Para el momento en que la luna brillo por su ausencia en una noche nublada lo que alguna vez había cumplido un importante papel para la sociedad se rebajó hasta las cenizas. Ese lugar que hasta ayer fue uno de los mejores hospitales del país, ahora era solo un vago recuerdo y un crujido para el corazón de muchos. Un par de horas antes el mismísimo infierno parecía haberse demostrado en persona y ahora ya nada quedaba por hacer. Solo esperar a que el silencio les diera nuevas directivas sobre como orientar sus vidas, las cuales parecían perdidas por caminos desconocidos.
Algunas personas que solían trabajan en ese lugar habían sido llevados al hospital un par de horas antes, principalemente los que estaban en coma o tenían heridas graves. Una de ellas fui yo quien tenía gran posibilidad de morir por hipoxia. Quienes estábamos tan felices esta mañana ahora estábamos luchando por nuestras vidas, vaya ironía.
Todo por un tubo de gas roto cerca de la cocina, un maldito error de alguien o algo. Un acto que a simple vista parecía ser algo totalmente humano, una simple torpeza que se cobró muchas vidas a su paso. Aunque estaba muy lejos de ser así. Nadie sabía con exactitud qué era lo que realmente había ocurrido a las ocho y cuarto de la noche en un pequeño pueblo de Nueva York, pero parecía apuntar a alguien especifico.
Las pruebas que los forenses lograron hacer, apenas se logró apagar el incendio, daban lugar a pensar que eso no había sido un accidente.
-Una persona planeo por mucho tiempo por donde comenzarlo, seguramente tenía conocimientos sobre como provocar la desgracia y ocultar a la perfección todas las pruebas. - se escuchó comentar entre dos policías.
En los diarios y televisión se anunció que no tenían pruebas concisas para culpabilizar a alguna persona, pero estaban seguros de que había sido planeado por alguien verdaderamente inteligente. El trabajo fue limpio, ya que no dejo prueba incriminatoria alguna. Parecía que quien fuera que cometió este crimen había tenido acceso a los planos del edificio, a los extintores y sobre todo salidas de emergencia. Quizá tenia a un infiltrado dentro quien le facilito el ingreso.
Los policías revisaron las cámaras de seguridad en busca de algo más conciso que les ayudara a resolver esta situación que cada vez era más confusa, estas estaban preparadas para soportar altas temperaturas por lo que confiaban en lo que les pudieran decir. Así que fue una gran desilusión descubrir que durante todo este tiempo habían estado apagadas. Esto al contrario de apaciguar el problema, como estaba previsto, incrementó aún más las dudas y sospechas entre los ciudadanos.
El aura alrededor de la situación era extraña ya que quienes tenían que declarar en el juzgado habían desaparecido misteriosamente. Esto causaba todavía más desconfianza hacia Adina quien era la que más probabilidad tenia de demostrarse culpable debido a su condición. Por insistencia de las personas seria interrogada pronto para comprobar cuan involucrada estaba con el tema. Hasta entonces lo único que quedaba era esperar.
Lo que fue increíblemente difícil para las personas, quienes con ansias esperaban que el culpable fuese duramente castigado más pronto que tarde.
..
En cierto momento logro recuperar la conciencia, solamente para preguntarse si quiza estuviera mejor si se hubiera quedado inconsciente un rato más. A su alrededor reinaba un silencio profundo, tanto asi que se sentía capaz de escuchar sus propios pensamientos. Lo peor fue el segundo en el que intento abrir los ojos para orientarse y se dio cuenta de que por algun motivo que desconocia esto le era simplemente imposible. Sin importar la fuerza que hiciera no podia ver nada. Un cumulo de sentimientos se acumuló dentro de su laringe y las lágrimas no se hicieron esperar, necesitaba desahogarse después de tanto. Podía saborear el líquido salado goteando de sus ojos, pero no verlo.
Eso la puso en alerta e intento gritar, solo para darse cuenta que eso tambien era imposible. Lo único que podia mover eran las piernas. Fue allí donde se dio cuenta que estaba atada en una silla. Amordazada y con mínimas posibilidades de sobrevivir.
Aquello no era una pesadilla, sino la vida real. El peligro al que estaba expuesta era mucho mayor del que creía.Estaba verdaderamente jodida.
Su pecho le dolía por los bombeos acelerados de su corazón mientras buscaba alguna forma de escapar, aunque con sentidos casi nulos era una misión suicida. Repentinamente su mente se inundó de recuerdos de su vida, todo tipo de imágenes se proyectaron en ese minuto. La cara de sus hermanas con quien aún tenía una extraña relación, del chico que fue su amigo y ahora la odiaba profundamente y por último de su querida Adina con quien podía construir nuevos. Si lograba escapar.
Después de creer que iba a morir en ese sitio decidió jugar sus últimas cartas. Aun recordaba sus clases por lo que se movió rápidamente intentando cortar las cuerdas. El dolor fue inmenso, tanto para sus muñecas las cuales terminaron quemadas como para ella al darse cuenta de que eso era imposible. El nudo era profesional y a menos que fuese con un instrumento con punta, era improbable que lograr zafarse de tan fuerte agarre.
Al no poder gritar gimió molesta y desesperada, esperando que esto le diera la fuerza necesaria para liberarse. Con eso lo único que consiguió fue bajar un poco lo que estuviera atando su boca y desde el fondo de su cuerpo emitio un grito con todas sus fuerzas, esperando que eso la ayudara. Aunque lo único que hizo fue avisar que estaba despierta.
-Tranquila tigresa, no intentes escapar que puedes lastimarte- escucho delante.
La venda de sus ojos cayo finalmente y pudo encontrarse cara a cara con su viejo amigo Matthew. Su corazon freno en seco un par de segundos.
-Cariño tanto tiempo sin verte, ¡te extrañe! -rio el hombre sínicamente.
- ¡Lo mismo digo!, pensé que estabas muy lejos de aquí. ¿Por qué volviste? - pregunto ella.
- Y perderme el desenlace de tu patética vida, claro que no. Estoy aquí para librarte del sufrimiento- el.
Al decir eso le dedico una mirada, evidenciando que estaba casi irreconocible. Su cabello era canoso y su barba rozaba prácticamente su pecho.
- ¿Porque no me matas ahora y terminamos esto aquí? - cuestiono Alisha tratando de escucharse valiente
- Oh no querida!, tengo mejores planes para ti- rio sínicamente el hombre.
-Soy un caso perdido Matt, porque no me sueltas y te ahorras la cárcel- ella.
-Tú siempre tan bromista. Crees que tengo miedo jajaj. Si me hubieras hecho caso no estarías en esta situación – comento moviéndose por la habitación.
Cuando él estuvo bastante cerca de ella aprovecho la posición de su cuerpo para propinarle una buena patada en los genitales, lo que lo congelo por un par de minutos. Alisha aprovecho ese tiempo libre que le fue otorgado entre maldiciones e insultos para liberar una de sus manos, aunque para ese instante fue demasiado tarde. Había estado tan concentrada en derribarlo que olvido revisar si alguien más estaba allí.
Sintió entonces un dolor agudo en la cabeza y un par de segundos después un horroso pitido fue lo único que pudo sentir, antes de empezar a ver borroso. Al parecer detrás otra persona observaba y le había propinado un buen golpe en la parte trasera de su cabeza noqueándola. Cerro los ojos por el dolor. Pero antes de eso logro ver una gran sombra rojiza moviéndose por el espacio, como si fuera una cabellera.
Vaya ironía , una ex secuestradora secuestrada.
.LadyTerca.
