Mi cuerpo estaba apoyado en la silla y mientras que dentro de mi cuerpo una batalla se desataba entre mis neurotransmisores mis pies trataban de mantenerse quietos al ras del brillante suelo. Justo frente a mi estaba la puerta de la oficina a donde tenía que entrar dentro de unos minutos y detrás de ella estaban todas mis fantasías e ideales. Sin embargo, y tal como si pudiera graficarlo, habia una masa negra en un costado que esperaba cualquier falla o inseguridad para mantenerme cautiva. Sobre mi regazo una carpeta negra contenía mi curriculum y algunas anotaciones que gentilmente había dejado mi hermana la última vez que nos encontramos. Estaba esperando ser llamada para que me tomaran una entrevista que demostraría si era realmente apta para obtener este trabajo. Esperando esta gran oportunidad estaban también par de personas quienes estaban postulándose con las mismas intensiones, lo que me hacía sentir un poco más nerviosa.
Aunque sabía perfectamente que la ansiedad no me serviría de nada en esta ocasión y la teoría de como disminuirla, aun se me hacía difícil ponerla en práctica. El corazón me iba a mil por hora e intentaba de vez en cuando distraerme mirando como mis zapatos de tacón caían suavemente frente a mí. Disimuladamente hacia formas con estos y controlaba el movimiento.
Todo estaba bien, no había nada que pudiera detenerme.
- ¿Sera que me llamaran pronto? -pensé suspirando sonoramente mientras mis ojos viajaron por la sala donde me encontraba.
Por un momento me sentí vulnerable, como un niño en el consultorio del médico. Estaba en un lugar completamente desconocido para mí, eso incrementaba mis ganas de levantarme y simplemente desaparecer.
- ¿Realmente necesito este trabajo? -llegue a cuestionarme.
Logre templar mi mente a tiempo, no iba a rendirme. Me había esforzado mucho para recibirme y ahora trabajaría de igual forma para lograr mi cometido, costara lo que costara. Tuviera que hacer lo que tuviera que hacer. No me podía rendir.Termine de pensar cuando escuche mi nombre en la voz de uno de los doctores, me estaban esperando. Era mi momento de brillar.
Me levante con la cabeza alta y camine con aires de confianza dejando atrás la sala de espera. Ahora nadie mas que yo podia ayudarme. Me dejaron pasar a una habitacion la cual era bastante acogedora y donde había una mesa larga, ahora vacia. A su lado solo habían tres sillas, una que ocuparía a continuación y al frente el espacio para dos profesionales. Un dispenser de agua en el fondo y un gran ventanal por donde se podía disfrutar de una excelente vista de la ciudad.
Esta vista me mantuvo presa de su encanto, observando lo linda que se veía la Torre Eiffel desde aquí, hasta que las personas que debían entrevistarme entraron y me encontraron con la mirada perdida en la inmensidad. Instintivamente me gire ante su presencia y la dama fue la primera en darme la mano, a la vez que sonreía de forma cálida. Sin embargo el caballero que estaba junto a ella se mantuvo un poco más serio siendo el primero en sentarse. Me indicaron donde hacerlo y cuando todos estuvimos en nuestros lugares fue cuando comenzó realmente la entrevista.
El ambiente estaba bastante relajado y en un par de minutos de estar allí sentí mi miedo esfumarse casi por completo.
-Buenos días señorita White. ¿Verdad? -pregunto el doctor tomando la iniciativa.
Asentí tímidamente y el continuo.
-Muy bien, yo soy el Dr. Albert Cunning y ella la Mag. en psicología, Charlotte Brown. Dividiremos este segmento en dos partes; una con preguntas sobre usted y otra donde se tomarán un par de test y se tratarán un par de temas. Comandado por la psicóloga. ¿Está lista para empezar? -volvió a preguntar, seguro.
-Así es, estoy lista para responder todas las interrogaciones que tengan para hacerme-conteste.
En este momento vi como Brown abandonaba la sala alegando que nos veríamos en un rato más. Asentí con un suave movimiento de cuello y continúe pensando en que me estaba aplicando para trabajar en un hospital psiquiátrico y sinceramente tenía grandes expectativas de conseguirlo. Le pase mis papeles y el Dr. Cunning empezó a revisarlos detalladamente.
- Veo que estudio en la universidad de Lyon, ¿por qué se decidió a estudiar psicología? -indago.
-Se podría decir que es una carrera que siempre me gusto, porque... e...e-intente responder.
En ese momento sentí mi voz aligerarse a tal punto que desaparecía por momentos al hablar, repentinamente me encontré tan nerviosa que no pude decir una palabra. Tenía miedo de que esto me afectara en la entrevista, pero repentinamente me quede sin opciones, ya estaba aquí y debía de alguna manera obtener el coraje de continuar. Respire lentamente tratando de recuperar mi calma y una vez que lo logre, continúe tranquilamente con mi respuesta.
-Hace un par de años tuve que pasar por una situación bastante traumática que puso en juego mis capacidades mentales y que término por demostrar a lo que realmente debía dedicarme-termine, omitiendo un par de detalles personales.
- ¡Lo siento por eso!, nos enteramos lo que paso con su hermana. Bueno la noticia fue tendencia mundial por un par de días. Lo que sucedió es realmente lamentable. ¿Como esta? -comento empático poniendo su mano sobre la mía.
Trague saliva nerviosa y gentilmente me zafe de su agarre. Dejé pasar unos segundos y luego respondí.
-Lo sé, fue difícil al principio. Una experiencia que dejo una gran marca en mi vida. No obstante, aunque me haya sucedido eso no crea que estoy usando aquella experiencia para que usted se compadezca de mí. Todo lo que logre y lo que soy lo hice por mis propios medios.
-Por favor no me malinterprete señorita White, solo intentaba ser cortes- pidió.
Él sonrió por primera vez logrando que sus ojos verdes se llenen de brillo y que en su cara se formaran unos bonitos hoyuelos. No podía negar que tenía rasgos bonitos. Pero no, no podía perder tiempo en pensar en el de cualquier manera. Debía mantenerme enfocada en el trabajo y, por otra parte, si por alguna razón el llegara a ser mi jefe las cosas se tornarían extrañas.
Sali de mi pequeño trance al darme cuenta de que él seguía hablando. Me explico que ya había finalizado la primera parte y que podía pasar al consultorio de la psicóloga para continuar con el protocolo correspondiente. Me levante, camine hacia la puerta y antes de que pudiera salir, él apoyo sus dedos suavemente contra mi piel logrando que lo mirara. Me devolvió la mirada y alentó diciendo:
- Un gusto conocerla Emily, espero verla pronto.
- Muchas gracias doctor, el gusto es mío- dije tendiéndole la mano como saludo.
El apretó con la fuerza justa mi mano pronunciando una frase que me dio esperanzas:
- De corazón espero que consiga este trabajo. Usted parece una persona confiable.
Agradecí una vez más y sin titubear me dirigí a la habitación contigua ya mucho más relajada. En el corto camino llegue a preguntarme tontamente si el doctor había estado coqueteando conmigo o solo siendo amable. Me reí de mí, pues seguramente así trataba a todos los que se presentaban para el puesto. ¿O no? Entre a lo que parecía ser el consultorio de la Magister y allí estaba ella dándome la bienvenida e invitándome a sentarme en frente suyo. Antes de comenzar me hizo dos preguntas:
- ¿Por qué te postulaste para este trabajo? ¿Qué habilidades crees que te sirvan para trabajar aquí?
-Desde las prácticas de la universidad me sentí atraída por el ámbito clínico. Siempre me gusto tratar a enfermos mentales, por eso estoy aquí. Y respecto a la segunda pregunta, creo que empatía y conocimiento. Estoy dispuesta a aprender de mis errores y dar lo mejor de mí- conteste utilizando la sinceridad como arma.
Asintió levemente con la cabeza y anoto un par de ideas en su cuaderno. Me explico que ahora estudiaría mis capacidades mentales a través de un test psicológico que no había aprendido en la universidad. Lo que buscaba con él era ver mis competencias y aptitudes para trabajar. Este duró relativamente poco y consistió en simples preguntas que debia responder. Pronto lo termine y se despidió de mi con un par de sencillas palabras finales. Me dijo que lo pensarían y que en un par de días me llamarían.
A continuación me despedí y me dirigí hacia mi auto para volver a casa. Me sentía confiada.
.LadyTerca.
