Cap. 24: El significado de un te quiero

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La noche consiguiente al primer encuentro puso su mente a pensar demasiado en la situacion vivida. Mientras fingia dormir y únicamente la fustracion la acompañaba en ese momento. Pocas ideas surgían de su cansado cerebro y la madrugada empezaba a ajustarse sobre su cuello. Pronto saldría el sol y no tenia una buena idea sobre como sorprender a su hermana.

El hecho de que Emily estuviera trabajando en el mismo lugar donde ella vivía era simplemente intimidante. Desde hace años atrás había querido volver a encontrarla, pero pensando en una situación menos problemática, donde se pudiera mantener la distancia de ellas para evitar el trauma. Y aunque el destino le demostró que tenia otros planes para su encuentro, unos demasiado diferente a lo esperado, quería verla nuevamente y poder así hablar de forma más tranquila sobre lo ocurrido durante los años en los cuales perdieron el rastro, una de la otra. Demostrarle que de verdad había cambiado y que, si bien entendía que no lograba perdonarla tan rápidamente, solo quería ser escuchada. Confesar de una vez la verdad que mantuvo presa en su pecho durante cuatro largos años y por fin relajarse.Lo necesitaba y sabía que Emily también.

Desde su encuentro cara a cara la cabeza de Alisha no paro de crear ideas y formas de lograr hablar con Emily, para comunicarle sus sentimientos. Sabía que sus nerviosas disculpas habían sido insuficientes y que su hermana se merecía algo mejor, dentro de sus posibilidades. De verdad desconocía la forma en la que podía acercársele sin hacerla sentir incomoda de alguna forma. Eso la condicionaba ya que temía que eso pudiera asustarla.

Su atención era difícil de obtener.

Durmio lo que pudo y justo al dia siguiente decidio hablar con Adina al respecto, era la persona en quien más confiaba allí dentro por lo que le pareció sensato confiar en ella para el planeamiento. La busco por todos lados y la encontró en la biblioteca, una pequeña habitación que disentía de las demás al no estar pintada de blanco y tenía repisas llenas de libros con títulos varios que iban desde "¿Qué hago si maté por equivocación al novio de mi mejor amiga?", hasta "Cumbres Borrascosas" con matices menos interesantes en medio.

Alli estaba la chica sentada en uno de los bancos disponibles, con su cabello atado en una colita alta y perdida en alguna página de "El ruiseñor y la rosa". Ali se quedo observándola por un par de segundos, deleitándose con la forma en que sus ojos pequeños parecian volverse gigantes cuando descubria algo interesante dentro de su lectura. Su risa la delato y la otra abandono el libro para mirarla, apuñalándola en el pecho con su mirada azul.

-¿Qué me ves, acaso te gusto?- pregunto Adi con una sonrisa torcida.

- Nada...nada- respondió la otra visiblemente nerviosa. – Necesito tu ayuda con algo.

Le comento su idea y la otra se maravillo con esta. Dandole un par de ideas para que saliera genial. Debian organizar algo para lograr que ella pudiera olvidarlo todo por un par de minutos y ser feliz, disfrutando el momento. Teniendo en cuenta esto el plan comenzó a tomar forma de poco a poco. Allí fue donde Ali recupero su esperanza de las cosas salieran bien.

Esa misma tarde hablaron con una de enfermeras que era la más permisiva, por decirlo de alguna manera. Era la que se encargaba de realizar las celebraciones, ocasiones especiales y quien les compraba postre para los días en que este no estaba dentro del menú. Las consentía a ambas, por lo cual fue casi claro que su respuesta fuera afirmativa. Las ayudaría adornando la sala de espera, el pasillo y su consultorio. Traería bocadillos y sobre todo se encargaría personalmente de obtener la autorización de la jefa para la ejecución de esa peculiar sorpresa.

Le fue al mismo tiempo curioso el motivo de la celebración. No era ninguna fecha en particular y lo era todo a la vez. Pensó que el reencuentro de dos hermanas merecía ser festejado en grande, volviendo a toda la institución participe de ese suceso. Eso fue lo que la conmovió en primer lugar, las ansias y el deseo reflejado en los ojos de una de las pacientes, decidiendo así ser de ayuda.

No veía la hora de ver la expresión de satisfacción en los ojos de su hermana.

Así fue como todo se fue acomodando a su favor, como las piezas de ajedrez en un buen juego. Sin embargo, eso no fue el detalle más importante. Lo mejor comenzó cuando el permiso, sin el cual esto no hubiera sido posible, se consiguió por fin. Ahí fue cuando se empezó a sentir como si fuera accesible al tacto. Tan real que ya no quedaban dudas validas que la hicieran titubear al respecto.

Después de superar la parte más difícil, sólo quedaba disfrutar del resultado. El dia era mañana. Ya estaba todo listo, solo bastaba esperar un par de horas para que por fin sea el momento de demostrar todo lo que le había costado diseñar con ayuda de los demás. Estaba nerviosa para que mentir y sus sentimientos se condensaron en esa habitación.

En unas horas seria su hora de entrada y el momento en que su plan casi improvisado comenzaría a ponerse en marcha. Tenía algo pensado, lo que la sorprendería de forma segura. Lo único que quería era demostrarle que en verdad le importaba y por eso mismo esperaba que el día fuera perfecto, o por lo menos inolvidable para su hermana. Quería lograr que ella pudiera recordarlo para siempre y hacerla sentir bien después de todo lo malo que le toco vivir. Pensando en eso dio una vuelta en la cama, siéndole imposible conciliar el sueño. Entonces sintió un suave golpeteo en la puerta, que la logro despertar completamente. Era Adina y pronto estuvo sentada frente a ella.

- ¿Como estas? -pregunto su amiga preocupada.

- Intento pensar lo menos posible en eso. Ojalá todo salga bien- confeso Alisha. ¿Pero que haces aquí, sabes que no puedes salir tan tarde de tu habitación?.

- Necesitaba verte y decirte que todo va a salir de buena forma, no te preocupes-la alentó, tomando sus manos entre las de ella.

La nerviosa agradeció este gesto, su piel era tersa y tibia. Le transmitía una sensación hogareña que sus labios no puedo evitar demostrar a través de una sincera sonrisa. Despues de un rato hizo el amague de retirarse.

-Espera, quédate!. No creo poder dormir esta noche y me haria falta tu compañía- pidió Ali palmeando el colchón libre a su lado.

Adina rio con la mirada y se sento a su lado, abrazándola hasta que llego la mañana. Aquella muestra de afecto lleno de dudas a ambas, aunque ninguna de las dos se atrevio a decir nada.

Cuando el dia llego Alisha se dio cuenta que pronto comenzaría el show.A estas alturas era inconcebible la idea de que quizá Emily la fuera a rechazar. Tenía mucho miedo de que eso fuera a pasar, en realidad. Pero prefería guardarse sus emociones para despreocupar a los demás. Eso ya no era importante ahora. Debía pensar en positivo y mantenerse calmada.

Recupero la calma junto en el momento en que escucho un ruido, casi como si fuera un clic. Se preparo mentalmente para lo que fuera a pasar ahí fuera, esta era la señal. Su hermana estaba cerca de entrar. El tiempo se le había agotado.

.LadyTerca.

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