Capítulo 16

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Luego de salir de la cafetería, me subí a un taxi para llegar a mi casa.
Estoy segura que debo hablar con Matías y aclarar todo para que no estemos en una encrucijada de supuestos.
Lo que no se qué decirle, o qué contarle, de mi miedo a un nuevo fracaso matrimonial, es evidente, como también que no quiero que se sienta obligado a estar conmigo por ¿o no?
Tomo mi celular para llamarlo pero es tarde, como buena cobarde que soy lo dejo para mañana, a pesar de conocer su rutina.
Me acuesto a leer pero estoy tan cansada que me duermo sin darme cuenta.

Me despierta el sonido de mi alarma, me levanto, desayuno en pijama, luego me cambio y me voy a la oficina.
Entro por la puerta de atrás como lo vengo haciendo desde que se dio la noticia, los periodistas hacen guardia frente a la puerta principal de la constructora.
Antes de ir a mi escritorio voy hasta la oficina de Matías.
-Buenos días Fernanda, ¿ha llegado Matías? -Le pregunto a su secretaria.
-Si, ¿quieres que te anuncie?
-Si, por favor.
Se dirige a la puerta, abre cuando le indica que pase. A los cinco minutos el sale de la oficina
-Buenos días Valentina.
-Buenos días, ¿tienes un momento?
-Claro que si, pasa. -Se gira hacia Fernanda y le dice. -No quiero que me interrumpan por nada del mundo y si tengo algo en mi agenda atrasalo hasta que me desocupe, ¿entendido?
-Si señor.
Entramos y me siento en el sofá que está al otro extremo de su oficina, frente a la ventana.
-Tu dirás. -Dice sentándose a mi lado pero a una distancia prudencial.
Cerré los ojos tome aire,  abrí los ojos y sin mirarlo comencé a hablar.
-Tengo miedo, no quiero ser esa mujer que arruina la vida de un hombre... cuando me enteré que Sebastián me estaba engañando... en realidad tenía una familia bien constituida y que yo solamente era el medio para triunfar en su carrera me hizo sentir muy mal y por eso cuando me divorcie todo se vino abajo. Todo lo personal, todo lo que había soñado... No quiero encerrarme en una historia que no funcionó, no soy así, te lo juro. Yo quiero darme una oportunidad a tener una familia pero tengo miedo no te conozco. -Sigo hablando mientras juego con el lazo de mi bolso, no lo puedo evitar siempre hago lo mismo cuando estoy nerviosa. -No sé cuáles son tus gustos, tus pensamientos, tus creencias o tu forma de ver la vida, no te conozco nada y es difícil para mí hacer todo esto porque no quiero que te sientas atado a una responsabilidad y nada tengo miedo de fallar... de fallar a todos no quiero esto y si te hablo de mis sentimientos es que no quiero que te sientas responsable...
-No entiendo...
-¿No me explique bien?
-Si es por lo de Lizeth, desde ya te digo que ella no significa nada en mi vida, es verdad que fue un gran amor pero no funcionó, es pasado. Estoy contigo, quiero estar contigo sé que no es la mejor forma de comenzar una relación, porque una pareja normal son amigos, luego son novios, a los años se casan y...
-Y nosotros nos saltamos todos eso y comenzamos por la parte del hijo.
-Vale todo lo que está relacionado a mi hijo y a ti es lo más importante.
-¿Hablas en serio?
-Claro que si.
-¿Por qué cambiaste?
-Oí lo que le dijiste a tu mamá en tu oficina.
-Matías has el favor de preguntar antes de actuar, me dolió tu indiferencia.
-Prometo que la próxima vez ante cualquier duda te pregunto a ti. -Dice sonriendo,  es tan lindo cuando lo hace. Cambiando de tema pregunta.  -¿Aceptarías ir conmigo algunas clases de preparto que están dando los lunes y miércoles?
-Claro que sí eso y todo lo que necesites ahí estaré para ti, para nuestro hijo, entiendo que no sea nada fácil para ninguno esta situación.
-Se me ha ocurrido una idea ¿qué te parece si comenzamos de nuevo?
-¿Cómo?
-Creo que podemos llegar a retroceder un poco. ¿Qué te parece si ahora somos amigos? Para conocernos. ¿Aceptarías?
-Claro que sí, es mas ¿qué te parece si me acompañas a la fiesta de aniversario de la clínica es algo muy importante,  es el tercer aniversario de la clínica, queremos festejar porque estamos logrando nuestro sueño, pronto vamos a inaugurar la otra. Van asistir el personal que trabaja en urgencia y en la Clínica Oeste.
-Es un gran comienzo.
-Te prometo que nos iremos conociendo poco a poco.
-¿Cuándo es la fiesta?
-Es el sábado.
Hablamos sobre las clases y quedamos en ir juntos. Cuando miré mi reloj ha pasado una hora que estamos hablar, consciente que debemos trabajar me despedí.

Justo Esa NocheHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora