epílogo

1K 127 56
                                        

Algún tiempo después.

Había pasado tiempo desde que Simon y Dante comenzaron a vivir en Chicago, se habían puesto de novios días después de su llegada a la ciudad y para la actualidad se encontraban viviendo juntos, habían podido conseguir una pequeña casa cerca del clan de Chicago pero lejos de los lugares donde los mundanos podían llegar a curiosear. En este tiempo habían tenido altos y bajos, como Simon estando celoso de Olivia o Simon siendo un vampiro diurno, pero supieron superarlo. Ambos sabían que aquellas situaciones no eran más que obstáculos que se les presentaba para poner en duda la fortaleza del amor que sentían por el otro.

Pero, volviendo al presente, Dante se encontraba caminando de una punta de la habitación a la otra, Simon se había ido hacia varios días a NY diciendo que Clary lo necesitaba. El vampiro estaba al tanto de los problemas que estaban ocurriendo entre los cazadores de sombras y decidió mantenerse al margen pero su pareja había tomado una decisión distinta, aunque en este preciso momento el mayor se arrepentía de no haber intervenido ya que por lo que tenía entendido Sebastian Morgenstern había capturado a los representantes del concejo: Magnus Bane, Luke Garroway y Raphael Santiago se encontraban en su poder, y Dante estaba comenzando a temer por Raphael y por Magnus, principalmente por el primero que era uno de sus amigos más cercanos.

Simon le había dicho que se iría para tratar de ayudarle a su mejor amiga a recuperar a su padrastro y Dante le había dicho que no lo hiciera, que no era asunto suyo lo que cazadores de sombras u hombres lobo podrían llegar a estar tramando pero por supuesto que Dante no sabía bien qué estaba sucediendo en ese entonces. Cuando lo supo ya era tarde, Simon había aprovechado su condición de vampiro diurno y el hecho de que su mejor amiga tenía la habilidad de crear portales, y se había ido en cuanto Dante se descuidó, sólo dejando atrás una nota diciendo que lo quería mucho y que no se preocupara por nada. 

— Estás poniéndome nerviosa a mí también, ya detente — Olivia se quejó.

Dante dejó de caminar y miró a la castaña que se encontraba sentada en el cómodo sofá que adornaba la sala de estar.

— Estoy muy preocupado, Simon se ha ido a no sé dónde y no he sabido de él en varios días, Olivia.

— Él debe estar bien, tal vez regrese hoy ¿No?

— Me dijiste lo mismo ayer y estamos aquí de nuevo, si no tienes nada nuevo para decir mejor no digas nada.

Olivia bufó y frunció el ceño.

— Está bien, no te enojes conmigo que yo no obligué a Simon a irse.

Dante rodó los ojos, no quería empezar una pelea ahora mismo pero estaba comenzando a impacientarse.

— Lo siento, Liv. Es que de verdad me siento inútil y desesperado aquí, si al menos supiera dónde se encuentra podría ir a buscarlo aunque me prendiera fuego en el intento.

— Él volverá a casa, Dante. No me lo imagino no haciéndolo, no te estreses — Olivia se levantó, caminó hasta Dante para levantar ambas manos y apoyarlas en los hombros del mayor logrando acariciarle los mismos de forma fraternal —, él volverá.

Dante asintió sin estar muy convencido, tenía un mal presentimiento ya que desde que conocía a Simon nunca habían estado tanto tiempo sin interactuar, lo extrañaba a montones pero todavía se sentía incómodo hablar de Simon con Olivia así que no dijo nada.

VAMPIRE, simon lewis².Donde viven las historias. Descúbrelo ahora