~Chapter 23~

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El empujón la hizo retroceder, y sus ojos se clavaron en mí inyectados en sangre.

-No vuelvas... -cogió aire. -No vuelvas a hacer eso.

Volví a empujarla con rábia y dió dos pasos rápidos hacia mi, cogiendo mis brazos y estampándome en la pared de ese edificio.

Me asusté, la rabia estaba en sus ojos y la tristeza en los mios.
Estábamos tan cerca que la respiración nerviosa de las dos, chocaba en nuestros rostros.

Verla así me asustó, y el desastre mental que había en mi cabeza me hizo volver a llorar.
Cuando las lágrimas bajaron por mis mejillas, sentí el agarre de sus manos suavizarse en mis brazos y retrocedió un paso, separándose de mi.

-No soy como las demás. -dije secando mis lágrimas. -Me has engañado, como a todas supongo... Ha sido culpa mía por caer en tu trampa, tenía que haberlo sabido.

Dicho esto, coloqué bien mi camiseta y volví a caminar.

-¡Has empezado tú! -gritó.

Sin saber de qué coño estaba hablando y sin girarme, le mostré el dedo del medio y seguí mi camino.
El cielo comenzaba a aclararse, miré la hora, las séis y media de la mañana.

No volvió a seguirme, no quise girar mi cabeza para ver si aún seguía allí.
Cerraba mis ojos y veía los suyos mirándome con enojo, con rabia, con dolor.

¿Qué cojones le he hecho yo?

Y mientras caminaba hacia casa sin fuerzas, llorando y tambaleándome, en mi cabeza reconocí que ese dolor tan profundo que sentía en el pecho se llama desamor.

Me enamoré de ella, y ese fué mi peor error.

Nunca supe qué es el amor, nunca supe lo que se sentía. Tampoco supe nunca lo que se siente cuando te traiciona la persona a la que amas, tampoco supe lo que se siente cuando no puedes sacarte esa imagen tan dolorosa de la cabeza.

Verla bajo el cuerpo de esa chica rubia, besándola y acariciando su cuerpo, duele igual a la imagen de Harper y Marcus.

Decepción y dolor.

Llegué a casa hecha un mar de lágrimas y abrí la puerta con cuidado.
Me dolían los pies de tanto caminar, el Ambient estaba demasido lejos.
La casa estaba en silencio, subí hasta mi habitación y allí me descalcé, quité mi ropa y me coloqué una camiseta larga.

Cuando lavé mi cara y me miré en el espejo, miré a mi alrededor.
El momento en el que Billie me alzó entre sus brazos y me condujo hasta la bañera, sentí mi corazón latir como nunca lo había hecho.
Apoyé mis brazos en lavamanos y agaché mi cabeza, llorando de nuevo.

No podía hacer nada más que lamentarme, soportar el dolor como sea y superarla.
Eso se hace cuando alguien te traiciona, ¿no? Superarlo y ya.

***

A la mañana siguiente no bajé a desayunar, tampoco a comer.
Me pasé todas esas horas mirando al techo, escuchando música e intentando no pensar en esa bella mujer que robó mi corazón y luego lo aplastó.

Pero era imposible no pensar en ella.

Alguien llamó a mi puerta.

-¿Tampoco quieres cenar, cariño? -preguntó mi madre al otro lado de la puerta.

-No. -dije en voz alta.

La escuché suspirar y alejarse por el pasillo.
Pero los pasos volvieron.

-Ábreme. -pidió.

-No. -dije.

-Ashley, ábreme. -repitió.

FIRESTONE (Blue Fire) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora