En un principio solo sería una semana la cual pasarían donde Cristina, sin embargo, esa semana que estaba planeada, se transformó automáticamente en dos, pero no era tan terrible, ya que a todos les gustaba estar en aquel lugar, porque era el sitio favorito de todos. El padre de Britta, trabajaba de forma independiente, por lo tanto, no provocaba ningún caos en su vida laboral, salvo no contestar algunas llamadas importantes, ahora las muy muy importantes, las iba a contestar al colegio, el único lugar con buena señal. Simón, estaba por egresar de la universidad, estaba trabajando en su trabajo de titulo, lo cual era bastante agotador y con un corazón roto se le hacía aun peor. Claramente las dos semanas en casa de su abuela, le sentaban especialmente bien. Bueno, Britta solo le faltaban un par de meses de secundaria, claramente faltar un par de semanas, no la harían re cursar.
La idea siempre fue pasar una semana con Cristina, pero, resulta que la dueña y señora del lugar más perfecto que conocía Britta, había caído enferma producto de un resfriado, lo cual ella justificó que había sido consecuencia de las frías mañanas, que podía continuar su vida igual que siempre, ya que prácticamente pasaba la mayoría del año en la soledad de su hogar, sabía cuidarse sola. Todos los Hunt sabían que se podía cuidar sola pero lo cierto era que nadie quería volver a la ciudad y que ella, cayera enferma, fue el motivo perfecto para quedarse unos días más.
Así que ya mitad de la última semana, se sentía más recuperada, pero, como ellos estaban con ella, prefirieron ayudar con las cosas de la casa y regalarle un tiempo de relajo antes de su regreso. Simón junto a su padre eran los encargados, de ir a buscar a los animales por las tardes día por medio y Britta, los días que se quedaba en casa, preparaba la cena. Los días que le tocaba a ella ir por animales, siempre se iba acompañada de Lucas. En cualquier otro lugar, su padre no la dejaría jamás que deambulara por ahí sola, pero ahí era otro mundo, dando la sensación a veces, que todo lo malo que sucede en la vida cotidiana y el mundo entero solo era un mal sueño.
Esa tarde, Britta era la encargada de ir a buscar a los animales para llevarlos a sus respectivos hogares, su hermano y su padre, querían preparar una cena de sorpresa para Cristina, que al parecer se encontraba mejor, ya que, cuando estaban comiendo todos juntos en la hora de almuerzo, comenzaba a utilizar su humor de siempre.
Britta, fue en busca de las botas de agua, su chaqueta roja y de la correa de Lucas, poniéndose los audífonos, se despidió de su familia y se encaminó por el sendero para acortar el camino. Como amaba estar ahí, tenía de fondo a su banda favorita, estaba acompañada de su mejor amigo, para llegar donde los animales pastaban tenía que pasar por el colegio, esa era una de las razones por la cuales también amaba ir a buscar los animales, podía pasar a chequear sus redes sociales, tranquila, un par de minutos antes de volver.
Entró al lugar abandonado, que estaba en subida, si uno llegaba a la mini cima del colegio, se podía ver la casa de los nuevos inquilinos de Cristina, por un minuto se cruzó por su mente, ir a mirar si se encontraba en casa pero descartó la idea, demasiado pretencioso. Finalmente pasaría por allí de vuelta con los animales, podría saber sin necesidad de buscar una respuesta, porque pasar por ahí, es obligación ya que era la única forma de poder llevar a los animales todos juntos.
Se sentó a revisar sus mensajes, la última vez que le tocó ir de buscadora de animales no había llevado su teléfono porque la verdad, no se sentía de ánimos para hablar con sus amigos y menos con Sam pero ahora sí, sentía que era su momento. Esperó un par de minutos y su teléfono había captado la única barrita de señal del lugar. Su teléfono comenzó a vibrar, aunque no quería emocionarse, la verdad sí lo hizo. Quizás, si le importaba realmente a sus amigos, al revisar los mensajes, se dio cuenta que la mayoría de los mensajes eran de Sam, los primeros eran preguntando por qué no le respondía las llamadas, que porqué no tomaba su celular y ya los últimos eran un par de insultos por ignorarla. Como conocía muy bien a su amiga, supo que todo eso se debía a la falta de atención que le dedicaba a ella, así que le mando un mensaje de voz, contándole que estaría por una semana más en casa de Cristina, y que no tenía señal allí, que era milésima vez que le explicaba lo mismo.
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Aquí conmigo
RomansaBritta esta por cumplir los 18 años, no se siente cómoda con su cuerpo, esta en una relación que odia y para peor, aún es virgen. En un viaje familiar de emergencia a casa de su abuela. conocerá a un invitado muy especial, que le terminará robando m...