Qué impredecible que puede ser la vida, ya que lo que un día se construye al otro día deja de ser algo viable y se lo deja de lado solo para continuar con una existencia que nunca deja de sorprender. Los días que habían pasado le daban poca tregua a mi cabeza, desconocía si alguien más estaba pasándolo como yo pero desde el momento en que mi relación se terminó todo pareció salirse de control en mi mente. Comenzando con el hecho de que me encontré haciendo lo que nunca me sentí capaz de hacer una vez a la semana, empecé a elegir las relaciones casuales por encima de las que llevan consigo sentimientos profundos.
Sin pensarlo, había pasado tres meses de mi vida visitando el departamento de Quentin todos los sábados de manera casi religiosa, para luego en el trabajo fingir que seguíamos siendo amigos hasta que pudiéramos estar solos. Pero sabía que eso de la no sentimentalidad no podía salir bien ya que él estaba enamorado de mí y poco a poco yo empecé a sentir los mismos sentimientos hacia él. Por lo que un día mientras estaba vistiéndome para volver a mi casa detuvo mi marcha. Lo puedo recordar como si hubiera sido ayer.
...
Flashback:
Sabía perfectamente que solo solíamos vernos los sábados pero en esa ocasión nos quedamos todo el fin de semana juntos y para cuando el lunes llegó recién estuve obligada a marcharme de allí. Por lo que una vez terminado nuestro trabajo me levanté a vestirme y le pedí por favor que me abriera la puerta ya que tenía prisa, mientras que él observaba curiosamente como me abotonaba el pantalón.
-¿Por qué me miras tanto, tan rápido te enamoraste?- le pregunté bromeando.
- —Es posible—respondió.
Mi piel se erizó completamente al escuchar su voz ronca de la mañana, a continuación abandono la cama y me acerco a mí. Me dio un pequeño beso en los labios y observó detalladamente mi cuerpo a medio vestir.
-Qué linda que estás- comento de forma coqueta.
Le sonreí sinceramente y lo abracé, metiendo mi cabeza en el hueco de su cuello y teniendo así acceso al aroma de su piel. Sus manos se apretaban contra mi cintura y si bien no estaba segura de sentirme enamorada de el, algo lindo se estaba formando en nuestra unión. Tuve que terminar pronto ese abrazo ya que pronto comenzaba nuestro horario laboral y él no parecía tener demasiadas ganas de vestirse.
Con gentileza lo apure a que se pusiera la camisa azul que estaba colgada en una de sus sillas, no teníamos mucho tiempo para ponernos quisquillosos. Estaba nerviosa ya que no quería llegar tarde y él estaba demasiado relajado, se vestía con demasiada tranquilidad mientras se reía de mi absurda preocupación. Repentinamente se freno en seco y mirándome me dijo:
-Llevo dos semanas tomando fuerzas para pedirte que seas mi novia, estoy enamorado de ti.
Escuchar su propuesta me puso demasiado nerviosa, pero no necesitaba tiempo para pensarlo:
-Si, quiero- le respondi casi como quitándole importancia al asunto.
El estaba empezando a gustarme mucho y no queria pensar mucho mas que en eso
Fin del Flashback.
..
Desde la mañana siguiente al beso que la dejó quasi tartamuda la hizo sonreir como nunca en su vida, era inevitable el hecho de que se levantaba mucho más contenta que nunca y tenía iniciativa para las acciones que le proponían las enfermeras. En cualquier actividad donde se encontraba o cada vez que su imaginativa mente pensaba en el momento en que el amanecer se había cubierto de una armonía parsimoniosa, sentía su corazón acelerándose. Le parecía increíble haber sentido tanto calor entre los brazos de su compañera y esos sentimientos lo hicieron dejar de pensar por unos minutos.
