tiempo he tenido mucho estrés y...
-Sé que es difícil pero debes evitarlo.
-Lo sé, pero últimamente ha sido imposible y esté embarazo no caerá muy bien en mi familia y eso será complicado.
-Debes tener mucho cuidado, el estrés hace estragos en la salud y en tu estado mucho más, debes cuidarte sobre todo en el primer trimestre. -Asentí, él continúa preguntando. -¿Tienes necesidad de orinar?
-Sí, la secretaria me indicó que retuviera el líquido y que además bebiera un litro de agua y la verdad estoy que ya me hago pis.
-Bien ahora te voy a hacer una ecografía, acuéstate en la camilla. -Eso hice, me subí la remera y bajé el pantalón.
-Estará algo frío. -Me colocó el gel que no sé si lo tenía en la heladera o qué, eso aumentas las ganas de hacer pis.
-¿Con tantos avances tecnológicos y seguimos con esto de retener el pis? -Él sonríe parece que no entiende que lo digo enserio y para colmo ese gel frío.
-Lo que sucede es que cuando la vejiga esta llena, se sube y así se libera el útero, de esa forma nos deja ver el feto. -Dijo mientras comenzó a apoyar el transductor. -Esa manchita pequeña de ahí. -Dice señalando la pantalla. -Ese es tu bebé. Todo está normal, el tamaño del bebé es el normal... -Sigue hablando yo dejo de escucharlo porque me concentro en la imagen. -Valentina ¿me escuchas?
-Ay que vergüenza. -Digo mientas me seco las lágrimas. -¿Qué me decías?
-No te hagas problema... Te decía que si sigues así, puedo asegurarte que vas a tener un embarazo tranquilo. Estás de 6 semanas aproximadamente. -Estoy con los ojos llenos de lágrimas por la emoción de ver a mi uvita y la tristeza de estar sola en eso se abre la puerta y entra Matías ¿pero que hace él aquí?
-Torres necesito... -Se queda sorprendido al verme e inmediatamente dice. -Perdón, no sabía que estabas con paciente... -Sin apartar su mirada, dice. -¿Tú...?
-Si soy yo. -Dije algo nerviosa
-¿Se conocen? -Pregunta el médico.
-Sí, es mi jefe. -Respondo rápido. Matías se acerca mientras pregunta.
-¿Estás sola? -Asentí, otra vez están mis mejillas bañadas de lágrimas, que jodido puede ser el destino a veces. Mira el monitor y pregunta.
-¿Y Sebastián? -Cree que uvita es hijo de mi ex. A todo esto ¿cómo puede recordar su nombre?
-No esta... Estoy sola. -Dije bajando la mirada y estás hormonas que me hacen llorar por cualquier cosa.
-No linda, claro que no estás sola aquí me quedo yo. -Me tomó de la mano y el doctor, al ver que no me niego, continúa con el estudio indicando que todo lo ve bien. Al terminar de explicar, Matías me da un beso en la frente y nos quedamos viendo a los ojos, por un momento cuando siento una voz muy conocida que dice.
-¡Ay Dios que imagen más fuerte! -La miramos, esta Angie parada cerca de la puerta.
-¿Quién es usted y por qué entró sin ser anunciada? -Dice el doctor Torres muy enojado.
-Porque soy la madrina del bichito y ni la Federal me va a impedir estar en este momento tan importante con mi prima. -Mira el monitor y dice.
-¿Dónde está el bichito de la madrina? -El médico al ver que sonrío se tranquiliza y le responde.
-Ese punto de ahí. -Indica a la pantalla.
-¿Sucede algo malo? -Pregunta preocupada.
-No, ¿por qué? -Pregunta el doctor.
-Entonces ¿por qué lloras? -Me pregunta.
-Ángeles es lo normal, en estos casos, las madres se emocionan hasta las lágrimas. -Explica Matías.
-Si quieres conocer a tu hijo no me llames Ángeles.
-¿Perdón? -Se lo ve muy confundida.
-Disculpas aceptadas, pero para la próxima me llamas Angie, odio que me llamen por mi nombre. -Le hago señas para que se quede callada.
-Señora Villaseñor puede incorporarse. -Me entrega un paño descartable, me limpié bajo la atenta mirada de Matías. Espero que no haya descubierto mi verdad por la imprudencia de Angie, en cuanto pueda lo primero que haré será matarla.
-Debes tomar ácido fólico y estás vitaminas, si todo va bien te espero en el próximo mes a control. Cualquier dudas me llamas.
-¿Sigues teniendo el mismo número? -Asiente. Luego nos despedimos, en el pasillo, le agradezco a Matías y al doctor y nos vamos.
Antes de salir de la clínica fui al baño. Una vez que me lavé las manos nos fuimos, al salir tomamos un taxis.
-¿En qué estabas pensando cuando dijiste que no conocería a su hijo?
-Mala mía, pero odio que me llamen por mi nombre y cuando lo hacen pierdo la poca cordura...
-¡Ay Angie! Tu la vergüenza y la cordura nunca la conociste.
-Pero así me quieres.
-No tengo otra opción.

Angie me sugirió que fuéramos a comprar lo que me indicó el médico y así lo hicimos estoy en la fila para pagar mientras veo la ecografía y vuelvo a emocionarme.
-Tranquila, no va salir feo, que tiene buenos genes. -La miro. -Bueno no puedes negar que lo que se ve es un bicho feo.
-Si serás bruta.
-¿Qué dije?

Al llegar a la empresa, todos están trabajando, antes de ir a mi oficina pasé por la de Matías, le pregunto a su nueva secretaria.
-¿Hola se encuentra el señor Montesinos?
-Aún no llega.
-Bien, gracias.
Me dirijo a mi oficina al llegar al escritorio de Ana.
-Buenos días. -Saludé sin detenerme.
-Buenos días, Valentina en su agenda.
-Lo vemos más tarde, solo te pido que me avises cuando llegue el señor Matías Montesinos.
-Claro que sí.
Me encerré en mi oficina y comencé a trabajar hasta la hora de la comida, ahí me detuve fui al restaurante a comer como todos los días con mi prima, una hora después vuelvo a la oficina. Estoy atendiendo la llamada de un inversionista cuando entra Ana, espera hasta que terminé de hablar por teléfono, una vez que corto, le digo.
-Dime Ana.
-Ya llegó el señor Matías Montesinos.
Sin esperar un segundo me levanté y fui a su despacho, como tiene secretaria me dirijo a ella.
-Buenas tardes, ¿me podrá atender el señor Montesinos?
-Buenas tardes, ya le consulto ¿podría decirme su apellido.
-Valentina Villaseñor. -Asiente se levanta y entra a la oficina luego que golpeara y él se lo permitiera. Unos minutos después sale con muchas carpetas y me dice mientras las deja en el escritorio.
-Puede pasar.
-Gracias.
Me dirijo a la puerta, golpeo y de inmediato me hace pasar.
Al entrar lo veo en su escritorio trabajando con su computadora, cierro la puerta y avanzo.
-Toma asiento.
-Gracias. -Ha pasado un minuto y no logro encontrar las palabras para decirle lo que tengo que decirle. Ante mi silencio él deja de mirar la pantalla y me dice.
-Tú dirás. -Tomo aire y sin pensarlo dos veces digo.
-Te pido que no digas nada de uvita. -Sonríe.
-¿Qué es lo gracioso?
-Lo que me causó gracia es que llames uvita a tu bebé.
-Es que como no sé si es niño o niña...
-Entiendo. Y por lo otro, tranquila, no diré nada si es importante para ti.
-Lo es, sólo lo sabía Angie y ahora tú...
-El padre no lo sabe, ¿verdad?
-Es complicado... -Dije bajando la cabeza más por vergüenza que por otra cosa, no puedo mirarlo a los ojos y ocultarle que él es el padre de mi uvita. Pero tampoco puedo soltarle de buenas a primera que va hacer papá o quizás ya lo sea, dios en el lío que me he metido, pero es un lío hermoso.
-Me lo imagino debe ser una situación difícil quedar embarazada después de un divorcio.
-Ni que lo digas.
-Tranquila no diré nada.
-Gracias.
-Ahora te iras a tu casa a descansar.
-Gracias, la verdad que te voy a tomar la palabra. -Me despedí de él, fui a mi oficina por mi bolso, y sin esperar un segundo me fui, ha sido muchas emociones por un día.

Justo Esa NocheDonde viven las historias. Descúbrelo ahora