Cap 56: Como antes

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El onceavo día de julio, de un verano particularmente fresco, me desperté sin saber con exactitud donde me encontraba. A mi alrededor reinaba el silencio perpetuo. La calma me cubría transmitiéndome nostalgia. Además, desconocía si era de día o de noche ya que la oscuridad de la habitación cubría mi vista casi por completo. Tan melancólica como de costumbre. Lo único que mis sentidos podían descubrir era el satín proveniente de las sabanas rojas, las cuales acariciaban mi piel. Me pareció curioso continuar acostada y no estar haciendo algo productivo, pero era irresistible quedarse un rato más en la misma posición de reposo.

Fuera estaba lloviendo y algunas de sus gotas descendían suavemente por la ventana volviendo agradable el clima interior.

Me costó un rato obtener una total conciencia sobre mi cuerpo hasta que lo logre. En el momento en el que estire mis piernas hasta rozar con los dedos el fin del colchón. Mis brazos estaban alrededor del borde de las sabanas y al moverlas me encontré con mi torso desnudo, lo que desato un mar de dudas el cual tomo forma de escalofrío sobre la base de mi columna vertebral. Este fue en ascenso y junto al recuerdo de haberme quedado dormida entre la dulzura y el picante de un buen beso con gusto a prohibido, termino por erizar mi piel completamente.

Aunque la sorpresa fue aun mas grande cuando perdida entre los retazos de una mañana de pasión gire mi mirada encontrándome con el cuerpo de Ashton, el cual estaba apenas cubierto. Su cabello desordenado caía sobre su cara y ojos, los cuales continuaban cerrados. Tuve que contener la necesidad de acariciar su piel de color del sol y de decirle tantas cosas. Conmemorarle cuanto lo quería, lo bien que me había hecho sentir y que en esa habitación parecía no haber pasado el tiempo. Por otra parte, percibí culpa dentro de mí. Por tener relaciones con mi ex pareja poco tiempo después de volver a estar soltera.

En aquella cama todo se volvió repentinamente una construcción de dudas. La que tenía forma de hombre y no uno cualquiera, sino el que me había sabido querer como nadie más en esta vida y demostró sus aptitudes durante esa misma mañana. Estar cerca suyo me causaba un je ne se qua imposible de determinar, mi parte moralista deseaba tenerlo lejos de mi y solo mantener una relación cordial. Pero había algo dentro de mi cuerpo que aún seguía teniendo sentimientos amorosos, la misma que estaba feliz de verme despertar a su lado.

El luminoso reloj de la mesa de luz marco las ocho menos cuarto de la noche, justo en el momento que más avergonzada estaba de mis sentimientos. Desconocía si poder recordar lo sucedido con gran detalle era un milagro o una maldición, pero reconocía la pasión y el calor, los cuales había fluido entre nuestros cuerpos. Eso y lo extasiada que me hizo sentir el sabor a panqueques de limón y libido que provenían de sus labios.

Suspire cubriendo mi pecho con los brazos mientras intentaba tranquilizar a mi mente, diciendo que este episodio era insignificante a comparación con los de mi pasado. Cuando el tiempo apremiaba y debía improvisar mis acciones antes de ponérmelas a pensar. Durante aquella época en que mi vida era toda una aventura y tenia mucho sentido que fuera así. Mucho antes de convertirme en una adulta responsable y analizadora de la realidad en exceso.

Intentando ser silenciosa tome asiento, tentada de recordar lo que él me hacía sentir. Era increíble saber que lo conocía desde hace nueve años ya y que en ese tiempo una gran historia se construyó entre nosotros. Que iba a saber mi pequeña yo de quince años que una vez que llegara a una nueva ciudad mi vida cambiaria para siempre, que dejaría de pasar mis tardes leyendo algún interesante libro o pasear con mis amigos por ahí y lo tendría que cambiar por salvar a mi familia de gente genuinamente maléfica.

Que conocería por primera vez el amor en el momento en que los distantes luceros azulados de Ashton se cruzaron en mi camino. Cuando pasaba horas tratando de convencerme que era una locura tener sentimientos por el hijo de un secuestrador. Hasta que estos fueron correspondidos y ese niño se convirtió en mi amigo, mi salvador y un tiempo después en mi primera pareja seria. Con quien comprendí que el amor no conoce de barreras ni fronteras y que podía querer a alguien incondicionalmente. En su compañía viví aventuras extravagantes dignas de una persona especial, alguien como él. En quien podía confiar ciegamente y al estar cerca me sentía capaz de caminar con los ojos cerrados y siguiendo únicamente sus guías.

Continuamente me veía completamente enamorada, tanto que la sonrisa se enroscaba entre mis orejas cubriendo mi cara por completo. Lo había estado desde el primer día en que lo vi... y aunque me costaba verlo seguía teniendo esas mismas emociones fuertes para con él.

Poder ser sincera conmigo mismo saco unas sonrisas de mis labios, quitándome un gran peso que cargaba inconscientemente encima de mis hombros. Seguía amándolo tan fuertemente como siempre, sin importar si entre nosotros había habido una ruptura o no. Mi corazón lo estimaba demasiado y por eso esa ocasión parecido repentinamente una pequeña ventana abierta en medio de un sin escape. Como si fuera una nueva opción, solo para nosotros.

Ahora necesitaba saber que era lo que el pensaba sobre eso. Probablemente necesaria tiempo para asimilarlo y estaba totalmente dispuesta a dárselo, solo para comprender si Ashton me seguía amando como yo.

Una ráfaga de viento frio entro desde la ventana, pero mi cuerpo estaba encendido fuego y solo logro avivar mis ganas de tener algo mas de aquel chico. El cual a mi lado lucia tan extraño. En ese minuto vi sus parpados agitarse, buscando luz. Sin moverme lo observe pestañear un par de veces, confundido. Allí fue que actúe sentándome a horcajadas sobre él. Tome su cara entre mis manos y lo bese apasionadamente, susurrándole todas mis pasiones.

-Te amo- susurre. 

.LadyTerca.

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