Caminaba , la luz del camino se encontraba apagada, las hojas secas de los arboles volaban en la nada.
Sentia que tenia luz, que irradiaba mas que el farol que alumbraba la calles en todo su esplendor.
Sentia que podia ayudar, aun cuando no supiera como empezar.
Sono mi celular, recibi el llamado de alumbrar. Ya las tinieblas estaban y habia una alma encerrada que necesitaba ser iluminada.
Fui a donde Él me dijo, pero cuando llegue di un paso atras, queria alejarme, sabia que debia amar, sabia que debia alumbrar, pero me fije en la oscuridad del alma que se encontraba con expresion sombreada.
Cuando me vio sonrio como si no supiera que estaba encerrada, parecia que en sus ojos habian escamas que le impedian ver la verdad, pero yo la observaba sin embargo, no hice nada.
Me veia imposible alumbrarle, sentia que mi luz no le iluminaria lo suficiente como para poder salir de esas cuatro paredes que la sujetaban.
Que sujetaban al alma.
Me siento con una distancia prudente enfrente del alma apagada, la observaba, observaba como se expresaba, ella no se daba cuenta que estaba apagada, me dijo que vivia como quería y era feliz como seguia. Sin embargo denoté algo en su mirada, era una felicidad momentanea.
Le grite que era mentira, que era imposible que viera la claridad en medio de su oscura realidad, al parecer el alma no escucho porque parecia no importarle mis palabras.
Mi celular empezó a sonar nuevamente, vi el nombre del contacto: Jesús.
Respondí de inmediato, al parecer se encontraba tranquilo como de costumbre, pero sonaba un poco entristecido, le pregunte por que, él me dijo que yo podia ayudar a la alma ver el cerrojo de la carcel que la encerraba, siempre estuve sentada entristecida por como actuaba, pero no alumbraba.
Le pregunte:
—¿Que hago?
—Le hable de cuanto la amas, le dije que unos clavos gruesos traspasaron tus palmas, le conte que pensabas en ella cuando te golpeaban en la cabeza fuertemente con la caña hasta sangrar, que llevabas el peso de sus propios pecados para que ahora ella estuviera ligera, le dije que ya no debia nada, que si se arrepentia sus pecados iban a ser perdonados, le dije que para ti era especial, que no le importaba quien era o es, sino lo que sera, le dije que no te viera como si la aborrecias pues en serio la amas, la amas sin esperar nada a cambio, también le dije que tu amabas su voz y que tu querias escucharla hablarte, que extrañabas su voz, le dije que sonreias cuando ella sonreia y llorabas cuando ella lloraba, le dije que sus pecados no son impedimento para que tu la ames pues ya tu pagastes el gran precio y ya arruinastes la barrera que le impedia acercarse a ti, ya le dije todo Jesús, ¿Que me falta hacer?
—Amar.
Me respondió.
Me faltaba, ponerme en su lugar y mirar sus virtudes en vez de sus errores, todo ese tiempo en que estuve cerca del alma apagada, me mantuve distanciada, la juzgaba, le hable de la palabra, pero no le demostre hechos de que la luz si podia iluminarla.
Jesús me dijo que la amara, que me ordeno a ayudar y no a juzgar, que no me debia importar quien fuese hoy sino lo que seria en un futuro muy cercano, que no bastaba solo de palabras si no de acciones, me dijo que amara, que me pusiese en sus talones, que me viera igual a ella pues las dos fuimos compradas por la misma sangre.
Entonces llore.
Llore mucho porque fui una luz sombría.
Porque tuve siempre la luz y en vez de alumbrar la apague, él me dijo que me amaba, que no me condenaba, que tenia la oportunidad de alumbrarla, pero ahora no seria solo con palabras.
La puerta de la prision en donde se encontraba el alma se abrió de la nada, Jesús me dijo que eso solo lo podia hacer él, cuando ella salio se encontraba cabizbaja, con vestiduras grises y asqueadas, no pude mas y la luz que Él me dio actuó.
La abrace.
La abrace y llore.
Le pedi perdón y la abrace.
La abrace y no la juzgue.
Me puse en su puesto y la abrace.
Entendi que eramos igual, sin importar que yo estaba en luz y ella en oscuridad, eramos iguales.
Iguales de imperfectas.
Iguales de amadas por Jesús, pues él no muestra favoritismo.
En poco tiempo la alma gris empezo a resplandecer, y pronto las dos iluminabamos todo nuestro alrededor, aun en lo oscuro del anochecer.
Ya no actuaba con palabras sino contagiando la luz por medio de abrazos, la alma y yo nos convertismos en agentes de cambio, no juzgando sino amando.
Y todo eso lo haciamos por el amor de Dios que le tiene a cada individuó.
Ya no alumbraba ni a media ni sombría, sino como una luz con defectos que alumbraba a otras almas imperfectas.
Alumbraba no con mi propia luz, sino con la luz de Jesús que me incito a amar.
Solo eso.
Amar.
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Él Artista me dijo que tenia que ver arte aun en lo oscuro y desordenado.
Un buen pintor no se fija en el lienzo sino en la pintura que va a diseñar.
Entendí que tambien soy un lienzo gris, que no tiene la cara para juzgar, pues soy igual a todos.
Entendi que debo ver arte en donde no hay ni una gota de pintura.
Entendi que debo demostrar a Jesús como él se me muestra a mi.
Amando y abrazando.
¡Y cuan poderoso es un abrazo para una alma apagada!
¿Quieres iluminar?
Apoya en la nada y abraza como si no hubiese un mañana.
Ilumina con amor y afecto no solo con palabra y voz.
¡Jesús haga arte en ti!
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MIND (COMPLETED)
PoesíaMi boca calla, pero mi mente parece un universo que se expande cada vez por tu voz, sonrio cada vez que pienso y luego veo un resultado totalmente opuesto. Mi mente es tu computador tu reciclas o lo borras todo. Mi mente esta llena de tu amor y tu d...
