Sandra se encontraba en casa cuando sus padres recibieron la visita de tres oficiales de la policía. <<Se les informa que su hijo, Bruno Ramírez, se encuentra prófugo de la justicia>> dijo uno apenas vió a los tres en el umbral de la casa, <<Tenemos orden de revisar la casa>> continuó el mayor de los tres hombres entregándole una hoja a su padre, este asintió atónito por la situación, y no era el único de la familia.
Luego de que varios policías pusiesen su casa patas arriba, se dispuso junto con su madre a arreglarla. Su padre se había encerrado en su pequeña oficina improvisada, luego de lo sucedido con su hijo se vio en la tarea de trabajar desde casa, se hayaba molesto y desilusionado; Bruno nunca había llegado a tal extremo, y pensaba en que pudo haber hecho mal, les dio a sus hijos lo mejor —cosas que él nunca tuvo—, les enseñó el valor del respeto y sobre todo el amor... Y por más que se martillaba la cabeza con preguntas no hayó sus respuestas.
El teléfono móvil sonó desde lejos, la pelirroja buscó por toda la sala encontrándolo sobre el sofá beige que adornaba la sala.
—¿Sí? —preguntó sin reconocer el número.
—¿Sandra? —la pelirroja abrió los ojos de golpe al oír esa voz familiar—. ¡Sand! ¡Santo cielo, al fin!
—¿Bruno, eres tú? —preguntó sintiendo la alegría de haber escuchado a su hermano mayor.
—Sí, ¿acaso tienes otro hermano con ese hermoso nombre? —ella rodó los ojos, a veces se le olvidaba lo egocéntrico que podía ser—, lastimosamente te pediré que no lo digas... Necesito tú ayuda...
—¿Dónde demonios estás? —inquirió en un susurro, al ver a su madre acercarse corrió escaleras arriba encerrándose en su habitación—, nuestros padres están preocupados...
—Lamento oír eso —suspiró el castaño—, pera esta vez no hice absolutamente nada... ¿me crees, cierto?
<<Sí.>> quiso decir mas no entendió por qué no lo dijo.
—Los amo Sandy, nunca haría nada que los dañara... Sé que es difícil creerme, pero es así.
—¿Dónde estás? —dijo en un hilo de voz. Las palabras de su hermano alegraron su corazón, pero también le causaron nostalgia. Oyó una voz femenina a lo lejos indicándole que debía colgar y antes que ella dijera otra cosa su hermano colgó la llamada dejándola preocupada.
Caminó de un lado a otro de la habitación intranquila. ¿Por qué todo tenía que haberse complicado tanto? Pensaba a cada momento. El aparato nuevamente comenzó a sonar esta vez entre su mano, atendió de inmediato.
—Sandra, tuve que colgar... —habló el castaño con la voz agitada—, requerimos de tú ayuda. Am...
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Aunque Sangre el Alma
Teen FictionUn accidente dio paso a que la vida de una risueña niña fuese transformada por completo. Las diferentes circunstancias que vivirá Amelia, será un martirio que la va acorralando hasta un abismo sin fin. ¿Podrá huir de sus demonios? ¿Huirá antes de ca...
