Tras varias horas de charla sincera donde muchas verdades salieron a la luz por ambas partes, decidieron que el destino los guiara hacia el siguiente paso. Para alivio de Alisha ella no fue la única que estuvo hablando todo el tiempo pues su compañero también tenía mucho por decir. Las palabras abandonaban sus gargantas arenosas y aunque los minutos se escapaban de los relojes de todos los que allí estaban presentes ellos parecían ignorar ese detalle, expectantes a que un nuevo tema de conversación se presentara en esa mesa. Donde un simple bar cualquiera se había transformado en un lugar reconciliador.
Hasta que las verdades dolorosas se transformaron en una conversación normal entre dos personas que tranquilamente parecían verse regularme para tomar el café de la tarde. Todo alrededor de aquella situacion parecia irreal por lo que le fue fácil dejar de pensar cuando ambos se subieron al mismo taxi, abandonando de una buena vez aquel lugar. Su siguiente destino no estaba exactamente en esa ciudad, ni siquiera en ese país. Terminando en un lugar donde nunca pensaron llegar. Menos a esa hora. El aeropuerto.
Ninguno de los dos conocía una razón exacta para estar allí, quizá fue la charla motivadora o la sensación de control total de los impulsos lo que los llevo a creerse capaces de hacer lo que quisieran sin preocuparse por las obvias consecuencias que les traerían sus acciones. En un par de horas estarían caminando por esas calles que a pesar de los sucesos últimamente vividos conservaban el mismo aroma a infancia y primeros años de vida que siempre. Compraron pasajes para un avión que saldría pronto, ya que temian que si se demoraban mas podrían arrepentirse de esa decisión.
Apenas se subieron el ambiente los alerto de tal manera que sus corazones empezaron a bombear más rápido que nunca. El clima anhelaba respuestas para las ineludibles preguntas que cada uno contenía en sus mentes, miedosos de hablar y poder quedar mal o empequeñecer frente a las posibles expectativas del otro.
La chica del grupo fue la que rompió con el silencio total que existía segundos atrás, con el cual era posible escuchar a la perfección sus respiraciones entrecortadas. Inhalando pregunto la razón por la cual su compañero había insistido tanto en terminar el dia sobrevolando Estados Unidos.
Sus ojos se abrieron de manera dramática cuando escucho al chico empezar a hablar, relatándole una historia del pasado. Logro darle la respuesta que estaba buscando, pero esta no se asemejaba en nada de lo que ella podría haber pensado. La sorprendió y no de una manera tan grata.
Se trataba de una simple corazonada.
Flashback:
Cuando ambos estaban sentados en el bar conversando la mente de Ashton empezó a divagar alejándose por momentos de su cuerpo. Fue exactamente cuando algo llamo su atención. La canción que estaba sonado, era muy parecida a una que estuvo presente en su infancia. Era curioso. La letra disentía de lo que el recordaba, pero la melodía era la misma.
Se encontró tarareándola en su mente, (...) cuando me necesites búscame en la tina a la luz. La última parte de pronto le sonó extraña y eso lo llevo a pensar en la última clase que había tenido junto a Alisha. No sabía muy bien que podría significar, pero debía volver a sus orígenes con ella. Era los únicos que podían descubrir aquel singular misterio.
Fin del flashback
- ¿Recuerdas cuando nos enseñaron de anagramas? - pregunto él.
-Si, creo que es un proceso que consiste en la formación de palabras a partir del ordenamiento de las letras de otra- respondió su vecina de asiento.
-Tengo una frase "tina a la luz", ¿qué crees que signifique? - cuestiono el chico.
Ambos se mantuvieron pensando hasta aterrizar, momento en el que por fin lograron plantear la primera hipótesis, seguramente era algo de color azul. Hasta ahí pudieron descifrar. Continuaron pensando en esto hasta bajar del taxi. Cuando finalmente estuvieron frente a la gran casa donde ambos se habían criado. Allí fue cuando por fin pusieron su mente en pausa y se dedicaron a respirar el fresco aire impregnado de rememoraciones de todo tipo.
Estar allí les pareció increíble a los dos. Observando una gran construcción que se agigantaba un poco más adelante. La suerte volvió a estar de su lado ya que Ashton conversaba su viejo juego de llaves y unos minutos después estuvieron dentro.
Lo primero que ambos pudieron percibir fue un gran y profundo sentimiento de nostalgia que cubrió sus corazones por completo. Caminar por sus deshabitados pasillos y habitaciones era extrañamente reconfortante. Como si los años no hubieran pasado. Después de lo bueno vino la angustia por acordarse de todo lo malo que paso entre esas paredes a prueba de ruidos. Todos los hombres y mujeres muertos, los secuestrados y los rituales. Aquello incomprendido para ellos. En ese lugar parecía convivir la realidad con el misticismo en total armonía.
Por lo menos algo se encontraba en ese estado.
Entre sus paredes amarronadas se escondía la verdad, detrás de la gran fachada que ahora mismo se expandía por debajo de sus pies. Dentro todo parecía haberse quedado suspendido en el tiempo. Mesas y sillas cubiertas de polvo, habitaciones infinitas por redescubrir y sobre todo un gran y oscuro sótano donde el aire todavía se cubría de una temible desazón.
El equipaje les era liviano por lo que ambos dejaron sus cosas en el salón y segados por la curiosidad, la cual los movía a continuar con su investigación, comenzaron a caminar por ahí.
..
Ashton fue el primero en empezar a recorrer. Aquel anagrama irresoluto se sentía como una aguja dentro de su pecho. Pensaba que lograr resolverlo le sería realmente bueno para el futuro. Siguiendo a su intuición llego hasta la biblioteca donde como en los viejos tiempos, los libros perfectamente apilados le dieron la bienvenida.
Al tanteo saco un par de ellos, los que tenían alguna tapa que llamaba su atención y los coloco sobre la mesa. Tenía cinco ejemplares con los cuales saciar su sed de respuestas. Esperaba que por lo menos uno le otorgara un hilo de idea del cual tirar, comenzando así a construir un mapa conceptual.
Los minutos continuaron pasando, uno detrás del otro, encontrándolo exactamente en la misma posición que antes. Sentado y cabizbajo girando hojas. La frustración fluía en sus venas. La información que tenía era exactamente nula, nada de lo que conocía estaba sirviéndole.
- ¡Relájate!, vas a incendiar tus neuronas- rio Alisha acercándole.
- No somos amigos, ese chiste está de más- contesto el chico de forma fría.
-Está bien, lo entiendo. Necesitas tiempo para procesar lo que te conté. Esto es difícil para ambos- ella comprendió.
-Ah, me voy a dar un paseo por la naturaleza. A estirar un poco las piernas, ¿vienes? - pregunto ella.
El termino aceptando, dejando los papeles allí mismo. Salió silencioso del lugar y recordando lo que sucedió un año antes suspiro entristecido. El aire estaba fresco, aunque era perfecto para el deporte. Alisha estaba delante de él y mientras observaba su alrededor con ojos de turista se olvidó de revisar un pequeño detalle. Las inmensas nubes grises que cubrían el cielo.
.LadyTerca.
