Capítulo 6

631 53 6
                                        

Llego el lunes y eso significaba volver al instituto. Lo cual significa ver de nuevo a Mason. He pensado mucho en él pero no porque me guste ni nada, sino por todas sus preguntas...hasta ahora no sabía quién era él exactamente. Aunque no lo había vuelto a ver en mi casa este fin de semana sabía que él estaba ahí. Que me estaba observando, vigilando o protegiendo como él lo llamaba. Pero ¿de qué o mas bien de quién quería protegerme? Eran tantas dudas que no sabía si algún día podría contestar a todas. Me dolería mucho cuando lo perdiera. Porque al fin al cabo, siempre término huyendo de mi pasado. Hasta que vuelve a encontrarme. Como ahora. Se supone que en Nueva York era irrastraeble, así si me había encontrado una vez podía hacerlo de nuevo.

                                       ~

Baje de mi moto y entre a la escuela. Abrí mi taquilla y saque loa libros de mi primera clase. Al cerrarla me sobresalte un poco al encontrarme con la cara de Mason, de nuevo muy cerca. Pero no era eso lo que más me llamaba la atención, sino sus ojos. Estaban de color café dorado casi brillante y normalmente eran de un hermoso color miel. Que me encantaba. Pero el café dorado de ahora, me excitaba, iba a la perfección con sus gruesas cejas negras. No sé si lo había hecho adrede o no se había dado cuenta.

—Necesito hablar contigo. —dijo mientras se pasaba las manos por su pelo. Se oía la desesperación en su voz.

—Tus ojos...controlante.

—No...—la voz casi le temblaba—No puedo. Te-tengo sed.

Mierda. Lo sabía no sabía cuando  la ultima vez que él se había alimentado pero la mía había sido hace muy poco y sin embargo también tenía sed.

—¿Qué? ¿Quieres ir a cazar?—le pregunté.

—Sólo si tú vienes conmigo.

Comenzó a gruñir y a apretar los puños, no sé cuanto más tiempo iba a aguantar. Por suerte ya todos habían entrado a clase porque de lo contrario Mason se le habría tirado encima a cualquiera que pasara por ahí.

—Vale.

—¿Juntos, nueva?

—Sí, claro. Juntos —solo accedí a ir porque también tenía sed. Pero también de algún modo quería acompañarlo.

Abrí mi taquilla y metí los libros. Salimos de la escuela y fuimos hasta el bosque. Nos detuvimos justo antes se entrar a la vegetación, lo bueno de ese tipo de bosques es que siempre hay turistas. La sangre humana es la mejor.

—¿De cuál bebes? ¿Humana o animal?—le pregunté, necesitaba saberlo ya que si bebía animal. Le pediría ayuda para saber controlarme.

—¡Humana!—él ya estaba comenzando a perder el control pero aún así me sonrió. Que sonrisa más sexy.

—¿Corremos?—me preguntó entre dientes. Se le estaba haciendo difícil articular palabras.

Le quite la mirada y le sonreí de manera desafiante.

—Espero que puedas alcanzarme.

NO ME MIRESDonde viven las historias. Descúbrelo ahora