—¡¿Embarazada?! —chilló Teresa ante las palabras del doctor—. Así que no perdiste tiempo para abrirle las piernas a este... —señaló al chico que se encontraba tan pálido como un papel.
Bruno no podía pensar. ¿Cómo se había metido en todo este rollo? Sin su consentimiento tenía una novia —aunque eso le fascinaba—, y un supuesto hijo —eso sí que no le gustaba como sonaba, él no quería tener hijos— ¿Qué más vendría?. El hecho de aún seguir ahí, sujetando la mano de Amelia hacia ver que era un excelente actor, pero la realidad era que en lo profundo de él sí quería estar allí. Un golpe lo tomó desprevenido desestabilizándolo y tumbándolo al frío suelo de la habitación, y el sabor a oxido inundó su paladar inmediatamente.
—¡No! —el grito de Amelia se escuchó, pero eso no detuvo el segundo puñetazo de Gerardo—. ¡No! —volvió a gritar lanzando su cuerpo hacia adelante colocándose entre su tío y su supuesto novio. El puño de Gerardo quedó suspendido en el aire haciéndolo gruñir de rabia. Sus ojos se encontraban más oscuros de lo normal y la vena que palpitaba en su frente le hacia ver como si en algún momento fuese a explotar. Amelia tragó grueso y con el corazón en la boca continuó mirando fijamente los ojos del hombre de pie ante ella—. Gerardo... —titubeó nerviosa, el gruñó—... Por favor, no... Él no tiene la culpa...
En ese momento al ver al castaño en el suelo, se arrepintió desde lo mas profundo el haber dicho aquella mentira. Su tío era capaz de todo, y eso la asustaba. No podría vivir con que le pasara algo al muchacho por su culpa, tenía que parar ya.
—¿De qué estás hablando Amelia? —bramó el hombre sobresaltando a la castaña. Ella le tenía pavor, y sabía que con todos en esa habitación él no podría hacerle nada, pero eso no duraría mucho tiempo y luego pagaría tal altanería—. ¡Él te embarazó! Y...
<<¡No fue él, fuiste tú!>> quiso decir, pero las palabras no salieron de su boca.
—¡Eres una zorra, igual que tú madre!
<<¡Tú eres la zorra!>> detestaba cuando Teresa hablaba de su madre.
—¡Cierra la maldita boca Teresa! —fulminó a su mujer con la mirada y ella bufó moleta.
El hombre volvió su vista hacia Amelia, la forma en que ella lo miraba lo hacia sentir vulnerable, y a la misma vez le encendía el alma de enojo, Amelia era suya y mataría a cualquiera que se interpusiera entre los dos. No cometería el mismo error de hace años cuando se hizo a un lado para que su mejor amigo le arrebatara el amor de su vida, esta vez no, no volvería a ocurrir.
Bruno limpió la sangre que corría de su boca. Quiso levantarse para regresarle los golpes al policía pero el tacto cálido en su mejilla lo detuvo, miró a la causante de su estremecimiento y sintió cómo la piel le hormiguiaba bajo la mano de la castaña; su mirada gritaba lo siento y cuando pensó que llegaría a oírlo de sus labios, ella giró su rostro. La detalló de perfil: la venda que rodeaba su cabeza no le quitaba lo atractiva, sus labios rosados se veían temblorosos y su rostro, ese rostro que a Bruno le pareció angelical, mostraba el pánico que le producía la mirada del hombre ante ellos.
¿Pero por qué le tenía tanto miedo a ese hombre? Llegó a pensar, y la curiosidad lo invadió juntándose con el enojo que sentía en ese momento.
Amelia no sabía que decir. Quería verse decidida, fuerte y valiente, pero la verdad era otra, puesto que el pánico, el odio y la cobardía en ella era más que evidente.
¿Debía hablar o seguiría callando? Sí, era el momento de hablar. La chica tomó una bocanada de aire pero este no llegó a sus pulmones.
El dolor en su pecho se intensificó y ella supo que estaba por tener un ataque de pánico, intentó respirar una vez más aferrándose a ella misma, se balanceó adelante y atrás, y las lágrimas rodaron por sus mejillas que ahora se tornaban de un azul violeta; el aire se rehusaba a llenar sus pulmones.
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Aunque Sangre el Alma
Ficção AdolescenteUn accidente dio paso a que la vida de una risueña niña fuese transformada por completo. Las diferentes circunstancias que vivirá Amelia, será un martirio que la va acorralando hasta un abismo sin fin. ¿Podrá huir de sus demonios? ¿Huirá antes de ca...
