CAPÍTULO 22

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-...15 ...16 -contaba con su cabeza enterrada entre su antebrazo, y su voz cantarina golpeaba la pared en dónde se hallaba cantando los números-...19 y ¡20! -alzó la voz para que la escucharan. Sus pequeños pies descalzos golpearon el suelo con cada zancada y con el rostro iluminado buscó por cada rincón de aquella casa. Cruzó la sala de estar directo a la cocina, miró debajo de la mesa y hasta incluso debajo del fregadero, nada, aunque esto no hizo decaer su entusiasmo. Salió corriendo escaleras arriba y entrando a la habitación principal divisó unos dedos que sobresalían de las cortinas espesas de color naranja. Caminó de puntillas con el corazón agitado y aguantando las risas se acercó poco a poco. Sus dedos delgados rozaron la tela y alzándola de golpe gritó eufórica un «¡Te atrapé!». El hombre tras la cortina abrió los ojos formando con sus labios una "O". La pequeña corrió entre risas antes de ser atrapada y en la recta final para ganar el juego, su padre la atrapó.

¡Ajá! —la cargó, ella se retorcía en sus brazos con la alegría burbujeándole en el rostro-. ¿Quién atrapó a quién?

Sus dedos se movieron entre las costillas de la niña provocándole cosquillas que la hacían reír aún más. Sus carcajadas estridentes retumbaron por todo el lugar hasta que un carraspeo los hizo detenerse a ambos, en especial al hombre pelinegro, quién al girarse y ver a su mujer decayó por instantes su amplia sonrisa.

Aunque Sangre el AlmaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora