Cap 59: Buscando la salida

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Al llegar la mañana una extraña sensación de timidez se apodero de su cuerpo, su piel estaba fría y uno de sus brazos yacía ahora dormido contra la espalda de su compañero de cama. La cabeza de el estaba apoyada contra su pecho quitándole el aire por momentos y mientras acariciaba su alborotodo cabello empezó a analizar esa situacion. Estaban fingiendo perfectamente ser una pareja construida a base de amor cuando la realidad era que había perdido totalmente el control de su vida, nunca se hubiera imaginado pasar la noche con un criminal sin embargo eso se sentía genial.

Su locación, desconocida. Como siempre. Y las ganas de salir a caminar la poseían por dentro, continuar engañándose por un rato mas. Diciendose que era la misma Ginebra que hace cuatro años, que no era una fugitiva y que simplemente podía explorar un poco de aquello que estaba fuera de las fronteras de su mente.

Se encontraba todavía en camiseta de tirantes y el frio erizaba su piel. Sin embargo, un fuerte calor emanaba de sus mejillas al pecar pensando en que posiblemente la policía los encontraría pronto. Su escondite seria poco seguro en un corto tiempo y si algún vecino los veía, su plan estaría perdido. Imaginaba una y mil veces esa situación, no por ser pesimista, sino que una parte de su interior realmente quería que alguien pudiera llevarla de vuelta a su antiguo hogar. Era curioso, pero últimamente había estado extrañando más que nunca a su viejo padre y al resto de su comunidad.

Conocía a la perfección que eso iba totalmente contra lo pautado. Tuvo que pasar por mucho y ahora mismo su raciocinio no estaba demasiado funcional. Por más que estuviera segura de sus convicciones, estaba comenzando a cansarse. Todos sus ideales se estaban cayendo a pedazos frente a su cara. Prevenía que pronto obligatoriamente debía buscar otra salida que la planeada con antelación. Tarde había caído en la realidad de que llevar una vida de crimen era bastante difícil, todavía más a su corta edad donde tenía mucho por vivir.

Seguía con la mirada perdida entre las paredes blanquecinas a la vez que una gran angustia hundía su pecho y sus ojos hacían un gran esfuerzo para no aguarse. Era primeriza en ese tipo de situaciones y estaba pasándolo verdaderamente mal, atrapada en su falsa ilusión de libertad. De nada le servía ser tan bonita e inteligente si podía sentir el peso de unas imaginarias esposas sobre sus delgadas muñecas.

Gin estaba malditamente cansada de tener que seguir huyendo sin control y tampoco tenía realmente a nadie que la ayudara a escapar del dolor. Su cuerpo ahora mismo parecía estar vacío y liviano, cuyo interior estaba únicamente formado por aire y un hueco negro en el medio de su pecho que a cada segundo pretendía ahogarla dentro de este. Succionando con demasiada fuerza.

Su pecho supuraba todo el veneno con la que durante todo este tiempo convivio, fingiendo que era la esencia de su corazón y que la maldad era su único camino para sobrevivir. Ella no era realmente mala pero solo era esa imagen distorsionada que había formado y presentaba ante los demás como si fuera su verdadera personalidad.

Ahora mismo esperaba que no fuera demasiado tarde para arrepentirse de sus acciones. Lo único que quería era que Matthew despertara rápido para que le ayudara a pensar en que hacer. Debía haber alguna solución a su problema, la codiciaba. Aunque mientras esto sucedia no pudo evitar caer sin querer en la nostalgia y comenzó a recordar el tiempo en el que vivía en Canadá, las costumbres que llevaba a cabo y sobre todo la valentía que creía tener. La cual era suficiente para ese momento, no obstante, en su tiempo presente le estaba fallando demasiado.

Pensar en todo lo que fue capaz de hacer en cierto momento le devolvió un poco de paz perdida a su tristeza interior. Saber que si quería podía hacerse cargo de una comunidad entera dejándose guiar únicamente por su intuición. Llevar una vida campestre era increíble y su fuerte, aunque nunca se puso a analizar realmente este dato bastante significativo.

Fue entonces que una alocada idea cruzo por su mente, iluminando con ella sus pupilas. Era algo simple que podía salvar su vida y también la del chico. Lo que siempre había querido era poseer un hogar donde pudiera pasar los días en paz, un lugar lindo y seguro donde no se viera obligada a mentir y pudiera así dejar fluir su verdadera personalidad. Disfrutando el paso del tiempo, sin miedo a nada. Sinceramente no le importaba en absoluto vivir sola o tener que compartirla con algún compañero, sin embargo, suplicaba volver a la comodidad de su antigua vida.

Eso le dio la convicción de despertar a Matt quien se sorprendió totalmente de verla allí, despierta y demasiado exaltada. Como su ansiedad le permitió le pudo explicar más o menos lo que debían hacer y el solo podía observarla realmente confundido, mientras observaba con obnubilación la rapidez con la que lograba mover sus labios.

Lo que realmente había sucedido era que la chica se dio cuenta que si escapaban hacia las montañas alejándose lo máximo posible de la ciudad podrían sobrevivir durante un largo tiempo allí. Ella conocía de memoria como pescar, cazar y construir una casa con pocos materiales. Solo necesitarían leña para encender el fuego y mantenerse juntos para afrontar las inclemencias de la naturaleza.

El acepto sin pensar demasiado y se empezó a preparar demasiado rápido. Se puso unos pantalones de mezclilla verde, sus zapatillas, agarro su mochila y una vez ambos estuvieron listos se encaminaron finalmente hacia la aventura. Dejaron la mayor parte de las cosas allí y salieron hacia la naturaleza.

El aire frio golpeo violentamente sus caras cuando estuvieron en la naturaleza pero decidieron dejar de lado ese incomodo detalle. Caminaban rápido, con las manos enlazadas, sin hacerse preguntas y realmente preocupados por otras cosas.

Sentir sus pies moviéndose sobre el suelo era realmente extasiante. Ver como todo lo que durante este año conoció esfumándose detrás de ellos, era como poder respirar libremente por primera vez después de tanto. Sonrieron al compás frente a esto y siguieron caminando mientras observaban como una hermosa sensación de alivio crecía.

El destino los vio juntos, alejándose de todo lo malo para comenzar una vida nueva en un lugar seguro para la pelirroja. Habían hecho cosas muy malas, eso era verdad. Pero quizá esta era la segunda oportunidad que estuvieron buscando demasiado. Por lo menos Ginebra estaba convencida de eso, a pesar de no haberse dado cuenta que dejarse su color natural en el cabello había sido probablemente una mala idea. 

.LadyTerca.

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