Esa noche Wonwoo soñó, pocas veces le sucedía aquello dado a que el medicamento suele noquearlo al instante y cuando sucedía simplemente eran pesadillas retorcidas que solían permanecer en la mente del pelinegro durante mucho tiempo.
Al principio el sueño era bastante normal, de nuevo era un niño de 12 años.
Era un día precioso, el cielo estaba despejado, había una que otra nube y el sol brillaba en lo más alto, hacía calor pero no era molesto, era justo el tipo de calor que te invitaba a realizar un picnic en el parque. Wonwoo corría alrededor de su madre y jugaba con alguna de las herramientas de jardinería mientras la mujeres de espeso y oscuro cabello trabajaba en el jardín de la familia.
Su madre era hermosa, de tez blanca y cabello negro como la seda, una sonrisa contagiosa y ojos afilados que observaba todo con gran entusiasmo, labios finos y regordetes con el marco de Cupido bien marcado y por último, tenía un pequeño hoyuelo en la barbilla, según su abuela, aquel hoyuelo significaba que la belleza era un don. Sin duda alguna, Wonwoo era la versión masculina de su madre, poco había heredado de su padre como sus rizos, la altura y el astigmatismo.
Sus manos estaban sumergidas en la tierra húmeda, disfrutaba de aquella sensación y del olor que desprendía el suelo, volteó a ver a su madre que taradeaba aquella medolia que demostraba lo feliz que estaba, ambos sonrieron al hacer contacto visual.
Su madre le hizo una señal con la mano para que se acercara a ella "Wonwoo, me hermoso bebé, hoy es el día. No puedo creer que hayas crecido tanto" susurro la mujer acariciando los cabellos del pequeño, su sonrisa era dulce pero sus ojos se encontraban teñidos de dolor, un dolor que pasó desapercibido por el pequeño al estar tan emocionado "Hoy te daremos tu bulbo y tendrás que sembrarlo ¿Sabes cómo hacerlo?" Un pequeño sí se escapó entre la sonrisa de dientes del pelinegro, había pasado días enteros estudiando y practicando como sembrar con diferentes tipos de plantas para este momento, su emoción era arrolladora.
En un parpadeo, toda la calidez del día fue embullida por la oscuridad de la noche, las estrellas brillaban en lo alto. Wonwoo vestía completamente de blanco, arreglaba sus gafas y mordía su pulgar. Esperaba afuera del vivero familiar pronto sus padres saldrían por esa puerta y le entregarían su planta, había soñado tanto con ese día. La melena azabache de su madre se asomó por la puerta, quién solo lo pudo observar con una mirada llena de triste y desesperación ¿Por qué su mamá lo veía de esa forma? Escondió las manos entre las mangas de la camisa presionando sus labios, aquella mirada lo inquietaba y previo aviso, su madre se abalanzó sobre él para abrazarlo como si intentará explimirlo hasta la muerte, un suave "lo siento mi amor, no importa lo que pase, papá y mamá siempre te amarán".
El pequeño estaba asustado y para empeorar todo, su padre surgió de la noche cargando una caja de cristal donde una hermosa flor roja reposaba a la espera de su dueño, su madre se apartó de él para tomar la mano de su marido y limpiar algunas lágrimas que se escapaban. Oficialmente Wonwoo ya no estaba emocionado, se sentía inquieto y ansioso, ante la visible duda de su pequeño, el señor Jeon tomo toda la fuerza que tenía para hablar.
"Ahora Won, acércate y toma la caja. Esta es tu flor, una bonita boca de dragón, abre la caja y extiende tu mano. Tómala es toda tuya".
Las manos del pequeño Wonwoo temblaban sin control y estaba seguro que se desmayaría en cualquier momento dado a la dificultad que tenía para respirar. No quería tomarla, la flor brillaba con sus pétalos rojos casi en forma de burla ante toda la familia Jeon, una burla que el pelinegro no entendía pero con la cuál tendría que cargar durante toda su vida.
Aún temblando hundió sus manos entre la tierra y las hueco para sacar la flor de su caja y replantarla,ñ. Fuera de la caja, la orquídea brillaba aún más, llenando el cielo nocturno con su delicado aroma y color, era alta tal vez media unas 30 pulgadas. Pero era extraño, la planta al principio era ligera y comenzaba a pesar en sus manos como si intentará llevar una pesa de 15 kilogramos, los pétalos comenzaron a cerrarse y el tallo se debilitaba, encogiéndose a cada paso, las hojas se tiñeron de marrón marcando la muerte inminente de su flor.
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The Flower on my Garden •Meanie•
Fiksi SejarahAmor destinado. Una mala broma para la vida de Jeon Wonwoo y bueno, para cualquier persona cómo él. Su vida amorosa fue dictada desde que nació bajo aquella condenada orquídea limitandolo a un futuro solitario sin la posibilidad de amar o ser amado...