Capítulo 29

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La noche en el karaoke es divertida, no cantaré, pero estar con amigos siempre vuelve mejor las cosas

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La noche en el karaoke es divertida, no cantaré, pero estar con amigos siempre vuelve mejor las cosas. A Ari se le nota mucho el encantamiento por León, no sé si es que él es muy malo pescando indirectas o realmente no podría ser mas indiferente con ella, porque aunque se llevan muy bien la trata solo como amiga.

Tal vez soy muy tonto o demasiado directo, pero me vi en la necesidad de decírselo en cuanto tuve la oportunidad.

—Ari... creo que estás mirando en la dirección equivocada —le digo al ver que está perdida mirándolo; él está hablando con Ámbar, ella también vino.

—¿Por qué? —cuestiona un poco confundida.

—No conozco mucho a León, pero estuve hablando un poco con él y creo que no le gustas.

—¿Es en serio, Stéfano? —Voltea su rostro hacia mí mostrando su molestia— ¿Ahora que Luna se fue quieres jugar conmigo otra vez? Mira que te invité aquí como amigos nada más...

Desde luego no pensé que podía tomarlo de ese modo, nunca sería mi intención.

—No, no te confundas —aclaro marcando la distancia—. A mí tampoco me gustas... digo, no es una escena de celos, es que somos amigos y no quiero que sufras otra vez.

—¡Pues no te pedí que me cuides! Así que métete en tus asuntos y déjame en paz.

Bien, descubrí dos cosas. La primera es que no debo meterme donde no me llaman, y la segunda es que no sé ser sutil.

—¿Vas a cantar? —le pregunto a mi prima sentándome a su lado.

—Sí, pero León no quiere cantar conmigo, dile que se anime, Stefi —me pide poniéndome ojitos tiernos.

—No sé cantar —se excusa él con un encogimiento de hombros.

—Nadie sabe cantar en los karaokes, es la gracia del lugar —argumenta Ámbar mirándolo con los mismos ojitos a él, sé que no se resistirá, ella es muy convincente cuando quiere.

—Ya, pasaré vergüenza por ti —cede sonriendo—, y mira que eso no es poco...

No, definitivamente no lo ve como a un chico, ella no es tierna con los chicos que le gustan, lo es con sus amigos.

Ambos se levantan par ir al escenario, yo me quedo sentado sólo, los demás fueron por bebidas y no tardan en llegar. La mesa en la que estamos está contra la pared y tiene un sofá que la rodea, estoy en una de las esquinas, por lo que solo queda un espacio a mi lado y es ocupado por Roma.

Creo que sus intenciones son claras, las que no tengo para nada claras son las mías. Me gusta, me cae bien, se supone que tendría que querer acostarme con ella, el asunto es que no sé si quiero.

Debería dejarme llevar, eso hacen los adolescentes, piensan poco y hacen mucho, yo siempre he sido al revés, tal vez sea hora de que eso cambie de una vez por todas. ¿Cómo me dejo llevar por mis impulsos cuando no los tengo? Tal vez solo debo hacerlo, y luego se sentirá mas natural.

Por una mirada [PR #1]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora