-Cariño... es hora de hacer algo, cumples 18... -dijo mi madre sentándose a mi lado en el sofá.
Negué con la cabeza y seguí mirando el televisor.
La escuché suspirar y luego alejarse.
Ella sabía perfectamente que nunca celebraba mi cumpleaños. Y con nunca, es nunca.
Mi último cumpleaños fué el número cinco, el último cumpleaños que pasé junto a mi hermana gemela.
Recuerdo que más de quince niños vinieron a mi casa, todo el jardín estaba lleno de globos, comida y bebida.
Nuestros padres consiguieron comprar un pastel gigante y alquilaron un castillo hinchable.
Lo peor es que el castillo era de color rosa, pero Harper estaba encantada.
Me sentí sola en mi cumpleaños número 6, y desde ahí, nunca más quise celebrarlo. No sin mi hermana.
-Hola bonita. -escuché que dijo mi madre. -Claro, pasa.
Continué con la mirada fija en el televisor, pero en realidad no estaba prestando atención.
Sentí el sofá hundirse a mi lado y seguidamente un brazo pasó por mis hombros.
Cuando su aroma inundó mi nariz, sonreí y agaché la cabeza.
-Alguien muy sexy lleva ignorando mis llamadas durante todo el día. -dijo con esa voz que me ponía los pelos de punta.
Giré mi rostro y la miré, estaba mirándome fijamente con una sonrisa que pareció iluminar todo el salón.
-Perdón por eso. -dije inclinándome y dándole un tierno beso.
Negó con la cabeza y me atrajo hacia ella. Apoyé mi cabeza en su hombro, besó mi coronilla y me abracé a ella.
Al momento sentí sus brazos arropándome con fuerza. Ella era mi hogar, mi lugar seguro.
-Algo te pasa y quiero que me lo cuentes. -dijo.
Apoyó su barbilla sobre mi coronilla.
Augmenté mi agarre en su cintura y negué con la cabeza.
-Vamos, suéltalo. -insistió.
-Ahora solo quiero abrazarte. -contesté.
-Está bien. -dijo.
Sus caricias en mi pelo me hicieron cerrar los ojos y disfrutar del suave latido de su corazón.
Cuando mi cabeza dió las vueltas suficientes en ese mundo de las maravillas al que Billie me teletransportaba, me senté bien en el sofá y cogí su mano.
Comencé a jugar con sus anillos bajo su atenta mirada.
-Mañana... mañana es mi cumpleaños. -dije en un susurro.
Levanté la mirada y en sus ojos vi sorpresa y tristeza.
-Nunca te pregunté cuando era tu cumpleaños. -dijo. -Esto... ¿quieres hacer algo?
Vi miedo en su mirada.
-Esa es la cuestión, no quiero hacer nada. -le dije.
Sus dedos se entrelazaron con los mios.
-Ash, cumples 18. Vas a ser mayor que yo. -rió y sonreí. -Sé el motivo por el que estás así, pero... puedes divertirte, y lo sabes. -me dijo.
-No puedo Bil, nunca he celebrado mi cumpleaños después de eso y no quiero hacerlo. Esta fecha me pone demasiado triste y solo quiero pasarme el día en la cama para que sea el día siguiente y continuar con mi vida. -respondí.
-Mi amor. -dijo acomodándose en el sofá de manera que quedó cara a cara conmigo. Agaché mi mirada. -Seguir con tu vida significa superarlo, nunca te diré que dejará de doler porque no lo hará, pero si que disminuirá el dolor cuando la recuerdes. -su mano libre se fué a mi barbilla y me obligó a mirarla. Mis ojos se cristalizaron y su mano acunó mi mejilla. -Estoy segura de que Harper querría que continuaras con tu vida, recordándola y amándola como haces pero, superándola.
ESTÁS LEYENDO
FIRESTONE (Blue Fire)
FanfictionImpulsiva, problemática y cabezota. Una chica con un pasado difícil, el culpable de su mal humor. Ashley Jones conocerá a alguien que va a complicar aún más su vida. Alguien con un caracter parecido al suyo. Los polos opuestos se atraen. Pero ... ¿...
