Nuestra Realidad: Trish

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el sig cap tiene contenido fuerte y quizas inapropiado para algunas personas, se recomienda discrecion
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La pequeña pelirosa que estaba durmiendo de manera tranquila, tenia un bello corazón de oro, aunque cuando nacio su madre no la queria, la aborrecia, no pudo abortarla debido a su condicion económica y siempre fue una carga, aunque amo al hombre que la embarazo, pero eso cambio en cuando se supo que estaba embarazada y el muy cobardemente la abandono, aquella omega madre de Trish fue abusada por muchos hombres durante toda su vida y de alguna forma el hombre que era el padre de la niña le dio un poco de amor y cariño que nunca habia recibido de nadie en toda su vida.

Trish siempre jugaba con un par de piedritas que encontro una vez que pudo salir al parque con unas vecinitas casi de su edad, las escondia con ella debajo de la cama cuando su mamá llegaba.

Conforme la pequeña fue creciendo se mostraba miedosa y con mucho amor que dar a su madre pero esta simplemente la ignoraba, cuando su madre no llegaba podia dormir en la cama, y la poca comida que habia estaba trasnochada o era incomible por putrefaccion, no se preocupaba por la menor, si en ocaciones estaba bañada y arreglada era porque sus vecinas la cuidaban, pero al llegar su madre uno que otro golpe en estado de ebriedad era lo que recibia de ella.

- Desearia que nunca hubieras nacido...

Eran las palabras que siempre le decia a la niña, desde el primer momento que tuvo en sus brazos a su hija, aunque le dio un nombre, nunca la amo.
La mujer siempre metia a hombres a su pequeño cuarto de vecindad, de vez en cuando se oian gritos y como se aventaban las cosas, los vecinos veian que amanecia golpeada y los hombres jamas regresaban siempre eran diferentes, y tambien se rumoreaba que ella era una prostituta, Trish siempre se escondia debajo de la cama con sus piedritas cuando entraban los hombres a su casa de alguna manera siempre tuvo mucho miedo de ellos, podrian ser peor que su mamá cuando estaba en estado de ebriedad, solo se oían gemidos que tenia que aguantar la pequeña cada vez, o como su madre gritaba por que era golpeada, Trish trataba de esconderse mejor cuando eso pasaba, porque si su madre la veia, sacaba con ella su frustacion golpeandola.

Un dia cuando se asomo por su pequeña ventana vio a Giorno con Bruno que habian llegado a la vecindad por que fueron a comprar un poco de viveres para su hogar, y como estaba abierta Giorno aprovechó para darle un par de manzanas, todos en esa vecindad sabian de los malos tratos a la niña, y sentian lastima y dolor por ella y por su estado pero no podian hacer nada, solo rezar por su bienestar.

Una buena tarde la madre llego apurada a su casa, tomo un par de mochilas y metio toda su ropa, sus alajas de fantacia y todo lo que podia llevar con ella, pero su hija no era parte de sus planes, asi que no le dijo nada y salio como si fuera una delincuente, por la noche y sin dar explicaciones a nadie, la pequeña se quedo sola, sin nadie y con la puerta cerrada con llave, lloro y lloro mucho esa noche, sin duda su mamá la habia abandonado.

Pasaron las horas y su mamá no regresaba, las manzanas ya se habian acabado y solo podia tomar agua de una pequeña botella que habia dejado su madre antes con una bolsa con cuatro bolillos, solo eso podia llegar a comer.

- Mamá...

Trish lloro hasta quedarse dormida esa noche, tenia más miedo que de costumbre se sentia sola, apesar de todo ella amaba a su madre, la queria mucho, nunca entendio por que la odiaba, el hecho de que su padre se fuera no era razón para que fuera asi con ella, fue una niña no querida desde que nacio, era pequeña para poder entender del todo lo que estaba pasando.

Antojitos Don BrunoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora