Vecindario Belleville. Dos horas después. La lluvia continúa.
Alguien llamó a la puerta de la habitación cuatro en el segundo piso del edificio Alès, motivando a Natalie a salir de un reconfortante encuentro.
Ella abrió la puerta, y la rareza arribó cuando nadie estaba. Sin embargo, un peculiar aroma fue la segunda razón por la que decidió tomar su paraguas apoyado cerca del perchero, y salir a la calle. La primera fue una rosa en el suelo, cerca del umbral.
Andando hacia el portón, Natalie abrió el paraguas. Una de las puertas de aquel zaguán yacía abierta, por lo que dudosa de a quién podría encontrar, siguió hasta dar con la acera. Y ahí, en medio de la calle, ocupaba lugar el agente Dufort con ese porte y atuendo con que ella de inmediato lo identificó.
—Edward —dijo, acercándosele bajo ese, también, torrencial ambiente. Se encaminó lo suficiente para abarcar el encuentro con el paraguas.
—Ya todo ha pasado, Natalie —comentó sonriente—. Permíteme este momento para estar frente a ti. No podría haber uno mejor que este. Ya no puedo esperar más.
—Sé a qué has venido— respondió de la misma manera, pero esa sonrisa no sería duradera—. Edward, aprecio lo que has hecho por mí. Nadie mejor que tú pudo haberme escrito una carta tan romántica como esa.
—Dime por qué no la respondiste —reclamó, comenzando a decaer en la melancolía—. ¿Acaso no merecía ni una de tus palabras?
—No quería hacerte sufrir con ellas.
—¿Por qué lo haría? Es tal tu gracia que no serías capaz de hacerme sufrir.
—Eres un hombre excepcional, Edward, eres un bello sueño —respondió, derramando lágrimas que se perdían entre las gotas de lluvia que libraban el espacio del descuidado paraguas—. Solo necesito tiempo...
—Más tiempo —replicó—. Dejar esto en manos del tiempo solo nos apartara, solo te veré más lejana... ¿Por qué te apartaste? Me hiciste creer que me olvidaste completamente.
—Nunca lo hice, nunca te olvidé —respondió, dejando caer el paraguas para acariciarle una de las mejillas—. No pretendo romperte el corazón, ni hacerte sentir la peor de las sensaciones, no después de todo lo que ha ocurrido. Te mereces a la mujer que solo tenga cariño para ti.
—En ti encuentro esa mujer. En ti se encuentra esa mujer.
—No lo sabrás hasta que esto decidas dejarlo en manos del...
—Si quieres tiempo, pídeselo a todas las palabras en aquella carta... pídeselo a cada segundo que pensé únicamente en ti... pídeselo al tiempo que esperé para que llegara este momento... Pídeselo a esas rosas, aún en el suelo, que te regalé con todo mi cariño.
—No te atormentes de esa manera —dijo conmovida.
—No —respondió, quitándose su sombrero y lanzándolo lejos—, no lo seguiré haciendo. —Introdujo su mano entre la comisura de sus pantalones y su cintura, y extrajo su arma—. No volveré a esperar...
Bajo aquella gélida lluvia, la rue Belleville atestiguó lo que acaeció luego de un fuerte disparo: el estruendo que pronto se esfumó en medio de las incontables gotas que lo dejarían en el olvido.
Nadie más que la calle que vio el comienzo y el final de un agravante misterio, presenciaría lo que el encuentro de dos personas dejaría marcado por incontables años; a menos que ellos llegaran a ser vistos en algún momento de la vida... y se volviera a suscitar otro misterio.
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LA RUE BELLEVILLE
Mystère / Thriller⭐✒️Obra ganadora de los Wattys 2022 en la categoría de horror ✒️⭐ Inevitables asesinatos azotan la provincia de Roanne. Arrastran una insondable estela de explicaciones que solo se esconden en los recuerdos de la doctora Natalie Bellerose, recuerdos...
