Cuando percibí una horrible sensación en la garganta, que parecía querer cerrar mis vías respiratorias, me di cuenta que una vez más el pánico estaba atacándome. Sin embargo, me mantuve calmada ya que sabia que en ese lugar era libre de encontrarme como quisiera y que cualquier manera de intentar superar el trauma era completamente normal. Con el miedo inyectado en los ojos mire a mi terapeuta quien se encontraba frente a mi con un cuaderno en su falda. Ella frunció los labios en señal que sabia lo que estaba sucediéndome y empezó a respirar profundamente, esperando que yo pudiera copiar su gesto. Hasta que finalmente logre calmarme.
En ese momento sonrió satisfactoriamente y me felicito por lograr salir de esa incómoda situación mucho más rápido que en ocasiones anteriores, lo cual era un claro indicio de mi curación. Ella pensaba que estaba avanzando rápidamente y que pronto podría volver a tener una vida normal. Esperaba que esto fuera cierto ya que lo único que quería. Empezar a pensar en viajar, conocer amigos nuevos y disfrutar mi juventud. Estos veinticinco años eran una nueva oportunidad de superación.
La terapia me ayudaba demasiado a descargar todo el miedo que me encontraba al llegar la noche, todas las pesadillas que seguía teniendo con el accidente del hospital psiquiátrico y todo el daño que durante un año entero había afectado a mi vida demasiado. Causando un gran trauma que solo tenia una manera de sanar. El cual continuaba quitándome el aire de vez en cuando y solo podía controlar en la sesión. Durante este tiempo todo se mantuvo con una entrañable calma que llevaba años sin tener. Matthew estaba en la cárcel y seguiría allí por un largo tiempo, pero estaba cooperando de una buena manera según lo que escuche por quienes trabajan allí. Quien hubiera dicho que el amor lo hubiera inspirado a ser mejor persona y recuperarse de ese desequilibrio psíquico que solo empeoraba la forma en la que vivía.
Ginebra, mientras tanto, estaba en un campo cerrado con algunas personas con las que compartía la misma afección o por lo menos una bastante similar. Allí estaba relajada haciendo tareas comunitarias con la condición de que si se portaba de buena manera podía salir una vez a la semana. Espacio temporal el cual aprovechaba para ver a su novio en la prisión y compartir con las acciones curiosas como ver fotografías o imaginarse su vida cuando fueran libres.
La última persona que había sido parte de mi vida y que ya no se encontraba en ella era Quentin, de quien poco sabia. Por su madre me entere que estaba pasando un tiempo con ella en Canadá y que del accidente pocos antecedentes le quedaron. Con el único detalle que no recordaba mi cara ni nada que me implicara, lo que era realmente bueno para mí. Poco tiempo después me di cuenta que por mas que me gusto mucho por un buen tiempo nunca podría estar con alguien que me aceptara por una imagen desfigurada de mi misma.
Después de todo, me encontraba bastante bien para ser sincera. Ese justamente fue el pensamiento que tuve en el viaje de vuelta a casa. Todo para evitar la ansiedad de la boda, esta misma noche seria la celebración y aunque estaba demasiado feliz por convertirme en la esposa del amor de mi vida me era inevitable pensar en las variables de este día tan especial para nosotros. Lo bueno fue que eso duro muy poco tiempo dentro de mi mente, al recordar todo lo que debía hacer en las próximas once horas.
En primer lugar, debía buscar a mis hermanas y salir para el salón de belleza, que lindo era poder decir eso y darme cuenta así que nuestras diferencias finalmente habían quedado en el pasado. Y por más que todavía no olvide lo hecho por ella, estábamos en un momento mucho mejor de nuestras vidas y creía que todas las personas se merecían otra oportunidad. Por lo que no me demore mucho en agarrar la avenida con destino a la mansión. Esta noche sería la última que dormiría allí.
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Mientras su prometida celebraba la mañana con las mujeres de su familia el terminaba de leer un libro, acompañado de sus dos mejores amigos con quien ayer había pasado su despedida de soltero. Estaba bastante ansioso esperando a que la noche finalmente llegara, a la vez que hablaba con los chicos del día en que conoció a Emily y se dio cuenta que era diferente a todas las demás. Con la capacidad de darle un giro total a su vida, logrando que se percatara de todo lo que era capaz de lograr con la compañía perfecta para él.
