Las piernas cansadas apoyadas bajo del volante le molestaban volviéndose por momentos una sensación horrible de hormigueo que partía desde sus rodillas hasta los tobillos. Era terrible tener que manejar así, pero le quedaban solo un par de kilómetros para llegar a su destino y su mente solo podía pensar en eso. En lo feliz que se encontraría cuando pudiera finalmente estacionarse y estirarse. Pensando en eso decidió continuar por mas que la ruta no daba, aun, ningún indicio de que pronto habría una entrada a la ciudad. Llevaba ya cuatro largas horas de viajes y prefería mantenerse en marcha antes que hacer alguna parada. Lo ideal sería llegar pronto. No podía darse el lujo de perder el curso del tiempo.
Toda su tertulia tenía sentido una vez que pudiera llegar. Haría valer su largo recorrido, el hecho de levantarse temprano, dejar su casa y trabajo por toda una semana. Estaba haciendo un sacrificio por una persona especial. Todo por poderla acompañar en esta nueva etapa. Tuvo que dejar su casa de Philadelfia y a su esposo por un par de días para ver a su hermana menor. La cual ya no era tan pequeña.
Era su primer día de trabajo y al considerar el tiempo que llevaban sin verse, esta pareció una excelente oportunidad para visitarla y brindarle su apoyo en este momento tan especial. Días antes se comunicó con Ashton, quien estaba siendo su cómplice en esta aventura. Por eso se dirigía a verla. Esperaba ansiosamente poder ver su cara de sorpresa.
Desde el trágico suceso de su padre no habían vuelto a vivir juntas. Quizá se veían un par de días y luego cada quien volvía a su hogar. Ella abandono Europa de un día al otro, en busca de cumplir su sueño de conocer el mundo y volverse una reconocida medica. Era joven y en ese momento le pareció una idea fantástica recorrer Estados Unidos con el resto de la troupe de un circo local, desempolvando su habilidad para el canto. Un empresario la conoció en Atlanta y al mismo tiempo que estaba siendo catapultada hacia la fama vivió el mejor romance de su vida. Vio todos sus sueños cumplidos, un hogar, una persona que la quiera y una vez que logro la estabilidad económica pudo volver a trabajar de lo que amaba. En la medicina.
Por cuestiones de trabajo se mudaron interminables veces hasta asentarse definitivamente. La idea de quedarse allí nunca termino de gustarle ya que su mente continuaba amando a su natal Francia. Pronto se dio cuenta que sus miedos no debían detenerla y al amar tanto al hombre decidió quedarse. Su querido estaba muy a gusto con la casa que construyeron, por lo que los motivos para irse terminaron extinguiéndose.
Manejo un par de cuadras más hasta llegar al edificio que ponía en letras grandes: "Psiquiátrico Hastien, Hospital Mental". Ahí se dio cuenta de que por fin había llegado y estaba en el lugar indicado. Ahora era cuestión de encontrar a la flamante licenciada antes que se hiciera tarde. Se cuestionó por unos segundos si debía ir a la recepción a preguntar por su hora de salida o donde podría encontrarla, cuando la vio salir. Se veía un poco pálida y llevaba el cabello más largo que la última vez. En el momento en que saco la vista de su celular giro la cabeza hacia ella, quedando en shock.
...
Para ser el primer día, la jornada había sido bastante extensa. Cinco pacientes fueron los que me tocaron atender y algunos de sus casos me parecieron más difíciles de tratar que otros. Aunque todo se arregló cuando llego la hora de salida y vi a mi hermana esperándome cerca de la parada. Al verla me sorprendí demasiado puesto que no estaba en mis planes visitarla, por lo menos hasta el verano. Desconocía donde estaba viviendo o si podía llegar a tener sobrinos que aún no conocía. Teníamos mucho de que charlar. Corrí hacia ella.
- ¿Que te trae por aquí? -pregunte sonriente.
-Hermanita!!, hace tanto tiempo que no te veo. Te extrañe muchísimo- exclamo abrazándome por la cintura.
En sus brazos me sentí a salvo, lejos del mundo. Como si ella fuese mi hogar. Cálido y perfumado, tanto que sus restos lograron penetrar mi piel. En ese momento me di cuenta lo afortunada que era por tener una familia tan linda, que por más que no fuera perfecta o que miembros de esta ya no se encontraran con nosotras era increíble tenerlos en mi lado del camino. Me refugie allí por unos segundos, hasta que nos separamos.
-Llevamos una semana planeando, con Ashton, esta sorpresa. Feliz primer día, Licenciada- guiñándome un ojo.
- ¡Gracias!, es increíble tenerte aquí. Ahora, cuéntame que es de tu vida. ¿Cómo esta John? -pregunte refiriéndome a su marido.
Charlamos un par de segundos bajo el sol, hasta que decidimos subirnos al auto donde ella había venido y dirigirnos a donde estaba mi novio para que ella pudiera dejar sus cosas. Aún seguía sin creerme que Anne estaba junto a mí.
El camino se volvió ameno y corto al ir conversando. No nos veíamos hace casi un año y teníamos tanto por contarnos de lo sucedido durante este tiempo. Necesitaba pasar una tarde solo con ella, disfrutando como antes las calles de esta hermosa ciudad que nos dio la bienvenida años antes. Todo parecía continuar de la misma manera que siempre.
Al llegar a mi casa adoptiva decidí hacerle un pequeño tour. Mostrándole la habitación de visita, lugar donde se quedaría por unos días. El dueño de casa se encontró encantado al verla. Nada mejor que pasar un tiempo de calidad con la hermana mayor de tu amore ¿verdad?.
Dejo su equipaje sobre la cama y se acomodó a su manera. Iba a ser de verdad maravilloso estar toda una semana juntas. Pasar interminables minutos solamente conversando o saliendo de compras, las dos. Me quite el uniforme mientras esperaba que ellos se alistaran para salir a comer mientras observaba por la ventana como el viento movia ferozmente las hojas secas.No voy a mentir, tenía muchas ganas de quedarme en casa, pero nada iba a detenernos ese día. Estaba con las personas que más quería en el mundo y eso era lo único que necesitaba.
Caminamos los tres abrazados, como si nada pudiera ya detenernos.
.LadyTerca.
