Todo a su alrededor estaba en paz y una atmosfera completamente blanca se extendía por debajo de ella. Un suave viento recorria por su piel, cubierta con un suave velo que se entremezclaba con el horizonte. Su cuerpo yacia acostado en una cama hecha de nubes, completamente sanado. Ningun dolor era capaz de afectarla y la paz besaba su frente. Aquel momento era tranquilo, silencioso y hermoso. Todo estaba bien.
Una sonrisa sincera se formó en su rosto y curiosa intento incorporarse y rozar el suelo con los pies. Un coro de ángeles endulzo sus oídos mientras se estiraba para pararse y conocer aquel lugar nuevo donde había aparecido. No sentía miedo ni nada que pudiera alterarla de alguna manera, solo una gran e inexplicable felicidad coronaba su interior haciéndole saber que su eterno sufrimiento finalmente había terminado.
Lo primero que sintió al ponerse de pie fue frescura, como si estuviese inmersa en un lago calmo de agua transparente. Sus ojos no lograban ver más allá de la blancura, parecía como allí no hubiera nada que no fuera precisamente de ese color. Una idea atravesó su mente como una flecha y le pareció por un segundo estar en el paraíso. Estaba extrañada ya que toda la vida había tenido la convicción de que se merecía quizá el peor de los castigos por todo lo que había hecho estando viva.
Asustada comenzó a cuestionarse: - Finalmente su cuerpo físico había llegado a su fecha de caducidad,había muerto?.
Esa sin duda era una pregunta tan compleja que se sentía incapaz de responder, sin embargo por el momento continuo caminando sin rumbo alguno. Queriendo saber si aquel camino inventado por ella llegaría hacia algun otro lugar. Y asi fue, ya que mientras mas se alejaba poco a poco iba perdiendo la estabilidad, parecia que cada paso era una nueva oportunidad de tropezar y caerse.
Primero parecio algo tan imperceptible, pero luego tuvo claro que no pertenecía a ese lugar y debía irse de allí lo más rápido que se le fuera posible. Que eso era solo un espejismo de su mente cansada y que ahí abajo estaba Emily, cuya imagen repentinamente le impidió continuar pensando en otra cosa. Estaba asustada y gran parte de eso era su propia culpa, lo sabia y se sentía inmensamente culpable por ello. Sus ojos empezaron a llover y una terrible angustia usurpo su pecho de un momento a otro. Un punzante dolor empezó a quemar su pecho y pronto cayo rendida ante su destino, con una mano en el corazón y la cabeza gacha.
Lo encontró increíble en ese momento, una chica dura que se estaba desmoronando como si lo hubiera hecho antes. La coraza que la cubría y protegía del daño se estaba deshaciendo y eso le dolía horrores. Se sentía débil y vulnerable ante el mundo, el pecho sangrante, los ojos rojos. Había descubierto su debilidad, la misma que hasta ayer habría podido creer que era su principal fortaleza.
Todo había sido falso, una historia que sus labios habían tenido que narrar una y otra vez, todo eso para ocultar el dolor que pasaba por dentro mientras tanto. El espacio había dejado de ser totalmente blanco y ahora su visión estaba parcialmente cubierta de cenizas. Su cuerpo empezó a temblar y un viento helado congelo su cuerpo. Su cabeza se direcciono hacia abajo al escuchar una voz que decían su nombre repetidamente, primero eran susurros poco claros, pero en cuestión de segundos su oído se agudizo:
-Ali, Alisha... despierta. Necesito que te quedes conmigo. No quiero ir a la cárcel.
Estos estaban siento acompañados de sacudidas que la hacían temblar como si su ser estuviera hecho de papel. Lo que quedaba de esa paz se esfumo de repente y percibió la caída, temerosa de lo que fuera a suceder a continuación. Lo único que pudo sentir fue el suelo congelándole las costillas amoratadas.
Al lado suyo un chico, quien tiraba suavemente de ella para ver si despertaba del desmayo momentáneo. Abrió los ojos y todo empezó a darle vueltas a su alrededor, se encontró bastante confundida y sin poder recordar muy bien donde estaba y porque yacía en el suelo. Su vista estaba borrosa y automáticamente intento volver a cerrar los ojos buscando una reminiscencia que la guiara para poder recordar mejor. Se sentó y miro por un par de segundos ininterrumpidos la pared en ruinas que tenía al frente. Lo que antes fue un cómodo lugar, estaba ahora destruido y sumido en un inquietante silencio. Ella estaba malherida y seguía sin reconocer a la persona que la miraba desde arriba preocupado.
No podia pensar con rapidez, no obstante pudo recuperar sus memorial al escuchar las sirenas de la policía acercándose a su locación. Se encontraba otra vez en su casa, solo que esta estaba destruida producto de la lucha que había tomado lugar allí un par de horas antes. De la cual ella había sido en parte culpable y técnicamente vencida.
No sabía nada de sus hermanas, de Ashton o Hunter, pero temía que algo malo le sucediera cuando ellos se enteraran de que estaba viva.
- No era más facil morir!, ahora tengo que lidiar con esto!- se quejo en voz baja apretando los dientes.
Miro al hombre que se encontraba a su lado e intento sonreírle, pero tenía el labio roto y la cabeza le palpitaba. Ningún dolor fue suficientemente fuerte para evitar que se levantara al escuchar el timbre. La habían encontrado. Tenía algunos lastimados menores en el rostro y el abdomen. Pero estaba agradecida de que no había nada que le impidiera correr por su vida.
Se levanto como pudo del suelo y siguió al chico, quien poco tiempo después se dio cuenta de que era Matthew, hasta detrás de una de las columnas de viejo roble del comedor. Una de las únicas que aún se mantenían en pie. Allí se escondieron esperando que algun brillante plan pudiera mejorar su situacion. Escucharon la puerta principal abrirse de un portazo y alguien preguntando si había personas alli. Ese momento de tensión llevo a Alisha a tomar la mano del chico accidentalmente en un intento de acercarlo a ella para que no los vieran.
-Dime qué tienes un plan por favor, nos van a atrapar y soy muy joven para ir a la cárcel- se quejó la chica lloriqueando.
-Cálmate, tampoco es la primera vez que hacemos algo así. No nos atraparán si me sigues y guarda silencio-contesto el chico antes de echar a correr.
Mientras sus piernas actuaban por impulso, pensó en su hermana gemela y en lo que estaría haciendo en ese momento. Sintió su corazón crujir en el pecho, estaba haciendo las cosas mal y considero ese momento como el ideal para empezar a cambiar su destino. Esa situación la asustaba mucho y por primera vez lo demostró, sus brazos se movían arrítmicamente y se sentía incapaz de seguir guardando silencio.
Respiro y dio un paso hacia adelante sin pensarlo, quería que la policía la atrape, aceptar los cargos que se le iban a adjudicar con justa razón y cumplir su condena sin mostrar resistencia. En ese momento se quedo completamente sola y con la adrenalina al máximo se quedo quieta, con las manos sobre la cabeza. Hasta la luz de una de las linternas de un oficial la cego por un momento.
Sollozando logro confesar cada uno de los crímenes que había atentado contra su propia familia y en pocos minutos el nombre de su compañero se escapo de sus labios. Ellos habían prometido hace años que si uno caía lo harían los dos y ahora estaba cumpliendo su palabra. A ella la subieron a un auto policial y pronto empezó a alejarse de la trágica escena.
Ahora le tocaría pasar unos cuantos años dentro de la cárcel estatal, pero era el primer paso hacia su recuperación y así algún dia ser una ciudadana más. Había ganado algunos enemigos allá afuera y este momento también serviría para aclarar su mente. Pensar sinceramente en que quería hacer por el resto de su vida y reconciliarse con personas de su pasado. Su alma atormentada se fue alejando poco a poco de aquella ciudad dejando atrás todo lo que algún dia se habían convertido en los peores años de su vida. Presa de un juego macabro del cual solo era un simple peón al igual que Emily, pero aun así un cuestionamiento seguía punzante en su cabeza.
- Tanto me cuesta ser un poco más como ella- pensó odiosa de tener que confesarlo.
Tan iguales pero diferentes, solo a una le salía casi todo bien. Había ganado la pelea, tenía personas que realmente la querían y un chico a su lado que la adoraba con sincera devoción. Y la otra era ella, Alisha, la otra parte de la moneda. No recordaba haber vivido demasiados buenos momentos con personas a quienes apreciaba de verdad. Sentía que nadie la quería lo suficiente.
Sus padres nunca habían estado para ella y tuvo que aprender a sobrevivir por si sola perdiéndose de construir memorias que le valieran la pena. Se transformo de nuevo en una pequeña niña, presa de sus malas decisiones, deseosa por crecer. No había conocido la parte buena de la vida y estaba cansada de que todo se viera gris. Obligada a volverse fuerte para no sufrir, pero tan débil en el interior, dulce y sensible. Aunque nadie lo supiera.
En ese momento se sintió realmente sola y perdida en la inmensidad del mundo. No entendía por qué la vida se había mostrado tan cruel con ella, quería dejar de sentirse así. Claramente dejar de culpar a los demás por sus propias acciones era el primer paso.
.LadyTerca.
