Isobella me domino por todo un año. Tenía miedo de ser atacada o de perder a Aqua una vez más. Fue en el próximo verano cuando me dejo estar en control completamente. Pensaba que eso era lo que quería, pero tan pronto como sentí el peso sobre mis hombros elevarse me arrepentí de dejarla ir. Toda la fuerza, dominancia y compostura me dejó. Me había escondido en el cuarto, pero eventualmente Cole llegó y tuve que irme, inventando una excusa sobre revisar que todo el perímetro estuviera siendo vigilado. En realidad me fui a sentar en el techo de la casa- que poco a poco habíamos reconstruido- a llorar.
No me tenía que preocupar por Aqua. Tan pronto como tocaba la cuna quedaba dormida hasta el próximo día a las ocho, como una alarma humana. En estos momentos deseaba ser mi propia hija para no tener que pensar en las cosas que me atormentaban.
No podía respirar bien. Seguía sollozando y no parecía que fuera a parar en ningún momento. Hacia algunos meses se había completado el rompecabezas de mis recuerdos. Lo recordaba todo. Recordaba como Aqua y Rick se habían sacrificado por mí, como mi madre había luchado hasta su ultimo respiro porque no me llevaran, como Zeva me había traicionado y como sufrí cada noche en aquella celda.
Odiaba mi cuerpo después de saber que tantos hombres lo habían utilizado, me odiaba por ser tan estúpida y no haberme dado cuenta de que Zeva era la traidora y odiaba a Uriel Montenegro por haberme hecho esto. Lo peor de todo era que desde el día del ataque de Blood Moon a su manada había desaparecido de la faz de la tierra. No podía soportar la idea de que el pudiera estar vivo por ahí, viviendo una vida callada en un pueblo pequeño para que no lo reconocieran- porque su cabeza tenia precio. Yo, como la alfa más poderosa, me había asegurado de que eso fuera así. En una reunión dije más amenazas que en el resto de mi vida. Me aseguré de que el miedo que me tuvieran fuera más que las ganas de ayudar a un hombre en sus últimos días. Y si eran sus últimos días porque al no tener alge iba a morir pronto.
Nina Montenegro, su esposa, había sido ejecutada hacia cuatro meses, después del nacimiento de un nieto que no era suyo. Lo confeso todo: como Montenegro se había aliado con Los Hijos del Sol y a su vez con Zeva para eliminar a mi verdadero padre, como habían hecho un trato con Zeva para que después de la muerte de Kraven les entregara sus dos hijos- Viktor y yo-, como logrado engañar a Viktor y le hicieron creer que era de ellos y como habían planeado por mucho tiempo mi secuestro y eventual asesinato. Lo más asqueroso era como querían que tuviéramos un hijo para declararlo su heredero. Eso fue la gota que derramó el vaso. La quería muerta en el momento, pero Viktor era más compasivo. Le concedió el tiempo suficiente para ver nacer a su hijo, pero nada más.
Ahora faltaba Montenegro. Las manadas Eklof, Deireens y, por supuesto, Silver Light, las viejas aliadas de Montenegro, estaban tratando de caer en mi lado bueno al desasociarse con todo lo sucedido. Dudaba que eso fuera a pasar. Estaba segura de que todos sabían de esos planes, así que poco a poco iba a hacer que cayeran sus alfas actuales. Ya estábamos investigando algunas relaciones raras entre Eklof y los fugitivos. Muy pronto esa manada iba a cambiar de manos. Solo tenía que esperar un poco más para las otras.
Fueron mis deseos de venganza los que hicieron que dejara de llorar. Tenía que mantenerme fuerte para llevar a cabo mis planes. Ya había cambiado mi apellido a Emelay- el apellido de Kraven, mi padre biológico. Así, cada vez que los enemigos de Blood Moon escucharan mi nombre hirvieran de rabia al saber que su línea seguía viva.
—Pensé que estabas revisando el perímetro— dijo Cole, sentándose detrás de mí. Pasó sus manos por debajo de mis brazos y me pegó a su cuerpo. El sentimiento que recorrió mi cuerpo hizo que se formara un nudo en mi garganta—. ¿Qué? ¿Qué te sucede?
—Nada.
—Belle, algo de respeto por favor. Soy tu alge, se lo que sientes.
— ¿Entonces para que preguntas?
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Alges: La Alfa
LobisomemYo: Isobelle Vlad. Soy una chica de diecisiete años con problemas para controlar mi ira y una obsesión con los vampiros y hombres lobo. El: Cole McWilliams. el es un hombre lobo temperamental de diecinueve años que se cree que le pertenezco. Asi qu...
