Stéfano siente que no encaja en su familia, todo lo que ellos representan está muy alejado de ser su realidad.
Es un chico tímido y retraído, con excelentes ideas dentro de su cabeza que le cuesta demasiado poner en palabras.
Pero todo dará un gi...
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S T É F A N O
Negativo, ese fue el resultado de la prueba de embarazo de Ari y unos días después llegó su periodo con normalidad. El médico dijo que seguro era el estrés y obviamente nadie más que nosotros dos supo de esto.
Bueno, salvo por Luna, ella lo supo y fue la gota que rebalsó el vaso para que decidiera dejarme. Un vaso que llené yo con estupideces, y que si no era esa gota seguro era otra porque todo estaba a punto de estallar de todas formas.
No culpo a nadie, solo a mí y de todas formas sé que no lo hice intencionalmente.
Finalmente volvimos realidad nuestro mayor miedo, nos perdimos.
Perdí a mi mejor amiga por intentar tener una relación con ella, y soy consciente de que sea como sea jamás volveremos a ser los mismos.
Estoy demasiado triste, intento pensar en otras cosas y fallo constantemente, no dejo de traer a mi mente una y otra vez todo lo que hice mal, y me cuestiono cómo sería todo si hubiese sido más maduro.
La extraño, han pasado tres semanas y casi no hemos hablado, nos hemos enviado algunos mensajes para ver cómo está el otro, pero muy fríos y distantes.
La perdí, se rompió la confianza absoluta, y no hablo de que no confiemos uno en el otro, sino de la confianza de saber que puedes decir y hacer lo que sea frente al otro, esa que te permite ser tú mismo sin poner barreras, esos que habíamos sido siempre y que temíamos tanto perder.
Hoy la extraño especialmente, reprobé cuatro clases, ya di tres exámenes y los aprobé, ahora debería estar estudiando para el último de todos que es el más difícil, pero no hay forma de que pueda concentrarme en las palabras que leo una y otra vez sin lograr retener ni una; ella siempre me ayudaba a estudiar, porque cuando ella hablaba yo no podía mirar a otro sitio, ni escuchar otra cosa...
—Creo que hizo bien en dejarte —dice mi hermana mientras escribe un título con muchos colores y una letra perfectamente hegemónica—. No la quieres como deberías, vives para ella y eso no está bien.
No voy a responder a eso, no quiero hablar de Luna y mucho menos en presencia de mis padres.
Isabella reprobó seis clases de diez. Eso significa que no puede dar exámenes en la primera etapa, y que si quiere graduarse y poder ir a la universidad el próximo año tendrá que ir a la escuela de verano. Tiene más conocimientos que todo el resto de los alumnos de la clase juntos, ella es autodidacta y todo lo aprende sola, el problema fue que tiene demasiadas inasistencias porque aunque va al colegio todos los días, casi nunca entra a clases.
—No sé qué hicimos mal para que nos salgan tan burros —se queja mi madre que me ha estado ayudando a estudiar al igual que todos.
—No son burros, diría que son demasiado inteligentes —contrapone mi papá que aún está molesto con los dos—. Solo es que tienen demasiadas libertades y pocas exigencias, pero eso cambiará ahora.