VIII

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El doctor se sentó frente a Wonwoo con su expediente, solo su escritorio los separaba.

-Debo admitir que me esperaba algo malo cuando te trajeron en ambulancia -anunció Lee Jihoo revisando una vez más los resultados de todas las pruebas- y no hay nada, tus resultados están limpios y puedo decir que estás muy saludable. Puedo asegurar que todo se ha debido a un cuadro de estrés ¿Has pasado por algo estresante? ¿Estás yendo a terapia?

Jeon permanecía estático en su lugar escuchando con atención al doctor Lee, a veces se preguntaba si no lo confundían con un niño por su corta altura.

-Estoy asistiendo a terapia constantemente y realmente no he pasado por nada estresante, solo he tenido malestar pero son por los efectos secundarios de los antidepresivos. Me cambiaron el medicamento hace poco y al parecer mi sistema aún no se acostumbra de todo.

-¿El malestar es muy fuerte y constante? -pregunto el bajito apuntando la nueva información- ¿Qué tipo de malestar tienes?

-Por lo general es tolerable pero hay ocasiones donde es insoportable. Tengo taquicardia, náusea, a veces dolor de pecho y últimamente siento olores extraños al principio solo detectaba un aroma pero ahora siento más, es molesto -Wonwoo se limitó a levantar los hombros. No había más por decir.

-Ahora que sé esto, es posible que tú estres se haya generado por el cuadro de malestar que has presentado, tu cuerpo se resintió contigo y busco una forma de descansar de ello llevándote al colapso. Por ahora todo se ve bien y si vuelves a tener estos malestares, regresa para hacer un cambio de medicamentos, no sirve de nada que los estés tomando si sus efectos colaterales son mayores ¿De acuerdo?

Wonwoo asintió con la cabeza y al terminar de recibir algunas indicaciones por parte del médico se retiró de la sala. El doctor Lee se quedó en su oficina pensando sobre su paciente, había algo en sus análisis que había omitido porque no quería generar ningún tipo de esperanza en el joven pero el conteo de fitohormonas eran altas, bueno, eran altas para Wonwoo dado a que siempre había presentado una cantidad mínima de ellas lo cual podría explicar en parte los síntomas que presentaba.

Ahora el conteo aparecía como un conteo normal para cualquier persona de su edad, lo cual podría significar que las hormonas estaban promoviendo la floración de Wonwoo, lo cual, era algo imposible ante su caso.

Jihoo se recostó en su silla y masajeó su cien ¿Había alguna posibilidad de aquello o todo se debía a efectos secundarios del medicamento? Debería hacerle más exámenes a Wonwoo para encontrar el origen de su cuadro clínico y también quería revisar el bulbo para ver si había cambiado en algo. Tal vez debería llamar a la psicóloga y charlar con ella, de seguro encontraría más información que le ayudaría a indagar.

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Al fin le habían dado de alta. Había pasado una semana completa en aquella habitación y ahora que se encontraba fuera del edifico encontró agradable que el viento le golpeara el rostro, al fin ya no olía a desinfectante y cloro.

Acomodó su mochila sobre el hombro y comenzó a buscar a Seungcheol con la mirada puesto le había prometido que lo recogería e irían a comer algo que no fuera la insípida comida del hospital pero Cheol no estaba ahí, en cambio estaba Mingyu recargado en un auto negro vistiendo una camiseta blanca simple y jeans que sonrió al instante cuando hizo contacto visual con el pelinegro, comenzando a dar largas zancadas para llegar hasta el de risos que vestía la mirada de un gatito asustado.

-Gatito, te estaba esperando -Mingyu sonrió para acariciar la cabeza del bajo y arrebatarle la mochila del hombro para colgarla en el suyo- vamos de seguro quieres ir a casa.

Oh no. Ahí estaban de nuevo las ganas de vomitar y la taquicardia. En silencio siguió al moreno hasta el automóvil y hasta que no estuvieron en movimiento, decidió hablar.

-¿En dónde está el cara de camello? -la voz del pelinegro salió más tosca de lo esperado, ante ello aclaro un poco su garganta- ¿Por qué no vino él?

-Seungcheol me llamo por la mañana, dijo que lo habían llamado del trabajo y no podría venir así que me pidió que te recogiera en su lugar -el moreno contesto sin despegar su vista del camino- ¿Quieres comer algo?

-No, así estoy bien no tengo hambre.

Y nuevamente la vida demostraba odiarlo, ante sus palabras su estómago comenzó hacer ruidos atroces e inhumanos robándole una risotada a Mingyu que miraba divertido al pelinegro.

-Ya, me doy cuenta que no tienes pero yo sí ¿Te parece si paramos en un café gatito? -Mingyu no dejaba de sonreír mientras hablaba.

-Como quieras, no me importa.

Wonwoo giro el rostro hacia la ventana, sentía como el sonrojo se entendía por toda esta y no permitiría que Mingyu lo viera. Se sentía avergonzado, ahora quedaba como un mentiroso: UN HAMBRIENTO MENTIROSO QUE NO PODÍA CONTROLAR A SU ESTÓMAGO.

El alto aparco en un Starbucks y fue cuestión de minutos para que ambos se encontraran adentro sentados esperando por sus órdenes. Estaban en silencio y de vez en cuando Mingyu rompía la incomodidad hablando sobre las clases, Wonwoo por su parte solo asentía y presionaba sus labios, quería vomitar.

Después de comer algo, ambos chicos regresaron a su transporte y regresaron a casa sin mayor conversación, el pelinegro se sentía cansado y con una pequeña sonrisa agradeció al menor por haberlo cuidado y recogido entrado al fin a su morada.

Por su parte el moreno se quedó paralizado en su lugar: Wonwoo le había sonreído. Si bien, una sonrisa era algo normal en todas personas, en Wonwoo no lo era, de los seis meses que llevaba conociéndolo era la primera vez que le veía sonreír. Sin duda alguna haberle rogado a Seungcheol para que le permitiera ir por Wonwoo había valido la pena.

Con una sonrisa amplia, Mingyu entro a su propia casa sitiendo su pecho ligero danzando de regocijo.

The Flower on my Garden •Meanie•Donde viven las historias. Descúbrelo ahora