No estoy con él

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Ambos americanos se miraban de manera expectante, como si lo que estuviera viviendo no fuera algo real Rusia por su parte, no pudo evitar ver las reacciones del más bajito. Parece como si acabara de ver a un ser celestial, o algo que anhelaba con todo el corazón, eso le molestaba, y mucho. Sin pensarlo toma a México y lo abraza a su propio cuerpo con un poco de fuerza, ante esa acción, Canadá no puede evitar fruncir un poco el ceño

-¿lo conoces? ¿Se conocen? -

Preguntan ambos alfas al unísono al único omega allí presente. México al principio es tomado con la guardia baja por la acción del Sovietico y la pregunta de los más altos, voltea a ver a cada uno un par de veces y finalmente mira indignado al ruso, el mexicano se intentó alejar, pero el comunista se lo impide sujetándolo con firmeza de su cintura con sus brazos

-¿Estás con ellos? No lo puedo creer-

La voz del de hoja de maple suena decepcionada y llena de rencor. México niega rápidamente para finalmente soltarse del agarre del soviético y alejarse un poco de él mientras lo mira de forma fulminante, cosa que ni inmuta a Rusia.

-¡Te equivocas! No estoy con este pendejo, en realidad es mi enemigo -

-pues por cómo te trata no lo parece... Pero bien, si no estás con él, no te molestara que acabe con su miserable y asquerosa vida ¿verdad? -

El bicolor apunta su arma justo hacia la cabeza de Rusia, el cual en ningún momento muestran ni una pizca de temor, incluso mira retadoramente al canadiense, parece que poco le importa el peligro que corre su vida. México por su parte tiene una batalla consigo mismo, por una parte le prometió a América de que la ayudaría a terminar con los soviéticos, le dio su palabra y no faltaría a ella pero... Él matarlo allí sería un "santo remedio " pues la responsabilidad caería en la policía y no en su mafia. Sin embargo podía más su honor.

Canadá se sorprendió al ver cómo su amigo de la infancia se colocaba frente al que él considera el culpable de la muerte de sus padres en un intento de protegerlo. Aunque con su pequeño tamaño la verdad era que no protegía mucho. Adorable, pensó el ruso ante la acción del más bajito. Canadá frunce el ceño con verdadera furia, baja el arma hasta México dispuesto a disparar. Rusia desea avanzar y proteger al omega, pero el sonido del cascabel de la cola del hispano lo hace detener su idea. Sabía que el mexicano no quiere que intervenga o siquiera lo proteja.


-¡Este maldito hijo de puta es el responsable de la muerte de mis padres! Yo lo sé... Y ¡ahora mismo tomaré venganza! -


-¿Что?

Las palabras del americano mayor desconcertaron verdaderamente al ruso ¿los culpaban de la muerte de UK y Francia? No iba a negar que sus manos estaban manchadas de sangre, pero que recuerde, ellos no mandaron la orden de eliminarlos ¿oh sí?

México por su parte, comprende que ese chico que está frente a él ya no es el Canadá dulce y tierno que conoció hace muchos años. Un disparo retumbó en el lugar, de no ser porque Rusia empujó al latino, esa bala le hubiera dado a uno de los dos. Canadá recarga su arma y de nuevo apunta hacia ambos mafiosos, el de escudo de águila mira eso con los ojos bien abiertos ¿de verdad sería capaz de matarlo?

El bicolor mira los orbes dorados del omega, por un segundo juraría ver a ese pequeño niño asustado que conoció hace años y siente cómo su cuerpo se congela.

México aprovecha esa oportunidad para patear su casco que se encuentra en el suelo hacia el de hoja de maple, el cual lo detiene sin ningún problema con una sola mano mientras alza una ceja con burla.

-¡ajolotito! -

Grita el mexicano mientras sujeta la mano del soviético para así escapar de allí corriendo, ninguno de los alfas comprende el motivo de ese grito tan peculiar por parte del omega, de pronto el casco se comienza a iluminar ante la mirada sorprendida del bicolor.


BittersweetDonde viven las historias. Descúbrelo ahora