Una respuesta inesperada

165 11 7
                                        


Ya había pasado una semana desde aquel fatídico viernes, no es que hubiera olvidado ese hecho un poco traumático, si no que simplemente, había estado muy bien acompañada y su padre le había permitido no asistir esa semana a clases, lo cual le daba bastante felicidad, aún sonreía con las palabras de su padre.

Era domingo por la noche, sabían muy bien que el día siguiente sería bastante difícil enfrentarse a los idiotas de sus compañeros, ya que para variar se había extendido lo sucedido en su casa con el imbécil ese. La verdad no hubiera sido un problema pero Britta, hubiera preferido haber silenciado para siempre ese recuerdo como si nunca hubiera pasado, pero después de tanta crisis del día anterior había olvidado por completo avisarle a Sam, que no asistiría a la fiesta, por eso cuando llego el sábado por la noche a su casa, siendo la diosa afrodisiaca de siempre y vio la pinta de Britta, primero quiso matarla pero luego la miro mejor, algo había pasado, algo muy, mejor dio bastante malo le había pasado a su amiga.

Había entrando su habitación con la intención de sacarla como fuera de ella pero cuando la vio con varias tazas de café apiladas en su velador y algunos paquetes de sus galletas favoritas, sabía que algo no iba muy bien. Se acerco y no dijo nada, solo se acostó junto a ella y se quedaron un buen rato en silencio sin decir nada.

– ¿Que te hizo el idiota ese? ¿Tenía novia verdad? – pregunto Sam al rato después mientras prendía un cigarrillo.

Britta, pensó la pregunta, porqué Toby, si tenía novia y ella lo sabía pero Robert, no tenía novia, por un minuto no supo por quien le estaba preguntando.

– ¿Que idiota Sam?

– El idiota sureño ese que conociste donde Cristina – comentó sin entender realmente la situación.

Por dios, Sam no estaba enterada de nada pensó, suspiró y Sam la miro, insistiéndole con la mirada que no podía esperar más tiempo la respuesta.

– ¿No te ha vuelto a escribir? – le preguntó, nuevamente haciendo ilusión a Robert.

– El otro idiota, Sam – dijo por fin Britta.

Y por fin las neuronas de Sam, hicieron click, si Britta, no hubiera estado tan mal de ánimo ese momento habría sido bastante gracioso. Sam se había parado, se había vuelto a sentar y luego se había parado, había sacado otro cigarro, lo había prendido, había salido al balcón, a calar lo más profundo este y volver a entrar.

– ¿Me estás diciendo que el idiota de mi primo, estuvo acá? – casi sin controlarse, pregunto estupefacta.

Britta solo asintió con la cabeza.

– Me puedes decir, Brittany, ¿por qué mierda no me llamaste antes y esperaste hasta que yo estuviera acá vestida como estúpida para ir a una fiesta, cuando alguien de mi familia, te hizo algo malo? – Preguntó en plena cólera– ¿Que te ha hecho ese mal nacido?

Britta no respondió

Sam volvió a preguntar, no hubo respuesta.

Britta, saco un cigarrillo y comenzó a fumarlo, la verdad no tenía muchas ganas de fumar pero cada vez que pasaba que tenía que contar algo, le daba un poco mas de fuerza y por fin le contó todo.

– Lo voy a matar – mirándola con sus penetrantes ojos azules – te juro que lo voy a matar Bri – luego no pudo evitar contener las lagrimas – lo siento, lo siento por presentarte a ese idiota.

–No es tu culpa Sam, fue mi culpa permitir que jugará conmigo.

Ella la miró y le dijo;

– No es tu culpa Bri, no es tu maldita culpa.

Aquí conmigoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora