El aire frio se colaba por los costados de mi cama transportándome a lugares inhóspitos que solo la oscuridad podía conocer. Mis ojos estaban cerrados y a través de ellos podía visualizar un gran espacio negruzco acechándome desde lo lejos, como si tuviera intensiones de atraparme entre sus finas garras. Poco a poco se acercaba a mí, tomándome de los tobillos y obligándome a mirar una situación horrible. Era como estar viendo una televisión donde podía observarme a mi misma caminando por un largo pasillo a paso rápido. Ver esto me daba una sensación de estancamiento terrible como si mis pies estuvieran pegados al suelo. Las luces se apagaban a mi alrededor, en la versión que se estaba transmitiendo, hasta que llegaba al final y me encontraba con el cuerpo de Quentin. El cual estaba sin vida y de su cuero cabelludo brotaba un liquido viscoso de color rojo. Traté de cerrar mis ojos al encontrarme con esto pero a hacerlo empecé a escuchar distintas voces que me cubrían y recriminaban por su muerte, llamándome asesina en repetidas ocasiones.
En ese momento comencé a temblar, pero no fueron suaves movimientos sino violentos empujones que lograron despertarme. Depositándome nuevamente sobre la cama, bañada en sudor. Para darme cuenta de se trataba de una pesadilla. La misma que llevaba teniendo desde el accidente en Canadá.
Respire profundamente para volver a calmarme hasta que me senti lista para volver a abrir los ojos. Ya era de dia, las nueve y cuarenta exactamente, por lo que agradeci no tener que regresar a aquel horrido sueño. Me levante de la cama rápidamente y aun asi me fue inevitable ponerme a pensar en que habian pasado dos semanas desde la ultima vez que había visto a ese chico y no sabia exactamente si estaba bien.
Por petición de su madre, con quien continuaba teniendo una buena relacion, tuve que regresar a Estados Unidos, ya que prefería estar sola en estos momentos. Ella fue la que me aviso al principio que el estaba vivo, seguía sin despertar pero su corazon latía. Aunque llevaba días sin noticia alguna.
Mientras tanto estaba alistandome ya que estaba a tiempo de comenzar el dia de buena manera.Todavía era relativamente temprano y a la vez que secaba algunas de mis lagrimas me encontré con las paredes grises de la que había sido mi habitación por dos años completos, donde tantas cosas habían sucedido. Recordaba con gran detalle la charla con nuestros difuntos padres, las clases de danza, las celebraciones de cumpleaños y las personas que conocí. También quedaban en mi mente las cosas dolorosas como lo sucedido con mi innombrable ex y también Ashton. Ese último era el dueño de mis suspiros más culposos. Tantas cosas buenas habían vivido con él, me hizo sentir demasiado bien con respecto a mí misma y tanto más que me costaba reconocer porque lo nuestro no funciono en realidad.
El miedo a enamorarme estaba adherido a mi piel, sin embargo, ahora que estaba soltera podía empezar a pensar en mi misma. Por mas que continuaba extrañando su compañía y el roce de su piel con la mía. Al recordar lo vivido en el viaje sentimientos encontrados salían a la luz, algunos indescifrables y otros tan impuros que me era imposible decirlos en voz alta.
Esa mañana la mente me dio una tregua por lo que abandone mi cuarto rápidamente al saber que abajo me esperaba la aventura. Al pisar aquellas escaleras pensé volver a tener diecisiete años, lo que fue realmente extraño, pero nada que preocuparse puesto que en la cocina me esperaban mis hermanas para desayunar. Todo era igual que antes.
Anne me abrazo apenas verme y sumo a Ali a la misma muestra de afecto, como una forma de dejar todos los malos entendidos atrás y volver a ser una familia. La misma que habíamos sido cuando niñas, en el momento en que ni Matthew ni el mismo Hunter estaban en nuestras vidas.
Me prepare una taza de café con leche, para evitar la acidez. La cual acompañé con un baguette salado sin relleno y me senté a disfrutar de mis alimentos en silencio, con ellas a mi alrededor. Tuvimos una amena conversación y me alegro mucho ver como volvíamos a llevarnos bien. Senti una paz tan fuerte que me fue imposible poderla describir.Sin embargo tenia cosas que hacer y pronto tuve que salir de casa, por lo que me despedí de ellas amorosamente y pronto estaba caminando las húmedas calles de Nueva York, rememorando muchos rostros que por diversos motivos ya no pertenecían a esta historia. Los cuales en algún momento habían llevado un nombre, por el que eran conocidos.
Era increíblemente reconocer todas las personas que pasaron por mi camino a través de los años, tanto buenos y malos. Quienes cumplieron el papel de guía durante algunas etapas difíciles de mi vida. Aun así, me mantenía agradecida de todos aquellos que se mantenían de mi lado, principalmente mis familiares, quienes me conocían más que nadie y seguían amando cada parte de mí. Sin importar lo que sucediera.
Sonreí inconsciente llenándome de energía y continúe hasta llegar a la esquina. Me dirigía hacia un edificio donde sabía que había un puesto de psicóloga a cubrir. Me faltaba más o menos una cuadra para llegar y mientras tanto pensé en que otra opción era volver a mi casa en Paris y quedarme allí, lo más lejos posible de mis enemigos. Pero eso por el momento era imposible ya que ahora estaba más unida a mis hermanas que nunca y prefería evitar que esa relación pudiera complicarse.
Levante la cabeza para cruzar la calle y al hacer eso mis ojos divisaron algo poco creíble. Parado en la otra vereda se encontraba Quentin. Se veía perdido, como si no estuviera seguro de donde se encontraba. Grite su nombre y él ni se inmuto. Pensé que me estaba equivocando de persona, pero al tenerlo al frente supe que era el, solo que parecía no acordarse de mi en lo absoluto. Intente de todas maneras llamar su atención hasta que comenzó a asustarse.
Mi mundo se terminó de derrumbar cuando pidió por favor que me alejara alegando que llamaría a la policía si no lo hacía. No entendía su comportamiento y comencé a caminar derecho como si nada hubiera sucedido, mientras sentía como mi garganta comenzaba a cerrarse y mis ojos se llenaban de agua.
Apenas podía pensar, ya que lo sucedido me había dejado extrañada de verdad. Creí que quizá el golpe le había quitado la memoria. Lo que terminaba definitivamente la historia que un día construimos juntos, sin posibilidades de una reconciliación. Sabiendo que un día pude soñar entre sus brazos y ahora éramos dos desconocidos con un pasado vacío. Corrí lo más rápido que pude, necesitaba desaparecer de allí. Precisaba desahogarme con alguien sobre esto.
..
Con gran felicidad caminaba Alisha las ultimas calles para llegar a casa, un poco después de que cayera la noche. Mas o menos a las ocho y treinta. Sobre su pecho, una camiseta pertinente al donde actualmente estaba trabajando. Era blanca y justo en el medio tenia el dibujo de un gran arcoíris con las letras "el palacio del yogurt helado" debajo. Era el mejor puesto que pudo conseguir y la paga era buena, por lo que estaba bastante conforme con eso.
Apenas llegar abrió la puerta y saludo a su hermana mayor quien se encontraba preparando la cena. Estaba tan agradecida con ella por haberle permitido quedarse en casa de Candice y volver a ser parte de la familia que la saludo con un calido abrazo, tan calido como su reservada personalidad se lo permitio. Se separo por un momento de los brazos de Anne pidiendo un par de minutos para cambiarse antes de comer, pero antes que pudiera irse ella le dijo que esta noche serian dos ya que Emily estaba haciendo algo importante y probablemente llegaría mas tarde.Asintió con la cabeza y corrió escaleras arriba sin pensar en nada. Solo en llegar a su habitación, donde estaba su teléfono. Y un mensaje en él, era de su abogado y decía:
-Tengo grandes noticias, necesitamos hablar.
Lo que le causo mucha curiosidad.
.LadyTerca.
