Capítulo 11

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El viernes por la tarde, Laura regresó a su casa después de acabar la semana. Abrió la puerta y se metió en su casa, saludando a sus padres y dejando su chaqueta en el armario de su habitación y la mochila encima de la silla de su escritorio. Tras eso, ella bajó a comer; la mesa ya estaba preparada. Laura cogió el tenedor y comenzó a comerse el arroz que su madre le había preparado.

- Esta tarde me iré con unos amigos, así que no vendré a cenar –Les avisó, pero con la mentira de que iba a ir en grupo.

Sus padres eran estrictos con ella –No tanto como Jonah– y desde pequeña le restringían ciertas cosas, pero ella ya tenía 16 años, casi los 17. Sus padres intercambiaron una mirada y aceptaron. Eso puso contenta a Laura.

- Pero espero que no estés todo el rato con un mismo chico... –Le dijo su padre con una mirada seria. Aquello incomodó a la chica, pero esta negó con la cabeza. – Bien.

Al acabar de comer, Laura recogió su plato y se encerró en su habitación. La chica tenía cosas por hacer, así que quería terminarlas antes de irse con su novio. Los deberes se acumularon aquel día, había muchos, pero todos eran muy fáciles para ella y su bolígrafo no se detuvo en ningún momento. Al acabar, Laura vio que aún era pronto, faltaban poco más de una hora y al no tener nada que hacer se tumbó en su cama. Dirigió su mirada hacía el cajón de su armario y tragó saliva. Recordaba aquellas tardes de la ESO que pasaba encerrada en su habitación por culpa de sus padres y fue entonces cuando sus hormonas comenzaron a dispararse. Escondido en ese cajón había un dildo, pero Laura ya no hacía eso. Agitó su cabeza de lado a lado, apartando ese pensamiento de su cabeza y se puso recta, golpeándose las mejillas. Vio su reflejo en el espejo y se quedó mirándose.

Por su cabeza pasaron sus recuerdos de como tocaba su frágil vagina con sus finos dedos, de sentir aquel juguete en su interior, de sentir un hormigueo que la volvía loca.

Laura se llevó las manos a la cabeza y gritó internamente. «¿Por qué no me deshice de ese maldito dildo?», se preguntó. Sabía que, si sus padres lo descubrían, tendría una discusión con ellos sobre el sexo y ella no quería eso, ya era mayor. Viendo que aquellos sucios pensamientos invadían su mente, decidió prepararse para salir.

Se metió en el baño, dejando que el agua caliente cayera por todo su sensible cuerpo. Al acabar, cogió una toalla y se la enrolló por todo su cuerpo y abrió su armario, cogiendo unos pantalones negros que marcaban sus piernas y una camisa blanca con rallas negras. Al acabar de vestirse, se dirigió al baño nuevamente. Allí, cogió un secador de pelo, pudiendo así dejar su largo pelo, liso y seco, radiante y luego comenzó a maquillarse. Miró su móvil, viendo como era casi la hora y Jonah no daba signos de vida. «Como siempre, llega tarde...», pensó mientras se pasaba el pintalabios por sus gruesos labios, tiñéndolos de un rojo carmesí.

Al terminar de maquillarse, Laura encendió su móvil, viendo que Jonah aun no le había enviado ningún mensaje, estando a cinco minutos de la hora acordada. Laura fue quien le envió el mensaje de texto. No contestó. Frustrada, Laura regresó a su habitación y para pasar el tiempo, decidió continuar el libro que tenía por terminar. El libro se titulaba After. Le habían hablado muy bien de él y nunca tuvo la oportunidad de leerlo, hasta ahora, y para sorpresa de nadie, le estaba gustando.

Laura abrió el libro y lo retomó por donde lo dejó. Una frase del capítulo 22 le llamó mucho la atención, siendo esta muy romántica. La protagonista del libro se estaba besando con el atractivo joven cuando ella le dice: «Si tuviera que elegir una sensación para el resto de mi vida, seria esta». Aquello hizo pensar a Laura, quien no tenía una idea clara sobre el amor ideal.

Su móvil comenzó a vibrar dentro del bolsillo de su pantalón. Era Jonah. Habían pasado 15 minutos desde la hora acordada, pero ya se encontraba bajo su casa. Laura dejó el libro sobre la mesa y cogió un bolso que colgaba de la silla, poniendo la cartera, las llaves de casa y lo necesario.

Sexy Señorita: La formulaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora