Cap. 12:La dicha de los primeros dias

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Llevaba ya cuarenta y ocho horas en la ciudad de los edificios altos y no lograba aun acostumbrarme a la vida allí. Me había concentrado tanto en lo positivo que olvide el estilo de vida de las personas, tan rápido e indiferente. Las personas en la calle no tenían tiempo de relacionarse entre sí. La hostilidad del ambiente se empezaba a hacer visible. Por suerte el clima aún era bastante favorable, estaba comenzando el otoño y aun se podía disfrutar el calor de las tardes.

Ahora eran las nueve de la mañana del sábado, estaba despierta y caminaba por el pequeño parque que yacía en el medio del complejo de apartamentos, del cual la casa de Ashton era parte. El seguramente seguía durmiendo envuelto entre sus sabanas y dejando únicamente la mitad de su rostro fuera.Como solía gustarle estar.

Mi insomnio había vuelto a atacar y bajo el nerviosismo de obtener un nuevo trabajo, me costó demasiado cerrar los ojos. Estaba bajo presión de generar una buena impresión durante mi primer dia. Debía hacerlo bien y demostrar que había sido un gran acierto de su parte contratarme. Estudie y me prepare con mucho esfuerzo y dedicación esperando una oportunidad como esta, ahora que la tenía entre mis manos iba a utilizarla como una fuente de experiencia y quizá como trampolín. Si todo salía bien esto podía catapultarme hasta la cima. Aunque siempre fui de un perfil bajo, en realidad.

Sentada sobre una piedra sin filo, reflexione por unos minutos sobre lo lejos que había llegado. En general solía ser una chica quien disfrutaba de la calma y no solía tomar riesgos, a menos que fueran totalmente necesarios. Aunque cuando mi familia se vio envuelta en peligro hice todo lo que, en ese momento, estuvo a mi alcance para ayudarlos a superar esa terrible situación. Siempre defendí lo querido y conocido, como si el miedo ya no sería un obstáculo.

Me parecía increíble todo lo que luche, gane y también perdí. Todo eso, a lo largo de dos años. A ciencia cierta eso habia quedado en el pasado, más sinceramente nunca podría olvidarlo. Era increíble estar descansando de Alisha y sus planes.

Respire un poco del frio aire cayendo en cuenta de lo valiente que realmente era. A veces se me hacía difícil lucir así frente a los demás, pero tenía más cualidades de lo que alguna vez hubiese podido creer.

Mire hacia el cielo agradeciéndoles en silencio a todas aquellas personas que ya no estaban en mi vida pero seguían en mi corazón y cuando los ojos se me empezaban a aguar decidí levantarme. El cielo estaba nublado y pronto comenzaría a llover por lo que era mejor que me apura a entrar.

Caminé hacia la casa y entre con la copia de las llaves que adquirí ayer. Abrí y silenciosamente ingresé a la propiedad. Entre mi maleta abierta sobre el sillón y las cajas de comida rápida sobre el mueble del comedor, la cocina estaba sumida en un terrible desorden. Me hice camino entre las pilas de camisetas y pantalones de dia, tratando de mantener el paso. Hasta que llegue hacia la habitación, donde Ashton aún se encontraba con su pijama favorito, cubierto hasta la cintura. En medio de una partida de algún juego online, a través de su teléfono. Mirarlo por un par de segundos fue suficiente para percibir como la felicidad volvía a mi cuerpo. Se veía realmente tierno, su cabello estaba enmarañado y sus ojos brillaban de emoción. Sus expresiones parecían demostrar que estaba ganando la partida y no quería interrumpirlo, aun no. Seguía observándolo desde la distancia, sonriendo cuando emitía una de sus múltiples expresiones. Una risa resulto evidente y Ashton levantando la vista de su dispositivo me apuñalo con su mirada azul. Me señalo que me acercara hacia él. Me acosté sobre el colchón apoyando mi cabeza sobre su cálido pecho y el correspondió a mi muestra de afecto colocando sus labios sobre mí. Depositando un suave beso sobre mi cabello.

Allí sentí paz. Amor incondicional, lejos del dolor. Todo estaba bien, en calma y era perfecto.

Lo cierto fue que aquel momento duro poco, yo estaba famélica. Estaba segura de que él también tenía los mismos deseos que yo, algo dulce y caliente para desayunar. Le propuse la idea de levantarnos y me ofrecí a preparar algo de desayunar. Aunque se negó rotundamente a esto bajo la excusa de yo era la invitada, que no me iba a permitir cocinar y en cambio me propuso llevarme a su restaurante favorito. Alegando que alli podría pobras los mejores panqueques y waffles de Estados Unidos.Yo acepte gustosa y me pareció que ese era el momento perfecto para vestirme acorde a la ocasión. Salte de la cama y camine hacia el vestidor. Un pantalón azul de jean, una camisa casual y zapatillas negras. Ese fue el look que elegí. Mi chico se vistió de entrecasa, con sus pantalones favoritos y una remera blanca de levis, zapatillas en los pies.

Pronto nos fuimos.

Las calles estaban bastante solitarias a juzgar por la hora. Algunas hojas empezaban a acumularse a los costados de la ruta y el miedo de que alguna pudiera llegar a trabar una rueda se mantenía presente. El auto estaba ya fuera del garaje, su motor encendido y Ashton dentro. Esperando a que dejara de mirar el paisaje. Recorrimos unos diez kilómetros hasta que el GPS aviso con su sonido característico que estábamos en frente de la cafetería que habíamos estado buscando. Lo que continuo a eso fue bastante rápido gracias al delicioso aroma a café que emanaba desde dentro.

Después de ordenar nos sentamos en una mesa cerca de la ventana, con dos humeantes tazas de bebida caliente que una dulce mujer nos sirvió. Un gran plato de waffles con mantequilla y mermelada de frutos rojos a un lado. Y la mano de mi amado enlazada junto a la mía. En ese momento me di cuenta que sabor tenía la felicidad.

..

Mientras tanto una joven encapuchada se movía ágilmente por las calles de la sofisticada Francia, desconocía como había logrado llegar tan rápidamente a su destino pero se podía decir que desde hace un tiempo habia conseguido contactos de alto valor y vuelos rápidos a donde quisiera llegar. Tenía un objetivo pendiente y su cabeza rojiza no dejaba de martillar. Se detuvo frente a un departamento donde se suponía que vivía la persona que estaba buscando desde hace algún tiempo. Toco el timbre y nadie contesto. Eso le pareció extraño.

Era una persona contratada y no podía fallar frente a la primera tarea, que idea se llevarían entonces de ella. La idea de que la pudieran despedir le helo la espalda y se asustó con la simple idea de que esto pudiera ser posible. No sabía exactamente en qué piso vivía la susodicha y eso la angustiaba más de lo que era capaz de admitir. Se sentó en el suelo derrotada mientras intentaba pensar en su siguiente movimiento, forjar la cerradura seria idiota ya que alguien podría llamar a la policía y allí se acabaría todo para ella. Tampoco podía entrar por el techo o trepar por las paredes. La opción más fácil y coherente seria hablar con el guardia, explicarle que ella era una amiga que quería sorprender a Emily pero que había olvidado su piso. Si, eso haria.Esperaba que fuera lo suficientemente convincente en su actuación.

.LadyTerca. 

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