Cap. 17: Encuentros Inoportunos

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Apenas media hora despues de mi llegada ya estaba instalada, habia retirado mi uniforme azulado de la lavandería y ahora mismo lo tenia sobre la ropa sorprendiéndome de lo suave que era. Estaba sentada tras de mi escritorio rellenando los formularios necesarios para generar un usuario dentro del programa de salud del hospital. El silencio era tranquilizador, estaba sola ya que Quentin se habia retirado un par de minutos antes dejando una estela de su perfume masculino detrás suyo. Justo después de su halagadora presentación y de desearme suerte en mi primer dia de trabajo.

Sobre la mesa me encontré una hoja donde prolijamente y con ayuda de una moderna impresora estaban alistados los nombres de los pacientes a quienes atendería hoy. El hecho de que se encontraba ordenado por apellidos me tranquilizo mucho, ayudando a controlar mi pequeña obsesión por mantener el orden de los objetos de mi alrededor.Me tome un par de segundos para observar cada uno de los datos que alli se encontraban, revisando sus nombres y el motivo por el que habian sidos derivados hacia el hospital. Eso quiza era lo más interesante del trabajo, conocer personas nuevas todos los días. Ganar dinero haciendo lo que mejor me salía. Rodeada de buenas personas y profesionales.

Iba a ser una gran experiencia, lo sabía. Solo esperaba que esto comenzara de una vez.

Escuche en el pasillo los tacones de alguien que parecían caminar rápidamente en mi dirección, pero lo ignore momentáneamente. Sabía que ninguna persona que estuviera internada aquí podía poseer ese tipo de calzado, por lo que asumí que se trataba de alguna doctora o enfermera que justo pasaba por allí. Revisando que todo estuviera en orden. La puerta estaba cerrada, aun así, la escuche acercarse. Cada vez más, a un paso apresurado. Me llamo desde fuera, tocando insistentemente. Eso me asusto un poco, era demasiado temprano y todavía no debía ver a nadie. Esperé un par de minutos, como los golpes no cesaron decidí abrir. Parecía ser algo importante.

Me encontré cara a cara con la señora Brown, quien me había contratado hace un par de semanas en Paris. Pensaba que no la volvería a ver por lo que fue una total sorpresa enterarme de que ella estaba a cargo de toda la institución. Aquella señora de estatura baja, tez morena y delgada composición debía tener una personalidad y fuerza avasalladora para poder cumplir perfectamente con su rol. Parecía mantener todo en orden, hacer bien su trabajo. Era una persona digna de admiración y actualmente mi jefa. Esperaba tener buena relación con ella. No era para nada conveniente tenerla del lado contrario.

Ella me sonrió comunicándome lo feliz que estaba por tenerme en el equipo, de pie con ambas manos sobre el escritorio confeso que desde la primera entrevista me vio como la candidata ideal y que deseaba que aceptara el trabajo, por lo que cuando lo hice se sintió conforme. Yo me encontré halagada con sus palabras y agradeci sincera, sin saber exactamente por que habia venido hasta mi oficina a decirme eso. Confié en sus intenciones, aunque sus palabras no me sonaban del todo ciertas. Sus nerviosos ojos parecían esconder algo, como si estuviera demasiado ocupada ocultando algo importante.

-Eso no puede ser cierto. Solo está siendo cordial-calme la curiosidad que me carcomia por dentro.

-Espero que tu primer día esté siendo de tu agrado. Debo seguir trabajando, pero a la mínima inquietud sabes que puedes acudir a mi oficina- se despidió.

Mi mente rápidamente viajo hacia esa idea, casi delirante. Tal vez alli habia sucedido algo extraño y todos los que trabajan ahi estaban tratando de esconder. Pense que la enfermera que me dio la bienvenida lucia rara y esto incremento aun mas mis deseos por conocer la verdad que seguramente se escondia detras de sus curiosos comportamientos. Al único al que no note de esa manera fue a mi nuevo compañero, quizá aún desconocía lo que pasaba. O sabía camuflar mejor sus emociones. Debia encontrar algun método para conocer la verdad. Aun asi tuve que evitar las conclusiones aceleradas cuando una joven se presentó frente a mí. En ese momento nada importo más que atenderla. Seguramente era mi primer paciente.

Se veía tímida y pestañeaba erráticamente. La hice pasar y lo primero que le pregunte fue su nombre:

-Sam...Samantha , Martínez-contesto rápidamente.

-Estoy aquí hace dos semanas. Bajo el diagnostico de TOC. No sé cuánto tiempo más me quedare -continuo.

Anoté en mi libreta algunos datos personales y desde ese momento le di rienda suelta a la charla, que duro cuarenta minutos lo cual era el tiempo permitido que teníamos para cada paciente. Ella tenía muchas cosas para decir y me sentí muy mal de tener que acallar su discurso pero normas eran normas, ella estaba internada alli por lo la entrevistaría todos los dias hasta su alta. Cuando el tiempo termino ella se marcho apresurada cerrando la puerta de un portazo y yo divague un rato, pensando en algo que habia narrado dentro de su discurso. Comento un suceso bastante peculiar que se dio lugar en la madrugada del día anterior. Lo llamo "el accidente".

..

Alisha se encontraba aun pensando en el episodio que se había dado lugar la noche de ayer. Estaba compenetrada completamente en sus pensamientos cuando un rostro conocido paso frente a ella. Una melena oscura cruzo la sala principal de forma fugaz, llevaba una carpeta en las manos y sus cansados ojos camuflados tras anteojos de ver parecian estar concentrados en algo en especial. No podía creerlo. Después de tantos años sin verla, aún era capaz de reconocerla. Aunque su cabello hubiera cambiado y su cara tuviera algunas pequeñas arrugas que antes no estaban allí. Era su hermana gemela, con la cual compartió durante nueve meses el vientre. La misma estaba frente a sus ojos y eso sinceramente le parecía un verdadero milagro.

Trato de llamar su atención moviendo los brazos, pero ella no la vio. Parecía estar demasiado ocupada en sus asuntos como para mirar a su alrededor. Se enjugo los ojos para evitar llorar y mantuvo la compostura, por más que lo que mas deseaba era correr a sus brazos y abrazarla.

...

Terminé mi turno, despaché a mi último paciente y cerré definitivamente la puerta detrás de mí. Le puse llave y caminé hacia la entrada para terminar con ese día de una vez. Me despedi de las personas que vi en el trayecto hasta el estacionamiento, aunque no logre ver a mi compañero y eso me frustro levemente. Habia sido de gran ayuda y quería agradecerle, pero supuse que podía hacerlo mañana. Llegué a la puerta de vidrio y antes de abandonar el edificio por ese dia sentí la necesidad de girar la vista hacia la izquierda. Apenas lo hice pude ver a una chica sentada en uno de los sillones y un escalosfrio recorrio mi espalda, era como verme en un espejo. Más era imposible que fuera ella. No quería evaluar esa posibilidad. Con el corazón a mil la observé fijamente, dándome cuenta de que era Alisha. Miles de emociones me atacaron en ese momento, quería huir pero al mismo tiempo deseaba acercarme y hablarle. Desconocía que era de su vida y el verla frente a mí se me hizo demasiado extraño. Me alivio el saber que estaba viva y mientras estuviera cerca, haría todo lo posible para que estuviera bien. No obstante ya debía irme.

Eran las tres de la tarde y con la sorpresa de hace rato, el hambre parecido disiparse de mi estómago. Esperaba que Ashton pasara por mí. Hacía mucho frio y prefería no caminar. El me prometió que nos juntaríamos para almorzar. Especté, más bien rogué que el resto del tiempo trascurriera con total tranquilidad. Fue por ese motivo que lo que afuera me esperara, fue asombroso para mí. Cuando estuve en el estacionamiento no lo vi a él s ino a otra persona totalmente distinta. A quien no veía hacía ya mucho tiempo.







.LadyTerca.

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