Mingyu se sentía culpable.
Realmente él solo quería acercarse al pelinegro y conocerlo mejor. La noche anterior se había sorprendido al darse cuenta que era su vecino y mayor fue su sorpresa cuando esté le cerró la puerta en la cara, lo cuál ni siquiera le molestó.
Y ese día durante el almuerzo no dudó en acercarse porque noto que Wonwoo estaba acompañado lo cual significaba que no escaparía ante su presencia y al fin tendría una conversación pero no, fue todo lo contrario. Todo termino siendo un caos.
Después de ver a Wonwoo huir del lugar, tanto él como Seungcheol comenzaron a buscarlo pero no fueron capaces de encontrarle, un gran peso se instaló en su estómago al pensar que el mayor se encontraba mal y era por su culpa, tal vez era una persona muy tímida y él solo lograba intimidarlo.
-No te preocupes, solo dale un poco de tiempo. Wonwoo no es muy fácil de tratar.
Le comento Seungcheol al ver tan preocupado al moreno, en verdad el compartimiento de Wonwoo era extraño, hasta anormal y el peligris podía jurar que Mingyu estaba comenzando a cargar una cruz en la espalda por lo sucedido. Choi quería decirle que no era su culpa y que tarde o temprano el pelinegro regresaría para la clase de la tarde.
Aunque Seungcheol le hubiera dicho eso el moreno, habría estado muy equivocado: Jeon Wonwoo no había asistido a clases.
El moreno se sintió más mortificado ante ello y no podía dejar de pensar en el muchacho de mirada felina que se encontraba ausente, ante ello, se prometió que tomaría buenas notas y se las pasaría, se las debía.
Cuando regreso a casa, lo primero que hizo fue pararse frente la puerta de Jeon decidido a tocarla pero algo le impidió hacerlo, suspiro y regreso a su casa dirigiéndose al patio para mantenerse ahí por un largo rato hasta que decidió arriesgarse un poco.
Estaba seguro que si escribía, obtendría una respuesta y así lo hizo.
"Hola Wonwoo, es Mingyu, bueno obviamente eso ya lo sabes jejeje... Este bueno, yo me quería ver si estabas bien y bueno, también te mando las notas de la clase de hoy para que no te atrases.
Si necesitas algo, no dudes en decírmelo, que sigas mejor".
Mingyu envío aquello y espero frente al buzón una respuesta por el contrario pero aquella simple nota no lo dejaba tranquilo.
Si bien aquella caja de metal le prometía entregar sus cartas al estar conectado directamente con el buzón del contrario no estaba del todo seguro si el pelinegro las leería. A decir verdad, una de las cosas que le había encantado de aquella casa era la particularidad de los buzones unidos, era una de las pocas casas de la ciudad que seguían usando ese sistema y no dudó en comprarla.
Por lo que sabía, las personas que habían construido aquellas casas eran mejores amigos y por ello decidieron construir los buzones de esa forma para siempre estar en contacto, para siempre poder tener un lugar dónde podrían hablar sin ningún problema.
Ahora aquel buzón era un elemento sagrado para él, sería su único medio para poder saber del pelinegro.
El gato negro, que había decidido nombrar Jeon apareció y comenzó a pasearse por sus piernas para que lo cargará y mimarlo. Mingyu alzó al felino entre sus brazos y permaneció de esa forma por un largo rato.
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Después de huir de la cafetería, Wonwoo regreso a casa de inmediato se sentía como una cucaracha recién fumigada, como si el mismísimo caballo le Troya le hubiera pasado por encima.
Se sentía tan mal que había faltado a clases y solo tenía ganas de quedarse encerrado por una semana. Ahora estaba seguro que estaba enfermo o tal vez el nuevo medicamento que estaba tomando tenía efectos secundarios como volverlo un idiota.
Dios, había actuado como un idiota frente Mingyu y de nuevo estaba el moreno en sus pensamientos ¿Por qué seguía rondandolo? ¿A caso era un tipo de parca que venía por su alma?
Con lentitud se levantó de la cama dirigiéndose a la cocina para conseguir un poco de comida, no había tenido un bocado en todo el día por el malestar y ahora sus entrañas le rogaban por un pedazo de pan que no se negaría en darles.
Con calma, despacio comenzó a prepararse algo para alimentarse pero de nuevo, aquella sensación como de temblor lo sacudió oprimiendo su pecho desorientandolo por completo. Estaba seguro que dejaría de respirar en cualquier momento si aquello seguía y sin saber cómo, algo mayor a él, comenzaba a tirar de su cuerpo hasta guiarlo al bendito buzón dónde encontró varias notas de su querido vecino.
Cada nueva hoja que desdoblaba y leía agitaban más a su agitada mente ¿Por qué le pasaba aquello? Al llegar al último mensaje su corazón se estrujó un poco ante lo que leyó, Mingyu era un tonto.
"Perdón, no quería que esto te pasará, solo quería acercarme y ser tu amigo.
Lo siento, por favor recupérate pronto, prometo ya no molestarte".
Ahora Wonwoo no solo se sentía pisoteado sino como una mala persona, desde el inicio se comportó de forma inadecuada con el moreno y ahora ambos se sentían mal por ello. Con un suspiro regreso a sus aposentos para contestarle al pobre chico que parecía soldado al otro lado de la acerca vigilando el buzón.
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Mingyu perdió por un segundo el aliento cuando sintió que todo él temblaba y era jalado a aquel buzón, sonrió, Wonwoo había contestado y vaya que no esperaba aquello.
"Estoy bien, no tienes la culpa de nada. Me fui porque no me sentía bien a causa de algo que estoy tomando para las jaquecas.
No te creas tan importante para ser un motivo de mi enfermedad ¿A caso eres un virus? No, no lo eres.
Ahora muévete, tráeme tu cuaderno y explícame la clase que me perdí".
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The Flower on my Garden •Meanie•
Ficção HistóricaAmor destinado. Una mala broma para la vida de Jeon Wonwoo y bueno, para cualquier persona cómo él. Su vida amorosa fue dictada desde que nació bajo aquella condenada orquídea limitandolo a un futuro solitario sin la posibilidad de amar o ser amado...