Stéfano siente que no encaja en su familia, todo lo que ellos representan está muy alejado de ser su realidad.
Es un chico tímido y retraído, con excelentes ideas dentro de su cabeza que le cuesta demasiado poner en palabras.
Pero todo dará un gi...
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L U N A
Me siento mal.
Ella confía en mí, está pasando un mal momento que probablemente sea consecuencia de una vida de mierda, y yo le he quitado una gran oportunidad de ser feliz.
¿Stéfano se iría a enamorar de ella algún día? Es imposible especular con eso, lo poco que hemos hablado sobre ella me dejó claro que no siente nada, pero tal vez eso pudo ser diferente si yo no hubiera estado en medio.
Y ¿saben qué es lo peor? Que no me arrepiento, que aún sabiendo cómo son las cosas lo volvería a hacer si fuera el único modo de estar con Stéfano. Por eso me siento mal, porque aún pudiendo cambiar las cosas no lo quiero hacer, soy muy egoísta tal vez, pero dejar a Stéfano para que esté con ella sería horrible para todos. Primero, porque lo amo. Segundo, porque siempre es, fue, y será decisión de Stéfano a quién amar, no puedo entregarlo cual paquete porque yo considero que debe hacer otra cosa. Y tercero, porque Ari se merece a alguien que la quiera solo a ella.
Lo que realmente me hace sentir mal es no decirle la verdad, pero al mismo tiempo no puedo hacerlo. Ella solo quiso hablar conmigo, y su situación es tan delicada que siento que si le digo la verdad la estoy condenando a volver con su papá, porque ya no querrá mi apoyo ni mi ayuda, que por ahora es la única que tiene.
—No puedo creer que me haya dejado... —murmura dejándose caer sobre mi cama— Soy una estúpida, esto me pasa por seguir malos consejos...
—No es tu culpa, solo...
—¡Claro que es mi culpa! —me interrumpe— Le hice caso a Paulina, ella dijo que los chicos quieren eso, solo sexo y sin planteos, una mujer que no les complique la vida y los deje ser...
—Stéfano no es así —me veo en la obligación moral de defenderlo.
—Pues no es lo que me mostró a mí, siempre fue frío y me dijo que no le gustaban los dramas ni las escenitas, así que pensé que Pauli tenía razón.
No sé que decir, no me imagino a Stéfano siendo frío, siempre ha sido dulce conmigo, estoy bastante sorprendida.
—¿Sabes qué es lo peor? Le di mi virginidad... no me voy a olvidar de él nunca más, cuando para él seguro fui una más entre decenas de chicas hermosas.
Siento que ella está hablando de otro chico, no podemos estar hablando del mismo Stéfano. O sea, está diciendo que aceptó ser el primero para ella sin siquiera decirle que ella también era la primera para él.
Seguro ella está sobredimensionando las cosas, dudo que él haya sido un cabrón, estoy absolutamente convencida que desde su punto de vista las cosas se vieron de otro modo; así que, por muy incómodo que sea, no me queda más que preguntarle a él cómo fue que sucedió todo.
—No estamos aquí para hablar de eso, Ari —me siento a su lado hablando con la mayor delicadeza que encuentro.