Stéfano siente que no encaja en su familia, todo lo que ellos representan está muy alejado de ser su realidad.
Es un chico tímido y retraído, con excelentes ideas dentro de su cabeza que le cuesta demasiado poner en palabras.
Pero todo dará un gi...
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L U N A
Nunca imaginé que ver una escena como esta podría doler tanto. ¿Que pasa conmigo? ¿Por qué soy tan mala amiga?
Me duele verlo casi besarse con esa chica, me duele haberlo interrumpido aun sabiendo que está mal y me duele la carita de molestia con la que me mira en cuanto se aparta de ella.
—No quieres, pero interrumpes... —murmura Arianna con ironía, bajando de la tabla de skate con la ayuda de Stéfano.
—Lo siento mucho —se disculpa él pasándole el pulgar por la mejilla—. ¿Le llevas las cosas a mi mamá? Te alcanzo enseguida.
La chica asiente y toma unos paquetes y botellas que hay sobre un lado, para luego irse sin mirarme y dejarnos a solas.
—¿Qué pasa contigo? —me pregunta elevando una ceja sin ocultar su molestia.
—Lo siento... Tengo que ir a trabajar, solo venía a esperar a Liam en el auto en lo que se despedía de Olivia.
—No me tomes por tonto, pudiste ver la situación y solo voltear e irte. Tú querías interrumpirnos.
—Perdóname, no pensé que fuera tan importante... —le digo bajando la mirada al suelo.
Stéfano nunca se molesta conmigo, a veces finge que sí, pero yo sé que no es verdad. Sin embargo, esta vez es diferente.
—¿Ah no? ¿Acaso no sabes lo mucho que me cuesta llegar a ese punto con una chica?
Si lo sé, aunque esta vez no parece haberle costado tanto.
—¿Te gusta ella?
—Pues por algo iba a besarla ¿No crees?
—Tampoco me hables así, que ya te pedí perdón —respondo recuperando mi orgullo al ver que él no afloja.
—¿Sabes qué pasa? Que de nada sirve pedir perdón si luego vuelves a comportarte del mismo modo.
—¿Qué parte de que no fue intencional es la que no estás captando? —Le hablo del mismo modo en el que él me está hablando a mí.
—La parte en la que me mientes en la cara como si fuera un desconocido. —Su mirada carga una mezcla entre enojo y tristeza que me hace sentir muy culpable— Cuando quieras ser sincera me buscas.
Me esquiva en la puerta y sale al jardín, camina a su casa cuando mi voz lo llama de vuelta:
—Estoy celosa —confieso mordiendo mi labio—, no entiendo qué pasa, pero cuando te veo con ella me hierven los celos.
—¿Qué tipo de celos? —pregunta conteniendo la respiración.
—No lo sé.
—Pues cuando lo averigües me vuelves a hablar —sentencia volviendo a voltearse y yéndose por fin.