Capítulo 27

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Ya está anocheciendo cuando llegaron mi abuela y Helena, esta última alzó a Benja y se lo llevó a su dormitorio, sin decir una palabra, y mi abuela se quedó con nosotros en el living. Se sentó frente a nosotros.
-¿Bobe dónde han ido?
-Hija no puedo decirte.
-¿Qué ha sucedido?
-Descubrimos la verdad.
-¿Qué verdad? -Pregunta Matías, está muy preocupado por su hermana y no es para menos con todo lo que le pasó.
-Solo les voy a decir que ni a los periodistas se les hubiera ocurrido inventar algo como lo que realmente ha sucedido.
-Bobe todos sabemos lo que ha sucedido. -Interviene Matías.
-No hijo, eso no es realmente lo que ha sucedido, yo le prometí a tu hermana no decir ni una palabra y de esta boca no saldrá nada si Helena no me autoriza.
-Pero...
-Cariño si mi abuela dió su palabra no le sacarás una palabra.
-Exacto. Lo siento hijo pero Helena a confiado en mi, y esa niña lo que más necesita es poder volver a confiar en los demás y yo no voy a perder su confianza. -Dice mientras se levanta y se va a su dormitorio.

Ha pasado dos semanas desde que Benjamín ha llegado a nuestras vidas, me siento tan feliz de tenerlo en mis brazos que sólo me puede entender quien es madre.
No entiendo como un bebé tan pequeño nos haya cambiado nuestra rutina, todos giramos según su antojo. Mi abuela me ayudó mucho con mis miedos y en poco tiempo voy conociendo más a mi bebé y como Bobe me dijo de apoco voy identificando los diferentes llantos.

Mi abuela estuvo unos días más, se fue cuando estuvo segura de que yo estuviera más tranquila con respecto a la maternidad y algo más recuperada Helena. Ninguna de las dos han dicho nada de lo que sucedió ese día, no sabemos qué descubrieron pero de algo estoy segura es que fue muy revelador, porque poco a poco Helena fue tomando decisiones.
La primera fue comprar un departamento cerca del centro, hace unos días que se ha mudado, esa decisión no fue muy bien aceptada por sus padres, así y todo no escucho opiniones de nadie.
Luego nos sorprendió cuando nos reunió en casa de Selena y sin preámbulo soltó que había tomado la decisión de nombrar a una directora en su instituto porque ella tomaría el lugar de su padre en la dirección de la empresa, Luis, feliz, aceptó, Selena como madre que es, sigue angustiada porque su Helena ha cambiado mucho y no solo que no consulta sino que informa sus decisiones, además ha dejado de sonreír y en su mirada refleja todo el dolor que oculta a los demás.
Por lo pronto sigo de licencia por maternidad pero según me ha contado Angie, los cambios que ha hecho Helena en la oficina, en cuanto a asumido su nuevo cargo, han si muy acertado y han aumentado considerablemente la cartera de clientes.

Mi vida es casi perfecta y si digo casi, es porque no puedo dormir las horas que sugieren los especialistas. Benja cada día está más grande y hermoso, se parece a su papá.
Matías trabaja en las clínicas todo el día, está feliz porque la obra de la tercera está muy avanzada.
Aunque tiene mucho trabajo se hace un tiempo para venir a casa a almorzar y en la noche llega antes de que Benja se duerma.

Nuestros días de descanso y sobre todo familiar es el fin de semana, es tal la necesidad que tenemos de estar los tres solos que decidimos darle todos los fines de semana a Fabiana y a las chicas encargadas de la limpieza.

Como todos los domingos estamos acostados viendo una serie esperando que Benja se despierte para ir a desayunar.

-Cariño, ya es hora de que nos casemos ¿tu qué opinas? -Suelta de nada Matías, me siento en la cama para verlo de frente.
-¿A qué viene eso?
-Quiero que nos casemos, ya estamos comprometidos y todavía nadie lo sabe.
-Es cierto seguimos haciendo las cosas al revés.
-Por lo menos nos comprometimos antes de casarnos, eso es un gran avance tratándose de nosotros. -Nos reímos.
-Me gustaría una boda sencilla... pero en cuanto se enteren Selena y mi madre me volverán loca. -Digo mientras apoyo mi espalda en el respaldo de la cama.
-Yo tengo una idea, no sé si te gustará.
-¿Cuál?
-Que en la invitación dirá que es el bautismo de Benjamin y solo nuestros testigos sabrán la verdad.
-Como Angie y Agustín serán los padrinos del niño, elige tu los testigos.
-Alex, Helena, Gonzalo y Mariana.
-Veo que lo tenías en mente
-No tengo más opciones porque Alex, Gonzalo son dos de mis tres mis hermanos de la vida, Mariana es una gran amiga, bueno Helena mi hermana.
¿La novia de Alex no sé ofendera?
-La verdad que no me importa mucho su enfado.
-¿Y Alex?
-Sabe que no me cae muy bien que digamos su novia.
-¿Por qué?
-Esa mujer no está enamorada de mi amigo y lamentablemente es el único que no se da cuenta.
-¿Así y todo ella se va a casar?
-Eso parece.
-¿Gonzalo y tú hablaron con Alex?
-Hasta el cansancio, pero no quiere entender razones.
Nos quedamos unos minutos en silencio, viendo la serie hasta que Matías habló.
-Volvamos con nuestros planes, que por ahora es en lo único que me quiero ocupar.
-Como sabes no me puedo casarme por iglesia. -Dije bajando la mirada hacia mis manos.
-Cariño tengo todo pensado... -Comenzó a contarme su idea y me pareció increíble tanto que lo abrazo y lo beso, me separo un poco y dice. -Supongo que te gustó mi idea.
-Claro que si. -Estoy muy feliz por el giro que dió mi vida en un abrir y cerrar de ojos. -¿Cuándo vamos hablar con todos?
-Primero vamos a desayunar y luego les hablamos a todos para que vengan almorzar y les contamos nuestros planes, ¿qué te parece?
-Me parece una gran idea, a Laura y Aníbal le hablaremos por Skype, para que de esa forma hablemos todos juntos.
-Excelente idea.
Seguimos anotando los invitados, y elegimos la iglesia y el lugar donde se celebrará la fiesta. Cuando Benja se despertó lo alimenté y luego lo cambie y una vez que terminé con él me vestí y nos fuimos a la cocina que Matías está preparando el desayuno.

Justo Esa NocheHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora