VEINTIDÓS

3.1K 358 15
                                        

Ir a terapia para mejor su autoestima y confianza no estuvo mal, menos porque Esteban lo acompañó, incluso Leonardo decidió sumarse unas veces.

Aunque claro que pagó esas visitas.

Les estaba yendo bien, y ahora Isaac se animaba a tomar la mano de Esteban en la escuela. Antes no lo hacía porque pensaba, muy adentro, que Esteban podría avergonzarse de tenerlo como novio en algún momento, pero era el mismo Esteban que lo tomaba de la mano.

Todavía no daban su primer beso. Isaac jamás lo había dado, Esteban sí, pero él sabía que con Isaac sería totalmente distinto. Sería más especial y bonito, y ya quería saber cómo se sentiría tocar sus labios con los suyos.

Así que, ahí estaba, ambos caminaban hacia la escuela el sábado por la noche, porque era el día en que dirían a los ganadores del dichoso concurso. Estaban tomados de la mano.

—¿Crees que ganemos?

—Mmh, a lo mejor —murmuró sin poder dejar de ver su perfil.

Se había estado perdiendo todo eso.

—¿Sabes? —comenzó sin poder detenerse—, incluso si mañana ya no estamos juntos, no me arrepiento para nada de todo esto.

Isaac lo miró y, por un momento, sus ojos brillaron.

—Esteban —suspiró y le sonrió—, no digas eso, parece que ya quieres t-terminar.

Esteban negó y pasó su brazo por sus hombros, atrapando su cuello y pegándolo a su costado.

—¿Es raro si te digo que creo que jamás querré que te vayas de mi lado?

—No —suspiró el de lentes, fundiéndose suavemente en el cuerpo de su novio—, yo también siento lo mismo y... da miedo.

—¿Te da miedo quedar atrapado conmigo toda la vida? —Esteban se rio.

Isaac rio también, pero sus ojos estaban un poco más brillosos.

—N-No, da miedo saber que puedes irte en cualquier momento y yo... simplemente, quedar atrapado. Jamás sentí algo así.

—Jamás deberías de sentir miedo sobre algo respecto a mí —murmuró—, ¡o sea!, no somos esposos ni llevamos añoos de relación, p-pero... te quiero, en serio, y no sé desde cuándo.

—Está bien, entendí lo que querías decir. También te quiero, Esteban, de verdad.

Levantó su rostro suavemente de su pecho para sonreírle y Esteban bebió de cada parte de su Isaac.

—¿Puedo besarte, Isaac?

Esteban sintió como la tierra se movía debajo de él cuando su novio se sonrojó. Paró de caminar y mantuvo sus dos manos a cada lado del rostro del ángel, necesitaba verlo directo a los ojos.

—Realmente quiero hacerlo, pero puedo esperar un poco más si no estás listo.

Isaac estaba nervioso, pero no tanto, sabía que el momento de tan siquiera besar a Esteban llegaría, incluso se había preocupado de que Esteban no había hecho el intento, y muy dentro de él, pensó que tenía asco de besarlo. Pero no era así, y cada vez Esteban se lo recordaba.

Vivir con miedo no es vivir.

Así que, se paró firme y jaló a su novio hacia él. El beso fue torpe, ni siquiera movieron los labios, pero Isaac se dio cuenta de que sabía a azúcar, mucha azúcar. Cuando Esteban jadeó en su boca, se dejó derretir y Esteban tomó el mando. No fue algo brusco ni desesperado, solo fue bonito y suave, y era intenso para Isaac, tanto así que los dedos de sus pies se curvaron en sus zapatos y no pudo evitar aferrarse a Esteban.

Soltó un sonido que pudo haberlo hecho avergonzarse si hubiera estado prestando atención, pero Esteban lo distrajo con su tibia lengua dentro de su boca. Isaac soltó el aire cuando comenzó a sentir un cosquilleo en la parte inferior de su cuerpo y eso sí lo avergonzó, Esteban ni siquiera se dio cuenta, y si lo hizo, no le tomó importancia, solo lo apretó más contra él.

Se sentía bien, todo él, podía escuchar sus latidos, Isaac incluso podía jurar que su corazón se movía a la par de Esteban. Estaba feliz y enamorado, muy enamorado.

¿Quién hubiera pensado que chupar la lengua de su novio podría hacerlo sentirse seguro?

El Chico PopularDonde viven las historias. Descúbrelo ahora