Cap. 8: El juicio

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Comenzó su día pensando en la situación en la estaba inserta y rio sintiéndose miserable. Estaba sentada y tratando de observar lo que sucedía del otro lado de los barrotes que la separaban de la libertad. Ese era finalmente el dia del juicio y estaba asustada de no tener nada que le recordara a su zona de confort. Jugaba con su cabello matando los pocos minutos que faltaban para que su abogado llegara a verla y la ayudara a planear su coartada. Sus compañeras estaban con ella, cada una estaba en la suya pero estaban acompañándose mutuamente sin querer, en este momento tan raro y complicado para ella. El tiempo se estaba acabando, y los buenos planes tenían que empezar a ver la luz.

Aferrada a la ilusión de la libertad se levantó y salió apenas la pesada puerta de acero corrediza se abrió. Uno de los policías que estaban fuera cuidando los pasillos le coloco esposas en sus brazos y la encamino hacia una de las salas cerradas. Ella empezó a caminar rápidamente, pero intentando no caer por el peso de las ataduras.

En aquel espacio solo estaban Alisha y el policía, pero parecía como si estuviera lleno de gente, fantasmas del pasado. Quienes le pesaban a la chica en lo más profundo de su conciencia. Mirándola desaprobatoriamente y burlándose de su torpe recorrido, de sus heridas y roturas mal cosidas. A medida que ella caminaba parecía escuchar la voz de alguien que la volvía aún más vulnerable, poniendo a prueba sus capacidades. Empezó a llorar otra vez, sola, aun sin estarlo y sin querer cayó al suelo golpeándose la cara.

Su estado empeoro al escuchar las carcajadas de las otras presas quienes se burlaban sonoramente de ella diciendo que tuviera cuidado con los pies y alegando que tenia grandes capacidades para intentar asesinar a su hermana, pero no para caminar.Seguida de susurros que provenían de ninguna y de alguna manera también de todas y cada una de las personas que se encontraban viéndola caer en ese momento. Riéndose de su incapacidad y su miedo. Era como que un fantasma la llamara asesina desde todos lados. El policía al hacerse consciente de lo que estaba sucediendo la ayudo a levantarse y callo el alboroto que se había armado para ese momento.

La chica siguió caminando despeinada y con los ojos vidriosos hasta el lugar donde estaba Devin. Entro y cerró la puerta detrás de ella, tenían algunas cuestiones que discutir antes de que el juicio comenzara. Se sentó delante de su abogado y respiro profundamente intentando guardar las lágrimas y recuperar la compostura. Laurens estaba esperándola allí con una carpeta entre sus manos, un impecable traje azul y una sonrisa cordial la cual adornaba su cara llena de arrugas y marcas propias de la edad, pero ella no pudo prestar atención a esos pequeños detalles ya que estaba en el borde del abismo.Para ella terminar su condena con el resto de las presas no era una opción viable así que solo le quedaba arriesgarse tratando que las cosas salieran bien o por lo menos su situación no se viera empeorada. Podría morir en el intento y eso era lo que más la alteraba sin embargo aun así pensaba que valía la pena tratar.

Al verla tan exaltada el hombre le pregunto si estaba segura de querer continuar con el plan y al recibir una respuesta afirmativa de su cliente le confirmo que si no tenia mas dudas podrían pasar directamente a juicio. Asintió con la cabeza por mas que desconfiaba de todo, pero sabia que mientras su crimen fuera en grado de tentativa todavía tenia esperanzas.

El mismo le abrió la puerta y un par de policías llegaron para escoltarla a la salida trasera de la prisión, uno de ellos la sujeto de forma firme para mantenerla recta y que no pudiera escapar por lo que no tuvo más opción que comenzar a caminar. Se despidió oralmente de su abogado a quien vería al llegar a la corte y siguió su nuevo camino. Estuvo aliviada de no tener que pasar por ninguna celda más, ya no le hubiera gustado recibir alguna otra burla o amenaza. Solamente estaba muy feliz de poder finalmente salir de aquel horrible lugar, aunque sea por un par de horas.

Sin embargo, cuando el sol le alumbro la cara cubriendo parcialmente su vista fue cuando recordó que estaba haciendo esto por un bien mayor y que cuando todo acabara su vida estabilizaría, sería mejor que nunca. Eso le recargo las esperanzas, el reconocer que ella misma había elegido estar aquí y no escapar. Se sintió valiente por primera vez en su vida. Era una sensación tan placentera que cubría todo su cuerpo. Ya no había miedo que pudiera contra ella, todo saldría bien. Lo sabía, merecía tener un final feliz por una vez en su historia y eso comenzaría en ese momento. Seria feliz y libre; y ya no necesitaría de nada o nadie que le dijera que hacer o cómo hacerlo. Empezaría a ser la dueña de su propia vida y desde hoy en más podría decidir quién quería ser.No sería nunca más un títere de nadie, una existencia desperdiciada por un plan de venganza. Sabía lo quería y como conseguirlo.

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