Narra Victoria.
Emprendí un viaje a la playa, una zona solitaria, donde pudiéramos estar alejadas del bullicio de la gente disfrutando de un día de verano.
Quería hablar con ella, sobre sus sentimientos sobre Hailee.
Quería ayudarla.
Durante el trayecto fuimos escuchando música y tarareando cada canción de mi playlist, en verdad nos complementamos muy bien, ella sería como mi yo de 19 años. Que todavía sigue estando en mi. Y hoy decidió salir.
No suelo mostrarme de esta forma tan "Infantil" con gente que acabo de conocer. Pero con ella es diferente. Siento que con ella puedo ser una niña, y no aparentar seriedad, como siempre suelo hacer. No necesito hacerme la fuerte. No, con ella no.
Es como Alicia. Con ella puedo ser quien de verdad soy... Una adolescente con las hormonas revueltas. Y Alicia es igual. En eso nos parecemos.
Pero María es adolescente. Adolescente de verdad, con su edad, y sus locuras de ADOLESCENTE. No como yo, que la pubertad me cogió tarde.
Llegamos a la playa, y nos sentamos en una manta que coloqué en la arena.
- Pensaba que los polis erais más serios - Dijo ella una vez cómoda en la manta.
Yo reí por su comentario.
- En verdad sí. Solo es que yo, aunque no lo parezca, me comporto como tú. - la miré y ella parecía no entender - Lo que quiero decir es que me comporto como una chica de 19 años. Pero eso cambia en el ámbito en el que esté. -
- Te entiendo. A mi me dicen que soy demasiado extrovertida. - hizo una pausa - es justo lo contrario, pero se entiende.
Yo asentí.
- Es como que con la gente que no tenemos demasiada confianza, nos comportamos de otra forma de la que en verdad somos. Pero cuando ya nos vamos soltando... Somos como quienes realmente somos. - dijo.
- Aunque siempre hay que mostrate tal y cual. No hay que fingir ser alguien que no somos. Y no fingimos ¿Verdad? - ella asintió y yo continúe - Lo que hacemos es mostrar otra forma de nosotros. Todo depende del ámbito en el que nos encontramos. No es lo mismo estar en una reunión de trabajo, que con una quedada con tus amigos - finalicé y ella asintió.
- En fin... No sé. Siento que contigo puedo ser quien soy - me dijo. Y pude ver en sus ojos, los cuales reflejaban una sinceridad pura.
- Aunque suene extraño. Yo también lo siento - le dije, y ella sonrió.
Nos quedamos viendo el atardecer. Pasaron los minutos y seguíamos en silencio. No un silencio donde tienes que buscar rápido un tema de conversación. No, un silencio cómodo. Acogedor.
- ¿Crees en las almas predestinadas? - preguntó.
- No lo sé, nunca se me ha presentado algo así... -
- Creo que tú eres mi alma predestinada - me miró. - Eres alguien con quién me siento cómoda, y siento que puedo compartir las cosas contigo. - dijo.
- Me siento igual -
Y estaba en lo cierto, con ella tenía una especie de conexión, pero no de amor de pareja, si no de una amistad especial...
- Esto es como una... Amistad especial... - susurré.
Ella asintió.
- Yo no te amo. - me miró fijamente - mi corazón lo tiene otra - yo asentí - Al igual que tú, tu no me amas. -
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El intento.
RomantikUna policía de Nueva York, y una estudiante de Bellas artes... ¿Qué puede salir mal? A través de los ojos se esconden misterios, dos colores sin ninguna relación. Pero a veces los secretos más ocultos, salen para salvar una vida, pero quizás ahora...
