La pintura que fue subastada me hizo ganar demasiado dinero, pero yo decidí no gastarlo y ahorrarlo para que cuando de verdad lo necesitará estuviera ahí para mí. Después de aquella pintura muchas personas se interesaron en mí y en mis pequeñas obras de arte, entonces mi nombre comenzó a resonar y me hice "popular"; aquello me hizo ganar mucho más dinero, que también decidí ahorrar. Aquél año me recibí con mi licenciatura en Artes Visuales, Mikey y Frank fueron a mi graduación y me sentí por primera vez orgulloso de mí mismo, sabía que mi abuela Elena estaría orgullosa de mí y eso me hacia la persona más feliz del mundo.
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- Gerard, apuesto a que terminarás tu carrera y serás un muchachito de bien, entonces yo te miraré desde donde quiera que este y te aplaudiré, lloraré de lo orgullosa que estaré.
Mikey estaba sentado en la sala y escuchó aquello.
- Abuela, yo sé que Gerard terminará su carrera, dejamelo a mí, yo me encargo de eso.
- Mikey yo sé que tú también serás un buen profecionista y estoy orgullosa de ti y siempre lo estaré.
Elena siempre nos brindó el apoyo incondicional, el apoyo que se supone lo debe de dar una madre y a nosotros nos tocó la mejor madre, nuestra querida abuela.
Cuando ella se fue me arrepentí de no haberle demostrado lo que sentía por ella, me arrepiento de haber sido un niño caprichoso, pero en el fondo sé que ella sabía que yo la amaba con todo mi corazón, aún así siento la culpa de no haber hablado.
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A veces las personas no se dan cuenta de lo que tienen, como yo. Suelo basarme de la honestidad, me gusta que sean honestos conmigo, pero al parecer nunca seré honesto; tampoco es que sea un mentiroso, simplemente prefiero guardar mi opinión y quedarme callado, muchas veces Frank y yo discutíamos por eso, porqué nunca hablaba acerca de lo que sentía.
Los años que pasé con Frank, fueron los mejores y peores, porqué aprendí a amar pero también aprendí que cuando amas sufres y entregas todo. Siete años me costó aprender eso, siete años en los que Frank me enseñó esa gran parte de la vida.
Los años pasaron muy rápido y los momentos con Frank eran únicos e irrepetibles, cada que salíamos era diferente, vivimos muchas aventuras, hicimos muchas travesuras, comimos, vimos películas, cantamos juntos y también hacíamos el amor. Cuando cumplimos tres años, decidí pedirle matrimonio, es increíble como una simple respuesta puede cambiar tu vida, y entonces cuando recibes un "Sí" como respuesta ya no sólo debes de pensar en ti, ahora debes pensar en otra persona, debes de pensar en un "nosotros".
- Gerard, ¿Por qué nunca me dices algo tierno? - Frank me miraba con decepción.
- Porqué todo lo que tengo que decir, te lo he dicho. - Respondí.
- Pero igual no estaría mal que lo hicieras, yo siempre te recuerdo que te amo.
Últimamente Frank había estado así, cuestionandome todo, a veces me llegaba a hartar pero lo soportaba porqué lo amaba.
- Frank, te amo con mi vida y lo sabes - Suspiré.
- Y yo a ti... - Las lágrimas empezaron a rodar por su rostro.
Me acerqué y le limpié aquellas gotas saladas, acaricie su bello rostro, le dí un pequeño beso en la frente y después planté uno en sus delgados labios.
Ese día decidí preparar algo para demostrarle cuánto lo amaba, porque yo lo amaba demasiado. Así que con la ayuda de Mikey, hice el plan más perfecto de toda mi vida, ya habían pasado 3 años de estar a su lado, estaba decidido a compartir mi vida con él; así que todo esto debía de salir exquisitamente bien.
Mikey se encargó de comprar todo lo que necesitaba con ayuda de Alicia, para no levantar sospechas con Frank. Yo me encargué de comprar la sortija y de buscar un lugar especial, entonces recordé un lugar que me encantaba cuando estaba pequeño, el patio de la casa de Elena.
El día que le hice la propuesta, desaparecí, Frank me mandó miles de mensaje y me marcó unas 50 veces, obviamente no le respondí, el último mensaje que me envió fue a las 6:30 de la tarde y su contenido era:
"Escuchame bien, bueno leeme bien Gerard Arthur Way Lee, más te vale que respondas el jodido teléfono o si no me las vas a pagar"
Yo le marqué a mi querido hermanito.
- Está todo listo, Mikes. Por favor dile que se arregle y lo traes. - suspiré - A mí sólo me falta arreglarme.
- Claro que sí, Gee. Ya verás que todo sale perfecto - Respondió con alegría mi hermano.
Entonces escuché la voz de Frank en el fondo.
- ¿Con quién hablas, Mikey? ¿Con Gerard? Pasamelo, que lo voy a matar.
Yo colgué rápidamente. Y me metí a bañar.
Todo listo, todo jodidamente listo; la mesa, las velas, los ramos de rosa, los faros de luz y el champán. Me bañe y arreglé, tomé la pequeña cajita y la metí en mi pantalón, entonces salí al patio delantero a esperar a Frank.
Después de 10 minutos, él llegó, Mikey se bajó y sonrió.
- Buena suerte, aquí te dejo a tu princesa - sonrió.
- Gracias, Mikes - Sonreí.
Frank tenía cara de sorpresa, mi hermano se fue y sólo quedamos mi novio y yo.
- Pensé que me estabas engañando - Suspiró.
Yo reí a carcajadas, Frank siempre había sido demasiado paranoico.
- Frank, yo nunca te engañaría. Eres lo mejor de mi vida y no haría ninguna estupidez de ese tamaño, no me arriesgaría a perderte... Y hoy estamos aquí por una gran razón, hemos estado en una relación por tres años y medio, los momentos han sido magníficos y únicos; porqué los he compartido con la persona que más amo.... Contigo. Y quiero preguntarte algo.
- Dime - Susurró mi amado.
- ¿Quiéres compartir tu vida conmigo?, ¿Quieres ser mi esposo?, ¿Quiéres casarte conmigo? - Los nervios me carcomían pero realmente creía que esto saldría bien.
Frank me miró con sorpresa en los ojos.
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"Me gustaba verte sonreír era como los rayos de sol en una gran tormenta."
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Something About You | Frerard
Fanfiction"Frank, si yo logrará decir algo de ti, es que eres la mejor persona que he conocido y que has cambiado mi vida."
