El oficial Jhon se encontraba en su oficina revisando un montón de informes, a la vez tecleaba en la computadora respondiendo el correo de un testigo potencial para el caso; podía sentir como la victoria se estaba acercando y pronto el estado tomaría represalias sobre la banda criminal que conformaban varios de sus colegas, incluidos el oficial Montés y el capitán Guillen. Las horas transcurrieron veloces, y para cuando por fin culminó con el papeleo era de noche. Masajeó el puente de su nariz y dando un largo suspiro tomó sus cosas saliendo de la estación policial.
Justo al frente del auto, su teléfono móvil sonó desde su pantalón. Sonrió al ver el nombre de su hijo en la pantalla.
-¡Hey, campeón! ¿cómo estás?
-Pa' déjate de hablarme como un crío -el tono mordaz de su hijo lo abofeteó. Nathan aún no lo perdonaba por el divorcio-. Mira, si llamo es porque necesito dinero...
El mayor Wiliams resopló desilusionado... Su hijo sólo lo llamaba para pedirle dinero o para que lo sacara de algún lío, mas siempre caía en la trampa sutil de la esperanza.
-¿Para qué lo necesitas ahora Nate? -inquirió mientras se introducía al auto-, la semana pasada te di suficiente dinero para los gastos del colegio y tú uso personal.
-¡Ahgf! ¡¿tienes que ser tan preguntón?! ¿por qué siempre quieres saberlo todo?
-¡Porque soy tú padre Nathan! -hizo una pausa calmando su enfado-. Si quieres que siga siendo tú cajero automático, tienes que decirme...
No era tonto, ya se había encargado de buscar los antecedentes de cada uno de los "amigos" de su hijo, y además, los tenía a todos completamente vigilados. Ninguno se escapaba de su mira. El oficial esperaba que Nathan pudiera reformarse antes de que algo malo le ocurriera, es por ello que en cierta forma lo alcahueteaba, era la única forma que pudo encontrar para pasar tiempo con él; se decía para sus adentros de que quizás solo era una etapa rebelde y luego, su hijo sentaría cabeza.
-Esta bien, te diré... Karla dará una fiesta este fin de semana por su cumpleaños y... -se aclaró la garganta y habló más bajo para que sus amigos no lo escucharan-...y quiero comprarle algo, tú sabes, bonito y todo eso... ¿me ayudarás o qué?
-Sí, pero con una condición. -habló serio y su hijo bufó.
-¿Cuál?
-Que le compres algo lindo a tú hermana.
-Sí, si, como tú digas... Pero tienes que enviarme una cantidad mayor.
-Hijo de gato, caza ratón -rodó los ojos encendiendo el motor del vehículo-, ahora entiendo a tú abuela cuando estaba en mi posición... Sí, también te enviaré para el obsequio de Sam.
Colgó la llamada despidiéndose de su hijo y luego dio marcha al auto directo a su apartamento.
Se encontraba cansado; exhausto de tanto trabajo. Desde que Bruno lo llamó el día anterior para darle noticias de Gerardo, no se había permitido dormir ni comer con exactitud, apenas y llegó a probar una tostada y el estómago le rugía; se sentía prevenido, conocía al oficial Montés como para saber que era poco probable que un hombre como él siguiera cometiendo errores, y si seguía haciéndolo, lo atraparía antes de lo esperado. Y ojalá fuese pronto.
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Aunque Sangre el Alma
Fiksi RemajaUn accidente dio paso a que la vida de una risueña niña fuese transformada por completo. Las diferentes circunstancias que vivirá Amelia, será un martirio que la va acorralando hasta un abismo sin fin. ¿Podrá huir de sus demonios? ¿Huirá antes de ca...
