Capítulo 65

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Capítulo 65:

Luego de una noche un poco trabajosa, finalmente Matías se recuperó. Lograron coserle la herida que se había hecho con una piedra del río. Ahora estaban un poco más apretados, pero sabían que no podían dejar a esos chicos solos, en el medio de la nada

Se acomodaron como pudieron, porque el espacio no era tan grande. Pero se durmieron todos en seguida

Mar: Qué loco lo de éstos chicos

Thiago: sí, no la deben haber pasado muy bien

Mar: Hicimos bien en traerlos, no? No son peligrosos?

Thiago: No podemos saberlo. Pero yo creo que no. Se los veía asustados de verdad

Mar: Sí, pobres, ay!!

Thiago: Qué te pasa?

Mar: Me están pateando como locos

Thiago: Están un poco inquietos?

Mar: Bastante

Thiago bajó la cabeza hasta llegar al punto en el que estaban sus hijos, ya mucho más grandes

Thiago: Qué les pasa a mis amores?Están haciendo renegar un poquito a mamá?

Mar: Un poquito mucho

Thiago comenzó a acariciar su panza, y a darle muchos besos

Mar: Se calmaron!

Thiago: En serio?

Mar: Sí! Es increíble. Pela, tengo mucho sueño

Thiago: Dormí un poco, mi amor

Mora: Mami?

Mora entró en su improvisado cuarto, separado por cortinas

Mar: Qué pasa mi amor?

Mora: No me puedo dormir

Mar: Vení

Mora tenía los ojos cansados. Se acostó entre medio de sus papás

Thiago: Tuviste una pesadilla?

Mora: Sí

Mar: No pasa nada, fue solo un sueño

Y así, los tres juntos, finalmente cayeron dormidos. Pero Mar se despertó en la madrugada y por más que lo intentó, no pudo volver a dormirse. Los bebés se estaban moviendo mucho.  Decidió ir a la cocina un rato, para no despertar a Thiago y Mora, que dormían muy profundo. Mar sonrió al verlos, luego pasó a ver a Bruno. También dormía, abrazado a su osito de peluche, perteneciente a su padre, por supuesto.

En la cocina, se encontró con una figura sentada a oscuras. Era Juana, la chica que encontraron en el río

Mar: Parece que somos dos que no se pueden dormir

Juana se sobresaltó al escuchar a Mar, pero luego se calmó

Mar: No quería asustarte

Juana:  No pasa nada, es que estaba distraída

Mar: Hace mucho estás acá?

Juana: Un rato, no tenía sueño y vine

Mar: Estás mejor? Digo, después de todo…

Juana: Sí, ya estamos bien. Gracias por dejarnos quedar acá

Mar: No hay problema

Juana: Y gracias también por rescatarnos. No sé que hubieramos hecho solos

Mar: Una vez nos ayudaron a nosotros, y decidimos que siempre íbamos a ayudar a alguien que nos necesite

Juana: Gracias. Puedo preguntarte algo?

Mar: Sí

Juana: De cuánto estás?

Mar: De siete meses- Mar sonrió y acarició su panza- ellos son la razón de que esté despierta

Juana: Ellos?

Mar: Son mellizos. Una nena y un nene

Juana: Y me imagino que el chico que estaba con vos es tu novio

Mar: Sí. En realidad es mi marido, pero antes fue mi novio

Juana: Son todos amigos acá?

Mar: Sí, somos un grupo bastante grande. En realidad, somos una familia

Juana: Son todos muy buenos. Y cualquier necesiten, me pueden pedir

Mar: Gracias. Creo que me voy a ir a acostar

Juana: Esperá! Te hago una pregunta más

Mar: Decime

Juana: Los otros dos nenes que estaban hoy acá, también son hijos tuyos?

Mar: Sí. Bruno y Mora

Juana: Era solo eso. Gracias

Mar se fue, y unos segundos más tarde, apareció junto a Juana su amiga Azul

Azul: Averiguaste algo?

Juana: Sí. Ella es la mujer del chico que te salvó

Azul: La mujer?

Juana; Están casados. Ella está embarazada de siete meses, y son mellizos

Azul: No puede ser…

Juana: También  tienen dos hijos más. Los vimos hoy con ellos. Azul, lo que vas a hacer…

Azul: Qué? Ahora te parece mal?

Juana: Tiene una familia

Azul: No me importa. Voy a hacer lo que sea por lograrlo.

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